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Un agricultor
recolectar
hortalizas, que más
tarde serán vendidos en el mercado de Santa Ana.
La tierra en el municipio de San Lorenzo
es húmeda, debido a que el agua se encuentra muy superficial
(a solo o dos metros de profundidad) y existen tres ríos que
abrazan con su caudal los suelos de la zona, conocida como lugar
de manantiales.
Esto brinda las condiciones propicias para la siembra de hortalizas.
Pepino, repollo, rábano, chile dulce, tomate y lechuga son cultivados
por el 70% de la población.
Leticia de Jesús Tobar, de 33 años, junto al menor de
sus cuatro hijos muestra con satisfacción las matas de pepino
y rábano que tiene sembradas al terminar el patio de su casa
(donde empieza el terreno). Mire como está. Ahora tenemos
poquito, estamos sacando 200 pepinos. Mi esposo los lleva a vender a
Ahuachapán, cuenta.
Mientras se agacha para mover las hojas de pepino y dejar al descubierto
el fruto, Jesús expresa: De aquí para allá
vamos a sembrar más, primero Dios en estos días.
Luego sus manos se extienden para mostrar la otra parte del terreno
ya preparada para las nuevas labranzas.
A pocas cuadras de ahí se encuentra más de una manzana
de tierra cultivada con repollo, chile dulce, cilantro, tomate y lechuga.
En un extremo, dos jóvenes se dedican a quitar la maleza de los
surcos de chile dulce, mientras al otro, el encargado del regadío,
prepara las eras para la siembra de rábano.
Jorge Sermeño, encargado de los cultivos, relata que la siembra
de hortalizas constituye un negocio rentable. Si no hubiera ganancia,
nadie se dedicara a esto. Mi patrón tiene años de hacerlo,
y yo le ayudo. Acabo de poner sulfato al repollo (abono para mejorar
el estado de las plantas), que con el agua se aprovecha más,
asegura.
Arnulfo Chinchilla, otro agricultor, reconoce lo bueno y lo malo de
dedicarse al cultivo de hortalizas. Hay tiempos que da y otros
no y esto depende de los precios que logren los productos, manifiesta.
Cuando la cosecha es buena y alcanza precios altos, de una inversión
de 600 colones obtiene hasta ¢5,000 de ganancia.
Pero como los agricultores lo admiten, en San Lorenzo de eso vive la
mayoría de gente, y mientras se pueda, recibirán las primeras
luces del día en medio de las repolleras y de los pepinales y
verán ocultarse los últimos rayos del sol mientras recogen
el fruto de su sudor.
¿Cómo
se trabaja?
La forma de riego más
utilizada en la zona es por surco. Consiste en desviar el agua de la
cañería madre, a través de una canaleta, para llevar
el agua hacia las siembras.
Resulta el más fácil, pero a la vez el menos efectivo.
Debido a que el agua no es bien aprovechada porque penetra con superficialidad,
la tierra se reseca con rapidez y el riego tiene que repetirse cada
dos o tres días.
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Otro de los sistemas de riego que se utiliza
en menor medida, pero donde el agua es mejor aprovechada, es con la
construcción de sifones. Para ello se hace una cuneta o acequia
de cabecera que no sobrepase el 2% de pendiente, y desde allí
se toma el agua que es transportada por cañería hacia
los cultivos, detalla Hernández.
Técnicos del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria
Forestal (CENTA) recomiendan a los productores labrar los terrenos,
no sólo con rastra, sino también con arado, porque se
logra una mayor penetración en el suelo y esto permite que la
planta se desarrolle mejor.
Después de este proceso, si se verifica que a la tierra le hace
falta materia orgánica se le aplica gallinaza (excremento de
aves); para mejorar su estructura y para crearle poros se le pone cascajo
y por último, cal agrícola o muerta con el fin de evitar
hongos y bacterias.
Fredy Hernández, técnico del CENTA, dice que para controlar
las plagas se recomienda el manejo integrado, que consiste en la aplicación
de algunas tácticas. tales como el control botánico, que
se logra con la preparación de fórmulas a base de ajo,
cebolla y chile chiltepe, que luego se aplica a los cultivos.
Además el control químico, que se consigue mediante la
aplicación de insecticidas agrícolas de venta en el mercado,
con el fin de repeler las plagas conocidas como chupadoras, entre ellas
el pulgón y la mosca blanca.

William
de Jesús Tobar quita la maleza de los surcos de chile dulce.
Las hortalizas son la fuente de trabajo de muchos jóvenes de
la zona.
Cuando se acerca el tiempo de recolección
se les dan indicaciones sobre cómo cortar los frutos en horas
bajas, de preferencia por la tarde, y luego mantenerlos en la sombra
y en un lugar fresco, mientras se llega el momento de comercializarlos.
Una parte de la producción de hortalizas se vende en el mercado
de Santa Ana y el resto es acaparado por los mayoristas de La Tiendona
(San Salvador), quienes incluso cuando la cosecha de repollo es buena
lo exportan a Guatemala y a Honduras.
70%
dela población
se dedica al cultivo de hortaliza en San Lorenzo.
¢5,000
de ganancia
Se obtienen cuando la cosecha es buena y alcanza precios altos.
Esto, de una inversión de apenas ¢600.
32 manzanas
Se habían cultivado para el verano de 2000.
15manzanas
han sido cultivadas desde el año 2001 hasta este momento.
50% de disminución
en la siembra fue una de las secuelas que dejaron los terremotos
del año pasado, frustrando las proyecciones de abundancia
de San Lorenzo. |
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Darling
Henríquez, de 23 años, se dedica a vender hortalizas de
casa en casa en el pueblo de San Lorenzo.
Tierras
propicias
Las ventajas de las tierras de San Lorenzo para la siembra de cultivos
están ligadas con su antepasado. Según el alcalde Lázaro
Latín Corado, el casco del pueblo era una laguna que fue secándose
con el paso del tiempo.
Cuando se secó se fundó San Lorenzo sobre lo que antes
fue un lago. Quizás a eso se deba que las tierras de la zona
sean húmedas. Los agricultores explican que basta abrir un hoyo
de uno o dos metros para encontrar el agua.
Como si la humedad de sus tierras no fuera suficiente, este municipio
cuenta con tres ríos, San Antonio, Grande de San Lorenzo y Agua
Caliente, que ponen a la disposición su caudal para el riego
de las hortalizas.
Pero las aguas más aprovechadas son las del afluente San Antonio.
Mientras dirige su mirada hacia los cerros cercanos, Jorge Sermeño
detalla que el canal madre utilizado para el riego de las siembras le
da la vuelta al pueblo. Viene desde el río y pasa por el
pie de esas lomas, haciendo el recorrido por 325 manzanas de terreno,
dice.
El alcalde explica que con el propósito de ayudar a los agricultores
y debido a que la cañería madre está finalizando
su vida útil piensan remodelarla. Para eso, la municipalidad
ha solicitado cooperación a la Organización de Estados
Americanos (OEA).
Mientras el agua sea abundante, la municipalidad ayude en el desarrollo
de proyectos de mejora y la laboriosidad de los habitantes se mantenga,
una gran parte de los terrenos de San Lorenzo se vestirá de verde
para luego dar el fruto esperado: las hortalizas
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Asesoría
técnica
Debido a que el 70% de la población de este municipio se
dedica al cultivo de hortalizas, el Centro Nacional de Tecnología
Agropecuaria Forestal (CENTA), dependencia del Ministerio de Agricultura
y Ganadería, da asesoría técnica a quienes
ven en las plantas hortícolas un sendero hacia la prosperidad.
Fredy Hernández, técnico del CENTA, explica que
la asesoría se brinda a personas que siembran de dos tareas
de tierra en adelante. Se les enseña el uso racional del
agua para riego, manejo integrado de plagas y enfermedades en
cultivos hortícolas, asesoría en manejo de la poscosecha
y comercialización.
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