13 de enero 2002


Hoy 13 de enero, El Salvador cumple un año de haber sufrido el primer terremoto del siglo XXI.
Una actividad sísmica que junto al seísmo del 13 de febrero cambió de tajo la vida de 163 mil salvadoreños, quienes en un 61 por ciento aún no tienen una casa digna donde vivir.

 



Al principio, durante los primeros segundos, los movimientos de la tierra fueron suaves, parecía un temblor pasajero, como cualquier otra sacudida leve de los que estamos acostumbrados a sentir. Pero en cuestión de segundos, el temblor aumentó su intensidad hasta llegar a los 7.6 grados en la escala de Richter: ese era el primer terremoto del 2001 y el que dejó a los primeros 100 mil salvadoreños sin un techo donde refugiarse.
En tan sólo 45 segundos que la tierra bailó, las cifras se dispararon hasta contabilizar más de un millón de damnificados, miles de ellos perdieron por completo sus casas y tuvieron que vivir en albergues temporales mientras terminaban de pasar los movimientos del suelo. La cifra de muertos alcanzó la cantidad oficial de 994.
Los lugares más afectados por este primer sismo fueron: Comasagua, Jayaque, Nueva San Salvador, San Agustín y Berlín, entre otros. Símbolo de esta tragedia fue la urbanización La Colina, en Santa Tecla, donde una ladera de la cordillera de El Bálsamo se desprendió y sepultó con toneladas de tierra alrededor de 200 casas junto con sus habitantes.
El gobierno se enfrentó a una de las mayores crisis del país, originada por un fenómeno natural que no se puede predecir con exactitud, por lo que siempre nos toma por sorpresa y mal preparados.
El Comité de Emergencia Nacional (COEN) contabilizó 754 albergues y 14 mil 978 ocupantes, hasta el 12 de febrero de 2001, justo antes que otro terremoto cambiara las cifras.


Cuando todo parecía normalizarse, la tierra volvió a ser estremecida por otro sismo, casualmente fue un día 13, exactamente un mes después de la primera sacudida. Este nuevo fenómeno, de 6.6 grados en la escala de Richter, dejó 315 muertos y 44,750 viviendas destruidas.
La mayor destrucción que causó el segundo seísmo fue en la zona central y oriental del país, donde dañó más del 50 por ciento de las casas y edificios de San Vicente, Cojutepeque, Paraíso de Osorio, Candelaria, Verapaz, Santa María Ostuma, San Juan Tepezontes, San Miguel Tepezontes, San Emigdio y Santa Cruz Analquito, por mencionar algunas poblaciones.

Cifras, 13 de enero

7.6
grados

en la escala de Richter fue la magnitud delprimer terremoto.

45
segundos

duró el sismo.

1 millón
de damnificados

fueron contabilizados.

100 mil
salvadoreños

sin un techo donde refugiarse.

 
994
muertos

fue la cifra oficial del terremoto.

200
casas

aproximadamente fueron sepultadas en La Colina

754
albergues

y 14,978 ocupantes contabilizó el COEN hasta el 12 de febrero de 2001

Todavia faltan 100.000 casa que construir para los damnificados de los terremotos

Cifras, 13 de febrero

6.6
grados

en la escala de Richter fue la magnitud del terremoto del 13 de febrero.

315
muertos

y 44,750
viviendas
destruidas.

480
moradas

están en proceso de ser entregadas por parte de Techo para un Hermano.

 

 
Lo que falta por hacer

163,000
casas

fueron destruidas por los terremotos a nivel nacional.

60,000
casas

se han construido.

100,000
hogares

faltan por restablecer.

 

Techo para un hermano

Las necesidades que habían dejado los dos terremotos eran cuantiosas, principalmente en lo que respecta a viviendas. Frente a esta situación, y considerando que el gobierno no podría solventar los problemas de vivienda por sí solo, un grupo de ciudadanos emprendedores del Club Activo 20-30 de San Salvador, la Telecorporación Salvadoreña (TCS), la Asociación Salvadoreña de Radiodifusoras (ASDER) y la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) realizaron la campaña de recaudación de fondos por medio de “Teleunidos 20-30”. Con esta actividad recogieron más de un millón de dólares.
Para invertir ese dinero con que la empresa privada y la ciudadanía había contribuido fue creada, en el mes de abril, la Fundación Techo para un Hermano, a iniciativa del Club Activo 20-30 San Salvador, la ANEP, la Fundación Salvadoreña para la Tercera Edad (FUSATE), miembros rotarios y dos personas de la sociedad civil.
Esta fundación tiene como visión erradicar la pobreza extrema a través de la construcción de viviendas dignas, procurando la mejora de la calidad de vida de las familias damnificadas, mediante la fabricación de casas permanentes.

La Fundación Techo para un Hermano y “SkAL Internacional El Salvador” firmarán un convenio para construir y donar cinco casas en el municipio de San Sebastián, en San Vicente. De esta manera beneficiarán a cinco familias damnificadas que se dedican al trabajo artesanal.

Techo para un Hermano consideró que el dinero recogido en la actividad de Teleunidos no alcanzaría para suplir todas las necesides, por lo que planeó diversos programas de recaudación, como donaciones en efectivo, entre prominentes empresarios, instituciones altruistas, organizaciones internacionales de cooperación, así como de gobiernos amigos.
De esta manera, Techo para un Hermano está en proceso de entrega de 480 moradas entre las comunidades más golpeadas por los terremotos, como Verapaz, en San Vicente; San Antonio Masahuat, San Miguel Tepezontes y San Emigdio, en La Paz, y Santo Tomás, de San Salvador, señala el presidente de la fundación, licenciado José Roberto Espínola Escobar.
Asimismo han sido intermediarios o facilitadores para otros proyectos donados por empresarios, tres ejemplos de esto son: las dos casas en Suchitoto regaladas por el Centro Cultural Salvadoreño; quince viviendas obsequiadas por las fábricas de ropa Industria Merlet a sus trabajadores en diferentes puntos del país, y uno de los proyectos más grandes es el de la Villa Palestina, financiado por la Sociedad Benéfica Femenina Árabe, que entregará 162 casas, junto con una escuela, una guardería, una iglesia y un complejo deportivo.
No obstante, la cifra de gente sin vivienda todavías es alta. Los terremotos destruyeron 163 mil casas a nivel nacional, de las cuales, durante los nueve meses posteriores a la emergencia, se han construido 60 mil, por lo tanto, la resta es la necesidad pendiente de 100 mil hogares que restablecer, asegura el ingeniero Ricardo Granada, director ejecutivo de la Fundación Techo para un Hermano.
Frente a esta realidad, los responsables de la Fundación Techo para un Hermano hacen el llamado a más empresarios, personas u organizaciones bondadosas y al público en general, para que se unan al esfuerzo y sean protagonistas, cada uno según su capacidad, en brindarle un techo digno a los salvadoreños que fueron castigados por los vaivenes de los terremotos del 2001

Empresarios con visión social

La construcción de la Villa Palestina nace de las pláticas entre los representantes de la Sociedad Benéfica Femenina Árabe de El Salvador y la Fundación Techo para un Hermano. Este complejo habitacional es el más ambicioso de todos, ya que la comunidad de salvadoreños de descendencia árabe regalarán 162 viviendas, en un proyecto que incluye una escuela, la guardería, una iglesia y un complejo deportivo.
Ubicada a la par de la Hacienda Cooperativa Astoria, en Comalapa, carretera hacia el aeropuerto internacional, la Villa Palestina tiene terrenos que van desde los diez metros de ancho por 20 de fondo, con un área de construcción de 40 metros cuadrados.
Actualmente los trabajos se encuentran en la etapa de terracería; la construcción de los hogares posiblemente será concluida hasta agosto o septiembre de este año.
Después que entreguen las casas, los beneficiados recibirán diferentes capacitaciones laborales y asesoría sobre cómo aprovechar el espacio de sus terrenos, ya sea para cultivos u otras actividades, así como orientación para cuidar mejor sus casas, asegura un representante de la comunidad de salvadoreños de descendencia árabe, que prefirió reservar su nombre.
Ayuda patronal
Para 15 trabajadores de industrias Merlet que perdieron sus casas, la ayuda llegó de sus mismos patronos, quienes a un costo de 41,250 de dólares financiaron las viviendas más dañadas de sus empleados.
Desde un inicio, al enterarse de la destrucción de las viviendas de sus trabajadores, nació el deseo de ayudar a quienes más lo necesitaban. Fue entonces cuando Industrias Merlet se puso en contacto con la Fundación Techo para un Hermano, para que por medio de ellos se canalizara la ayuda, menciona doña Mary Alice Simán de Frech, vicepresidenta de Industrias Merlet.
Las quince casas que donó Industrias Merlet fueron construidas en diferentes partes de país, porque las moradas eran levantadas en el mismo lugar de residencia de los empleados, ya que no fueron reubicadas.
Entre los criterios que tomaron en cuenta para donar las casas estaban: que tuvieran las escrituras de los terrenos, el año de antigüedad dentro de la empresa y que fueran familias numerosas.
Para el presidente de Merlet, ingeniero Freddie Frech, “el terremoto agravó una condición que ya estaba, la necesidad de una vivienda digna, y ojalá todo el empresariado salvadoreño tome conciencia que la mayor parte de la población está viviendo en una situación muy lamentable... y este testimonial que estamos dando sirva de alguna forma para motivar y desarrollar una iniciativa a otros empresarios, para que se avoquen al proyecto fabuloso de Techo para un Hermano”.

 

Cómo ayudar

La Fundación Techo para un Hermano tiene diferentes programas para que con su ayuda le puedan dar una vivienda digna a un damnificado del terremoto.
Si está interesado en colaborar puede contactarlos en Calle Cuscatlán #4314, Colonia Escalón, San Salvador, teléfono 275-4848 y fax 275-4843. Correo electrónico: fundaciontph@telesal.net y mbustamante@telesal.net
Cuenta Fundación Techo para un Hermano, en los bancos Cuscatlán, Agrícola, Comercio, Salvadoreño, Credomatic e Hipotecario.

Programas de donaciones:

Institucionales: aporte económico continuo de empresas, desde $100 ó más.

Empleados y empresas: aporte en cooperación entre los empleados y la empresa.

Donación por promoción y venta: aporte en porcentaje por las ventas promocionales de una empresa.

Patrocinio: donación patrocinadora de un proyecto.

Apadrinamiento de proyecto: empresas que se hacen cargo de un proyecto propio.

Agradecido en el alma

Eran las ocho de la mañana del 13 de febrero, cuando Luis Alonso Amaya Mejía se dirigió hacia una quebrada para llenar de agua su cántaro, en el Cantón San José Costa Rica, en San Emigdio, La Paz. Ahí lo esperaba su señora que lavaba ropa. En su casa , dañada en el primer terremoto, ubicada a 800 metros de la quebrada, quedaron sus seis hijos.
Cuando ya habían pasado 22 minutos de las ocho, inició el segundo sismo. De inmediato, Luis y su señora corrieron hacia la casa, a buscar a sus hijos.
Adentro de la vivienda estaban los pequeñuelos, y al primer temblor, Juan Alonso Figueroa Amaya, de 14 años, el mayor de los niños, gritó a sus demás hermanos para que salieran rápido de la casa.
Corrieron tambaleándose de un lado hacia otro, y se pusieron al aire libre justo cuando la casa se vino abajo, con un crujir de maderas que todavía perturba a Juan. “Gracias a Dios encontré a los niños vivos todavía, aunque la casa estaba completa en el suelo, recuerda con nostalgia Luis Alonso.
Para resguardarse de la intemperie, Luis colocó varios plásticos alrededor de una ramada de granadillas, ahí estuvieron por dos semanas, mientras llegaba la ayuda para levantar una vivenda temporal con láminas y madera.
La Alcaldía y la embajada de Costa Rica le proporcionaron el material suficiente para hacer la morada provisional. Meses después supo que a la alcaldía de San Emigdio había gente de una Fundación Techo para un Hermano, que ofrecía 25 casas para los damnificados. Llegó a la comuna y se inscribió. Fue uno de los cinco seleccionados al cumplir los requisitos: ser damnificado del terremoto, ser dueño legal del terreno, ser de escasos recursos y que el terreno no presentara riesgos .
Así el 12 de diciembre le entregaron su vivienda en forma oficial. “Me siento muy feliz, muy agradecido, y le pido a Dios que así como me ayudaron, le construyan a otras familias que también necesitan”, menciona Luis Amaya.

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