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Hace un año entrevistamos al maestro
Solís como pintor. Ahora lo hacemos en otra de las facetas de
su vida: la de escritor, una actividad artística no nueva de
sus quehaceres. Pero quizá una de las disciplinas más
serias que ha desarrollado.
¿Desde
cuándo escribe Armando Solís?
Mi ingreso a la literatura se da en la década de los ochenta
cuando ilustro los personajes del libro Helechos de Rolando
Acosta. Mi primer escrito profesional lo hago en 1983, con Biografía
común y corriente de A. Solís, que relata un trozo
de mi vida.
¿Cuántos libros lleva hasta la fecha?
Tengo nueve biografías publicadas y una por salir este año.
Entre las personalidades que desfilan en mis libros publicados están
personajes internacionales y nacionales. Entre los extranjeros están
el cubano José Martí, el padre de la revolución
mexicana Miguel Hidalgo y Costilla, el español Benjamín
Saúl y Francisco Morazán, de nacionalidad hondureña.
De los nacionales figuran Alberto Masferrer, José Mejía
Vides, Valentín Estrada, Camilo Minero, mi autobiografía
y el más reciente, Roque Dalton.
¿Cuánto tiempo invierte a esta fase de su vida?
El área de la biografía es bien difícil de escribir;
ningún escritor la cultiva en el país. No es lo mismo
levantar un texto con datos biográficos que hacer este género
literario donde la investigación es muy ardua.
A esta faceta de mi vida le dedico dos horas diarias, de seis a ocho
de la mañana; el resto del día lo invierto en la pintura.
El método que aplico para la literatura es sencillo: consiste
en la autodisciplina y el amor al trabajo.
Hay algo muy importante: para publicar mis libros no he tenido financiamiento
de nadie; soy de los pocos artistas que de manera independiente se han
desarrollado en las artes plásticas y en la literatura.
¿Tiene
alguno preferido?
Sí lo tengo. El de Valentín Estrada es uno de ellos; le
tengo mucho cariño. Pero el que considero como una de mis mejores
biografías es la de Roque Dalton, y es que tiene mucha investigación
y dedicación.
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No es para menos; 22 años de mi
vida se han entregado para realizar esta reciente biografía.
Ha sido un proceso gradual, desde que trabajé como catedrático
y director de la Pinacoteca de la Universidad de El Salvador (1980).
Tengo más de mil quinientas páginas recolectadas de información
sobre Roque, distribuidas en cuatro tomos. Unido a esto, las investigaciones
verbales que realicé.
Para ser más certero en este último libro mandé
una copia del original a Juan José Dalton (hijo de Roque). Él
me dijo: es un libro muy tuyo. Simplemente dos observaciones tengo:
la primera de ellas es que tienes que calzarla como novela biográfica
y la otra consiste en apretar el aspecto literario.
Pero para profundizarla más y verificar mejor los detalles, decidí
entregarle una copia del original al historiador Jorge Arias, amigo
íntimo de Roque Dalton, quien pulió los aspectos políticos
y literarios; le dedicó cuatro meses a mi libro. Aunque yo la
escribí, también quiero compartir créditos con
él.
¿Qué lo motivo a escribir sobre Roque?
Decidí escribir sobre él porque es el único escritor
salvadoreño universalmente conocido de todos los que ha cosechado
el país. El libro está titulado Un disparo... a
la izquierda del corazón.
Lo que pasa es que existen muchos escritores como Claudia Lars y Salarrué,
entre otros, que sólo son conocidos en El Salvador, pero eso
no significa que sean reconocidos en Centroamérica y Latinoamérica.
Dalton tenía esa cualidad; su nombre cruzó las fronteras
y era muy conocido hasta en Europa, al igual que García Márquez,
Juan Rulfo y Pablo Neruda.
¿Para cuándo estará disponible la nueva biografía?
No tengo fecha específica para decir cuándo sale a la
venta. Pero este 2002 la podrán obtener. No obstante, triunfe
o no esta biografía, yo me siento satisfecho con ella.
¿Cómo ve la formación actual de los
nuevos escritores?
Hay muchos de ellos, pero la calidad es poca, al igual que en la pintura.
¿Tiene
usted un nuevo proyecto?
Sí, estoy escribiendo la continuación de mi biografía,
titulada Memorias y confesiones de A. Solís. Este
libro será muy revelador sobre mis andanzas por las artes plásticas

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Fragmentos
de su último libro
Mi partida de nacimiento es la número 1958, y dice:
Roque Antonio García nació el 14 de mayo, a los
quince minutos en el Barrio San José, asentado el 9 de
julio de 1935, en la Alcaldía Municipal de San Salvador.
Cuando nací, mi madre me contaba que llovía fuerte,
casi como un temporal; parecía el diluvio que menciona
la Biblia. Parecía que todo San Salvador flotaba en la
inundación, ya que las pocas alcantarillas, además
de tapadas, no daban abasto para controlar semejante aguacero;
el Gobierno Central había declarado emergencia nacional.
El general Maximiliano Hernández Martínez tenía
dos meses de haber tomado la Presidencia.
Nuestra casa estaba tapizada de alambres para colgar las mantillas
y los trapos que yo mojaba, y por supuesto, su ropa. Mi madre
me decía: Esta casa parece que está de fiesta por
el montón de gallardetes de trapos colgados.
Mientras tanto, esperó casi dos meses para asentarme en
la alcaldía, esperanza a que mi padre Winnal Agustín
Dalton me reconociera, espera que fue inútil, porque mi
padre no volvió a verla. Esto la resintió mucho,
resentimiento que lo llevó de por vida, porque en ésa
época tener un hijo ilegítimo era casi un delito.
(Tomados de los escritos originales de la biografía Roque
Dalton, un disparo... a la izquierda del corazón).
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Parte
de su vida
Armando Solís nació en San Salvador el 27 de mayo
de 1940. Estudió Arte en el Departamento de Artes Plásticas
de Bellas Artes de El Salvador (dibujo y pintura) y en la Escuela
Nacional de Artes Gráficas (mural y grabado).
Fue becado por la Organización de Estados Americanos (OEA)
en 1977; cursó litografía en la Universidad Rodrigo
Facio en el Departamento de Artes (CREAGRAF), San José,
Costa Rica.
Hasta hoy ha presentado más de 30 exposiciones individuales,
ha recibido premios y menciones honoríficas a nivel nacional
e internacional. Ha participado en bienales y certámenes
colectivos.
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