10 de febrero 2002



En un país donde los conflictos familiares y los desastres naturales mantienen una
constante secuela de traumas en la población es necesario adoptar estrategias para
enfrentarlas adecuadamente. Dos cursos de capacitación surgidos después de los terremotos
han aportado ya una cuota.

La falta de salud mental en nuestra sociedad afecta a los sectores más vulnerables: las mujeres y los niños.

Especialistas del Comando Sur de los Estados Unidos y la Universidad de la Florida estuvieron recientemente en nuestro país para compartir los conocimientos más avanzados respecto a salud mental con un grupo de profesionales salvadoreños en posición de liderazgo.
Treinta personas, entre sicólogos y trabajadores sociales, participaron por tres días en este seminario de capacitación denominado “Resolución de conflictos”, convocado por el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU) y el Comando Sur.
Esta es la segunda vez que ambos organismos se unen para realizar un encuentro de esta naturaleza. El primero se llevó a cabo el año pasado luego de los terremotos, en el que se abordaron estrategias en el manejo del estrés postrauma y estuvo dirigido a unas setenta personas que trabajaron en el área de salud mental tras los desastres y se convirtieran en multiplicadores de dichos conocimientos.
“Este otro curso se refiere a estrategias básicas para la resolución de conflictos entre personas en general, pero específicamente a nivel de grupos e instituciones, para que puedan comunicarse y coordinarse mejor para ayudar en momentos de crisis o conflictos, que puedan entender el proceso dinámico de cómo resolverlos”, afirma el doctor Luis Fernández, sicólogo del Comando Sur.
Según este especialista cubano, la necesidad de capacitación no obedece al hecho de que nuestros profesionales carecieran de capacidad para resolver conflictos, sino por la necesidad creciente de ayuda emocional que originan desastres como los terremotos y que en su propia experiencia en El Salvador hace un año pudo constatar que lo más difícil para los damnificados fue que no sabían cómo reaccionar a sus pérdidas materiales y personales.
“Yo estuve con un equipo médico que atendía y la oficina más concurrida era la mía... y como no habían suficientes personas para atender a la gente, una de las experiencias claras de ese momento fue entrenar a más personas para poder enfrentar una crisis futura”, recuerda hoy el doctor Fernández.
.

La violencia social puede combatirse desde
el saneamiento en las relaciones familiares

Síntomas emocionales

El doctor Fernández prefiere no opinar si hay vacíos de atención en salud mental en nuestro país, pero cree que después de una crisis, lo más usual en la mayoría de los países es pedir dinero para reparar aquellos daños físicos que se ven, porque el daño emocional interno no se ve.
“El daño emocional no sólo lo sufre la persona; es un daño social y económico. Se ha comprobado que las personas que están deprimidas faltan más al trabajo, tienen más posiblidades de tener accidentes de trabajo, hay más conflicto familiar, más divorcios. Las consecuencias de los problemas emocionales tienen un impacto social significativo”, opina el sicólogo cubano.
Temor, ansiedad, angustia, dolor, expectativas sobre la ocurrencia de más sismos ante la constante amenaza de las réplicas dejaron entre los salvadoreños los dos terremotos más recientes.
A juicio del doctor Fernández, hubo muchos problemas de síntomas emocionales, de conducta, pero a un año de los sismos la población se ha recuperado bastante.
Dina Gladis Ayala, docente de la Universidad Pedagógica de El Salvador, participante en esta capacitación, cree que nuestro pueblo no está educado para la salud mental porque aunque sabe que la necesita, antepone las cosas materiales.
“Es un problema cultural. Yo pienso que las líneas deben venir paralelas: políticas de vivienda, empleo y al mismo tiempo de salud mental”, afirma.
El doctor Fernández dice que ante esta necesidad se prevé continuar este tipo de capacitaciones que no han sido facilitadas por el Comando Sur en otros países y que esta vez se pudo contar con un experto en la materia como el doctor Carlos Álvarez.

 

 



Tras un breve descanso del curso “Resolución de conflictos”, el doctor Carlos Álvarez conversó con Hablemos para explicar algunas de las estrategias que impartió en el curso “Resolución de conflictos”.

¿Cuáles son las estrategias que estuvo impartiendo?
Se trató de darles herramientas para poder lidiar con situaciones de conflictos o con potencial de conflictos, de manera que no sean confrontativas, porque esto trae muchas consecuencias negativas. Son estrategias que sirven para buscar alternativas al conflicto. Es hasta cierto punto una perspectiva que enfatiza la importancia de dialogar y no de confrontar, de facilitar un diálogo entre las partes. Estas herramientas pueden utilizarse en diferentes contextos, desde los familiares hasta los laborales o mayores.

¿Podría explicarnos alguna de esas estrategias para resolver conflictos?
Un conflicto tiene lugar cuando tenemos objetivos que son percibidos como incompatibles. Eso quiere decir que es difícil lidiar con esto porque yo gano y usted pierde. Básicamente hay que abordar estos conflictos de otra forma que no sea ganancia-pérdida, y la mejor forma es tomando en consideracion a lo subyacente del conflicto, que son aspectos más bien emocionales. Si nos ubicamos en lo subyacente del conflicto podemos dialogar y buscar alternativas conjuntas. La verdadera solución a un confllicto es cuando yo gano algo y usted gana algo es a lo que llamamos la perspectiva de ganar y ganar.

Doctor Carlos Álvarez, especialista de la Universidad de la Florida.

¿Qué hacer para evitar la agresión cuando uno es provocado?
No hay duda que hay personas que vienen a confrontarnos, pero es importante adoptar la actitud contraria, debe ser genuina la actitud de escuchar. La escucha activa se llama esta técnica. Por ejemplo, usted y yo estamos molestos y a punto de una confrontación. Usted espera que yo la agreda de alguna forma, pero yo no actúo como usted espera, entonces la desarmé, pero esto no es para manipularla, sino para sentar las bases para que comience un proceso de búsqueda de ambas partes, de alternativas para solucionar el conflicto.

¿Puede ser efectiva esta técnica en un país como el nuestro, donde predomina el machismo?
Lo que pasa es que nos enfrentamos con formas estereotipadas. Lo primero que debe hacer una persona a nivel individual es ver sus propios estereotipos no solamente los que puede tener otra persona. Por otro lado, los problemas y los conflictos que hay en una familia o centro de trabajo deben ser abordados desde el punto de vista que todos los miembros aceptan la propiedad del conflicto; romper el marco de que tú eres el conflictivo. Yo soy parte del conflicto, salirse del marco de la culpabilidad, uno es culpable y ese el que carga con todo.

¿Cómo operaría esa técnica en el caso de un hogar donde impera la violencia generada por un padre?
Siempre se puede identificar a una persona que por su conducta es el culpable, por otro lado la familia tiene el conflicto y hay que ver que pueden hacer los miembros de la familia para reaccionar. Por otro lado se establecen patrones de víctimas y victimarios, y lo peor de todo esto es que muchas veces asumimos el rol de víctimas y no podemos salir de ella hasta el punto que en las familias se internalizan tanto los roles que cuando el victimario no actúa como tal, la víctima lo provoca para que la victimice. Es como un círculo que hay que romper

 

 

La niñez sería la mejor beneficiaria si se practican técnicas de salud mental en el interior de los hogares.

Experto en la materia

El doctor Carlos Álvarez dirige uno de los centros de Resolución de Conflictos de la Universidad Internacional de la Florida. También ha trabajado de cerca con prestigiosos expertos en materia de salud mental de la Universidad de Harvard.

Aunque ha impartido varios talleres en diferentes países, que le han ganado mucha experiencia y reconocimiento, es la primera vez que trabaja al lado del Comando Sur de los Estados Unidos.

Superó
expectativas


Los participantes del curso coincidieron en la utilidad y eficacia de las estrategias de salud mental recibidas.


“Ha venido a impactar el estilo con el que hemos venido trabajando.

“Nos han dado algunas estrategias que no las practicábamos con solidez y objetividad. Estos conocimientos los voy a multiplicar con el resto de docentes y estudiantes porque son estrategias para lograr una convivencia armoniosa, el saber dialogar y escuchar a las personas a través de diferentes metodologías”

Dina Gladis Ayala,
Docente de la Universidad Pedagógica de
El Salvador.

“Es un curso muy interesante porque las técnicas y los métodos que nos han enseñado sirven para solucionar conflictos de todo tipo.

“Desde el plano familiar hasta el laboral y aplicables además a tareas especiales, como los terremotos que dejan traumas sicológicos.”

Rubén Mejía Panameño,
Hospital Militar.

Las técnicas enseñadas durante el curso se convierten además en útiles herramientas para contrarestar momentos de crisis como es el caso de los terremotos y otros desastres.

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