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Del 29 de septiembre al
9 de octubre, en la gran Sala del Teatro Nacional, en
el Museo Tin Marín y en el Centro Nacional de
Artes cobrarán vida Pinocho y su abuelo Gepeto,
así como una simpática cerdita que va
de compras por primera vez junto a Hansel, Grettel y
Ricitos de Oro.
Payasos, acróbatas, mimos, reyes, hadas madrinas,
sapos que cantan y tigres que recitan poesías
también están invitados.
Todos se darán cita durante once días
para deleitar a los pequeños y también
a los adultos con espectáculos que prometen mucha
creatividad.
Son artistas de siete países (incluido El Salvador)
que están dispuestos a dar lo mejor de sí
en la cuarta edición del FITI, patrocinada por
la Agencia Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI),
el Club Activo 20-30 y Concultura.
Según los organizadores el interés y entusiasmo
de los niños salvadoreños por disfrutar
piezas teatrales ha ido creciendo con los años,
gracias al FITI, por eso para este año se espera
recibir a no menos de 20 mil niños y niñas,
en los distintos lugares donde se presentarán
las obras.

El plato fuerte es el grupo Ungariks de
Suecia. Se trata de trece artistas que cuentan
la historia de Maya, una cerdita que va de compras por
primera vez. Ellos traen su propia música y equipo
y es una obra que promete mucho, señala
el señor Simón Magaña, jefe de
Artes Escénicas de Concultura y encargado del
evento.
Otro de platos fuertes es la obra Vida, amor y
risas, interpretada por el Mimo Clow,
un colombiano muy aplaudido en su país, Costa
Rica, México y Nicaragua. También traen
obras con contenido ecológico o fantástico
donde se mezclan los títeres, la música,
la acrobacia y los juegos de luces para que los niños
den rienda suelta a su imaginación.
La magia
salvadoreña
El Salvador no se queda
atrás, y ya se tienen listas las obras Este
país, del grupo Energía Joven; El
arbolito mágico, del grupo La Marioneta,
y Pinocho, de Comunicateatro.
El arbolito mágico es una obra que
pretende enseñar a niños y niñas
que el dinero no lo es todo en la vida, y que valores
como la amistad y seguir tus sueños son más
importantes.
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Jorge Gámez y Óscar
Flores manipulan a nueve marionetas que entran y salen
de escena con muchos mensajes.
Pedrito, el protagonista, es un niño de 12 años
que va en busca de trabajo y que en su viaje aprende
cómo enfrentar la vida. Tropieza con un sapo
y con un tigre que siguen sus sueños y son felices,
y con Prudencio el terrateniente, una marioneta de dos
metros de altura a quien lo único que le interesa
es tener sus bolsillos llenos y que, por supuesto, no
es feliz.
La obra es original y el mensaje es que la calidad
de vida no es tener más y más dinero,
sino que está determinada por otros valores como
la amistad, la lealtad e incluso las propias pasiones
que cada uno tenga, dice Jorge.
La idea con la obra, según Óscar, es que
el infante no pierda sus ilusiones y en el caso de los
adultos, que rescatemos el niño (o niña)
que llevamos dentro.
Lo mismo pretende Comunicateatro con Pinocho, obra que
incluye no sólo a todos los personajes de la
historia original, sino también a payasos en
zancos y monociclos que le dan mayor colorido.
Aunque va a ser estrenada por primera vez en el FITI,
los actores están optimistas y seguros de que
lograrán llegar a los niños. Hemos
tratado de mantener el formato original del cuento.
La obra hace conciencia en los padres de familia y una
reflexión en los niños y en los jóvenes
sobre la importancia que tiene la educación y
los valores espirituales del respeto hacia los padres,
a los maestros y a la escuela para ser hombres de bien,
dice Ciro Rivera, director de Comunicateatro.
A los niños les encanta el teatro. Al ver
los personajes en vivo se sienten animados y parte del
espectáculo y toman conciencia de los mensajes.
Esa es la magia del teatro, añade.
Para el actor llevar a las tablas obras infantiles es
un esfuerzo grande y acertado porque los niños,
además de divertirse reciben mensajes positivos
y útiles en sus vidas.
Así que ya sabe, si quiere dar un poco de fantasía
y mensajes positivos a sus hijos, el FITI es la mejor
opción, no sólo para ellos, sino también
para los adultos que tenemos oportunidad de volver a
ser niños.
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