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Tiene un rico historial académico
y de campo. Se ha desenvuelto en la Universidad Centroamericana José
Simeón Cañas (UCA) como docente, jefa del Departamento
de Sociología y Ciencias Políticas, directora del Programa
de la Mujer, investigadora y conferencista, además de educadora
entre la población rural.
Su compromiso en la defensa de los derechos de las mujeres y de la niñez
la ha llevado a desempeñar cargos públicos importantes,
como Procuradora Adjunta para la Defensa de los Derechos Humanos de
la Mujer entre 1992 y 1996 y haber sido postulada a Procuradora de Derechos
Humanos.
Desde el año pasado, la licenciada de Innocenti es asesora de
la Comisión de Redacción de los Códigos de Niñez
y Adolescencia, es una de las pioneras en la elaboración de una
Política Nacional de la Mujer en El Salvador y desde principios
de enero dirige el ISDEMU.
Hablemos quiso conocer cuál será el plan de trabajo de
la licenciada Innocenti al frente de dicha institución y estas
son sus impresiones:
¿Cómo
llega a asumir la dirección ejecutiva del ISDEMU?
El ISDEMU es un esfuerzo sumamente importante y necesario. Yo fui de
las primeras personas que comenzamos a trabajar por una Política
Nacional de la Mujer a finales de los 80 e inicios de los 90.
Era durísimo pensar en una política de la mujer y durante
la gestión de la señora Margarita de Cristiani logramos
hacer un Plan Nacional para la Mujer. En el período de la señora
Elizabeth de Calderón Sol desempapelamos el plan y luego se hizo
la Política Nacional de la Mujer (PNM), en cuya redacción
no participé, pero que tenemos la buena intención de revisarla.
En algunas oportunidades se me planteó dirigir esta institución,
pero ya formal y seriamente lo hizo la licenciada Lourdes de Flores
en su calidad de presidenta de la Junta Directiva del ISDEMU. Estuve
pensando un poco, recogiendo la trayectoria del trabajo que se había
hecho, pensando en el perfil de la institución y en la necesidad
de replantearse el trabajo hacia la sociedad para la que se hizo, especialmente
las mujeres. Es así como asumí esta responsabilidad a
partir de enero.
El ISDEMU es una institución de avanzada, importantísima,
que viene a resolver una serie de problemas. Se había hecho un
buen trabajo, pero en alguna medida el trabajo ha bajado, era necesario
darle un empujoncito, y eso es lo que intentamos hacer. La preocupación
de la Junta Direcita y de su presidenta es elevar el perfil, que la
institución esté presente en todo el país.
¿Cuáles son sus planes de trabajo?
Que el Programa de Saneamiento de las Relaciones Familiares, que también
tiene como uno de sus componentes el Teléfono Amigo de la Familia,
esté presente para el final del año, por lo menos en las
cabeceras departamentales. Este es quizá el proyecto más
grande.
El ISDEMU no lo puede hacer solo, aunque tenemos el recurso (humano)
valiosísimo. Tendremos también alianzas o enlaces con
otras instituciones, como la Procuraduría General de la República
(PGR) y la PNC. Sin ellos no podemos trabajar.
¿Cuáles serán las prioridades durante su primer
año de gestión?
En mi primer día de gestión, la prioridad fue integrar
un equipo de planificación, que pienso es el cerebro de toda
institución pública o privada, donde están involucradas
todas las áreas y establecer una coordinación entre ellas.
Luego el planteamiento del Teléfono Amigo y fortalecer todas
las áreas de la Política Nacional de la Mujer (PNM).
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¿Estará abierta para trabajar con las ONGs?
Indudablemente. Las ONGs están haciendo un trabajo que no pueden
hacerlo otras instituciones. Cuando se está trabajando por las
relaciones de género, por la equidad de las personas que trabajan
en este país, no tienen matiz político, no hay discrepancia.
También si se estabecen las reglas de juego bien claras. Aquí
hay una ley de la creación de la institucion y además
una PNM y a esa es la que se responde. Si usted responde a eso está
cubriendo todo y cabe todo el mundo allí.
¿Cómo
ve la situación de la mujer salvadoreña?
Somos el 52.7% de la población, aunque ahora ya se está
manejando el 52.9%. Somos la mayoría de la población nacional;
sin embargo, cuando vemos y estudiamos las estadísticas nos damos
cuenta de que las mujeres somos las menos instruidas, las menos saludables
y cuando usted va a trabajar con la gente del campo ve que la mujer
es la última en alimentarse con lo queda, y si es que queda.
Hay leyes, está la normativa y por eso el énfasis en hablar
de la equidad, que no es igual a la igualdad.
¿A
qué se debe esta falta de oportunidades de las mujeres?
Bueno, ésta es una cultura ancestral, de quienes poseen el poder.
Ancestralmente quienes tuvieron el poder para crear cultura, de hacer
la normativa, de condenar y absolver, y a ese planteamiento filosófico
y político, etc. se le llama el patriarcado; el poder es del
varón... uno crea las cosas, se beneficia de ellas y el otro
las acuña. Las mujeres reproduciendo, haciendo todo tipo de servicio...
en el entendido de que eso vendría a beneficiarlas y en nuestro
país eso no es realidad.
¿Cuánto
se ha ganado en cuanto al reconocimiento de los derechos de las mujeres?
Muchísimo. Yo cuando veo para atrás le digo que hay un
abismo y yo lo veo con mi hija que tiene 27 años y dentro de
su esquema no es el matrimonio (su prioridad); es el doctorado. La juventud
ha cambiado bastante, los varones incluso; sus expectativas para casarse
ya no son pensando en una cocinera, sino en una compañera.
¿Pero
esto no sucede con los jóvenes que se desarrollan en el área
rural?
Siempre en nuestros países el ámbito rural es el más
duro porque allí no llega la educación ni la instrucción,
no llega nada y la violencia es más intensa. Porque la violencia
se da en todos los niveles, no sólo en el área rural,
pero en el campo el problema es a la enésima.
Estas cuestiones de equidad no son ni de izquierda ni de derecha ni
malas ni buenas, sino de justicia. Yo nazco en esta sociedad, crezco
en ella y tengo derechos a todos los beneficios, así como tengo
obligaciones, pero aquí
pareciera que algunos tienen solo derechos, o solo derechos o solo obligaciones
si quieren, como el caso de la paternidad irresponsable.

Según
la nueva directora de ISDEMU, la cultura machista aún predomina
en
El Salvador.
¿Impulsará
la equidad de género dentro de su gestión?
Sí, yo creo que sí y eso debe ser. Si yo estoy hablando
de que hay un gran sector de la población marginado es necesario
velar por que esa mayoría, o si es un sector, esté participando
dentro de los beneficios que proporciona esta sociedad en equidad, según
sus características y sus necesidades específicas. Un
ejemplo, si una mujer no asiste a la escuela porque no puede abandonar
sus responsabilidades para con su familia, y si yo quiero equidad tengo
que facilitar el mecanismo para que pueda asistir a la escuela con este
señor que no cuida niños, porque resulta que es el papá,
pero no tiene hijos, no tiene responsabilidad.
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Dentro
de sus proyectosse encuentra expandir la institución en todo
el país.
Esta visión
patriarcal ha establecido diferencias enormes en todos los aspectos
de la vida, hasta en lo lúdico. Imagínese que manejamos
que los niños se van a hacer afeminados porque jueguen a las
muñecas con su hermanita o cuando hablamos de carreras especiales
para mujeres.
¿Qué
hacer entonces para romper con el machismo?
Irle enseñando a la criatura desde pequeñita que es un
miembro más de la sociedad, no el mandamás, que los seres
humanos debemos aprender a valernos solos, a satisfacer nuestras necesidades
básicas (lavar, planchar, cuidar de nuestra persona) y no esperar
que otros nos lo hagan. Y a las mujeres enseñarles que son muy
capaces, que tienen todos los derechos, y que si ella quiere estudiar
aviación y su hermano artes, excelente.
Yo creo que si uno se pone a examinar todas esas cuestiones vemos que
son cuestiones culturales y de poder.
Volviendo a
su gestión en el ISDEMU, ¿intentará darle un nuevo
rostro?
Yo creo que siempre hay que darle un rostro nuevo, ponerlo acorde a
los tiempos.
A su juicio,
¿qué ha logrado el ISDEMU y qué le falta por hacer?
En nuestros países siempre falta mucho por hacer, nunca alcanzan
los recursos, nunca somos suficientes. Y sí, se ha hecho bastante:
relaciones entre las distintas instituciones, organizaciones nacionales
e internacionales, se ha puesto en evidencia mucho de la violencia...
(Pero) lo de género también hay que potenciarlo mucho
porque todavía hay reticencia en algunos sectores, y es triste
oír que personas que sin haber leído o estudiado se ponen
a opinar. Inquietan, despiertan algunas expectativas, pero no dan ninguna
salida.
En nuestros países, si se quiere ir adelante tenemos que ayudar
en esa salida y debido a eso es que me involucré en esto. Asumo
el reto con mucho gusto... es un honor trabajar para las mujeres de
mi país.
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Un
poco de su persona
Es originaria de Tejutepeque, Cabañas, donde desde adolescente
demostró cualidades de liderazgo. En la Iglesia católica
impartía catecismo a otros niños y alfabetizaba
a campesinos.
Se graduó de bachiller en Ciencias y Letras en el Colegio
Santa Inés de Santa Tecla, luego quiso convertirse en monja,
pero su tío, monseñor Luis Chávez y González,
arzobispo de San Salvador en la década del 70, la convenció
para que estudiara primero en la universidad.
Ingresó a la Universidad de El Salvador para estudiar medicina,
pero por provenir de una familia muy numerosa y porque
en este país ha sido una carrera vedada para la mayoría
de la población porque es muy cara, optó por
la sociología.
Los
constantes cierres de la UES la obligaron a terminar en 1983 en
la Universidad Centroamericana José Simeón
Cañas. Allí recibió cursos de economía
y de derecho.
Monseñor Chávez y González, a quien recuerda
como un tipo humilde y su madre, una mujer muy
dura, son las personas que según ella han influenciado
en su formación como persona y como profesional. Yo
a mis hijos les enseñé a estudiar, pero nunca estudié
con ellos, dice como para pintar un poco su personalidad.
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