2 de septiembre de 2001

“La situación del grabado en El Salvador está como el capullo de una rosa: cada día se abre para florecer. Hoy día se percibe más interés de los artistas por querer saber de él”. (Geovanni Gil, artista del grabado y maestro del CENAR).


Escríbanos

La historia del grabado es una relación de oficio y artesanía donde todo se debe pensar y hacer al revés. Los talleres de estos artistas, como el de Geovanni Gil, son espacios de creación, de magia y de mucho sudor.
El grabado es un medio de expresión plástica que consiste en realizar un original múltiple. Lo que significa que se trabaja una imagen matriz al revés, se entinta la estampa y recién ahí aparece el dibujo u obra de arte.
Es un proceso parecido a los sellos de hule que se utilizan en los bancos u oficinas, donde la palabra “cancelado” se encuentra invertida, pero al llenarla de tinta y aplicarla a un documento queda estampada como debe leerse.
“Yo me inicié por casualidad en este oficio. Al igual que otros artistas en diferentes áreas, soy de aquellos que se subieron al árbol y no hallan cómo bajarse, pero nos encanta estar ahí. Estudié por casualidad artes en el Centro Nacional de Artes (CENAR). Y mi inclinación por el grabado parte del año 94 para acá”, explica Geovanni, especialista en esta faena.
El período en mención lo rememora como uno de los más difíciles, donde no había acercamiento con otras corrientes artísticas ni existían contactos internacionales. Le tocó asumir la parte autodidacta, época de quemado de planchas (láminas de metal) que en su mayoría se echaban a perder por el poco manejo de la técnica.
El problema, según él, consistió en que en el país solo la xilografía (tallado en madera) era poco conocida y no habían materiales ni instrumentos necesarios para aplicar las otras técnicas del grabado, como la litografía (piedra) y la calcografía (metales).

Escaso conocimiento

“Todavía no hay un lugar para este arte en el país. Hay poca cultura del grabado, pero de a poco la gente se da cuenta de que éste es otro lenguaje válido”, explica Gil.
“La situación del grabado en El Salvador está como el capullo de una rosa: cada día se abre para florecer. Hoy día se percibe más interés de los artistas por querer saber de él”, manifiesta.

 

Geovanni explica que esta expresión del arte no es rentable, pero sí lo es fuera del territorio. El precio de sus obras oscila entre los 200 y los 1,800 dólares.
El problema, según él, es que a nivel nacional aún no tiene el peso artístico como en Japón, México, Chile, Colombia y Cuba, debido a que es considerado por muchos salvadoreño como “un arte menor”, lo que a su juicio es un error.
El grabado no es que haya decaído, sino que ha venido en una evolución. “Nosotros, a diferencia de otros países, no hemos tedido gente seria que haya agarrado esta forma de hacer arte con formalidad”, asegura.
Aquí sólo Mejía Vides, Camilo Minero y Armando Solís lo han desarrollado, los tres son pintores no especialistas en grabado. Ellos lo tomaron como una técnica más para socializarse.
Contradictoriamente, esta forma de expresión, explica Gil, debió tomar fuerza en la época de guerra que sufrió el país —su función principal es la crítica social—, pero se estancó.
En regiones como México, a raíz de la revolución, se volvió un medio para concienciar a las masas; esto por ser más barato y artesanal, sencillo de hacer y reproducir.

Su verdadera alquimia

Geovanni participa de esta singular sensibilidad del arte, no como un trabajo sino como un reto a vencer. La verdadera alquimia de sus múltiples procesos consiste en difundir sus ideas, develar sus secretos sólo a quienes se entregan en cuerpo y alma a esta práctica.
La punta seca, el aguatinta, el aguafuerte, la xilografía y la litografía, entre otras técnica que están inmersas dentro del grabado, son parte de las herramientas elementales con las que Gil representa sus tendencias neofigurativas y abstractas.
Este artista de ácidos, metales, piedras y madera hace de sus obsesiones una obra. Corre el riesgo de impulsar una forma de expresión poco conocida, explotada, explorada; es más poco comercializada en la región.

Gusta dar sentido a su aventura. Lo ha sabido desde sus inicios en el grabado en 1994 y así comprobarlo en su reciente exposición el pasado 11 de agosto, denominada “Clise”, donde la mayoría de sus obras son ”prospectivas”: van más allá de lo cotidiano, son futuristas.
Sin duda, un aporte fundamental de este maestro constituye practicar el grabado, con lo que contrarresta la primacía de la pintura y con lo que reafirma su postura neofigurativa crítica de recuperar aquello que del pasado todavía pueda ser de provecho.
A esto se suma la imaginación fértil y la destreza ilimitada en la impresión —de claroscuros y grises alucinantes— de las placas y el buril de este original grabador, donde nacen todo tipo de mujeres que caminan, descansan, esperan, posan y anhelan, para ser gozadas visualmente por quien desee disfrutar su obra.

 

Varias técnicas

El artista explica que en el grabado son numerosas las técnicas que se pueden utilizar, entre ellas la litografía, que se trabajar con una matriz de piedra, se utiliza grasa, ya sea en lápiz o directa para poder atraer la tinta.
También existe la serigrafía que recurre a la filtración de colores, “como en el estampado”.
Además existe la calcografía, donde se usa una matriz de metal, “y es una de las técnicas más complicadas. En ella se utiliza un método indirecto donde puede trabajar el aguatinta y el aguafuerte. Se labora con ácido”, asegura.
Para trabajar la xilografía, que es una técnica del grabado en madera, sólo se requiere una matriz, gubias (cuchillas) y objetos que permitan hacer texturas en el molde.

Ficha técnica

Geovanni Gil nació en San Salvador 19 de diciembre de 1971. La mayoría de sus trabajos se vende en el extranjero. En la actualidad se desempeña como maestro en el taller de grabado del CENAR.

Exposiciones

1991. La Palma, Chalatenango.
1992. Casa de la Cultura, Chalatenango.
1993. Exposición colectiva en el CENAR.
1994. Teatro de Cámara San Salvador, exposición colectiva.
1996. Exposición colectiva en Japón.
1996. Colombia.
1997. CENAR.
1998. Japón.
1999. Teatro de Cámara y Teatro Nacional de San Salvador.
1999. Puerto Rico.
2000. Chile, Brasil, Puerto Rico.
2001. Cuba, Japón Puerto Rico, Chile, San Salvador.
En noviembre próximo estará en Cuba.

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