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La onceava muestra de pintura
y escultura es la mejor oportunidad para ver arte de
calidad. En esta exposición han sido reunidas
las obras de 54 artistas, entre los que figuran los
más consagrados como José Luis Cuevas,
de México.
En esta exhibición se puede admirar la mayor
variedad del arte pictórico y escultórico,
desde cuadros con énfasis al realismo hasta cuadros
que desbordan en lo abstracto, pasando por el costumbrismo.
En algunas de estas pinturas hay un derroche de colores,
típico en algunos artistas de Latinoamérica,
mientras que en otros se mantiene la sobriedad en relación
con el concepto que quieren transmitir.
En cuanto a las esculturas, las hay de diferentes materiales,
desde la madera trabajada con mucha creatividad por
el español Manolo Valdés, hasta el ingenioso
manejo del vidrio realizado por la panameña Isabel
de Obaldía.
Además de los países americanos, en esta
muestra también hay obras del italiano Luca Bray,
y de los españoles Manolo Valdés y Juan
Bejar, mientras que salvadoreños participan un
total de 14 pintores.
Actividad trascendental
Cada año, septiembre
es apartado por los artistas latinos, porque saben que
para esa fecha comienza la tan esperada muestra latinoamericana
de arte, que se realiza en El Salvador desde 1989.
Esta actividad es la única en su género
a nivel latinoamericano, asegura la pintora argentina
Delia Cugat, quien ya tiene cinco años de participar
en este evento.

El Bautizo
(Benjamín Cañas)
Para Delia, la importancia
de esta muestra es que los artistas se reúnen,
se estrechan más las relaciones de amistad y
se conoce qué tipo de trabajos está realizando
cada quien; así comparten experiencias y lo mejor
de todo es que el público puede ver una colección
de mucha calidad estética.
Para el reconocido pintor y escultor mexicano José
Luis Cuevas, participar en esta exposición es
de por sí un hecho importante, porque aquí
hay reunidos artistas latinos, todos de importancia,
y es que esta muestra ya tiene renombre a nivel latino.
Fernando de Szyszlo, un pintor peruano con origen polaco,
asegura que con esta muestra espera contribuir a que
los salvadoreños conozcan más de la pintura
latinoamericana, y que se esté al tanto de los
que se está haciendo en otras partes.
La más novata de las forasteras es Isabel de
Obaldía, quien participa por primera vez en este
evento, atraída por la fama que tiene la muestra.
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Atmósfera de la tarde
(Ana Mercedes Hoyos)
Ella se presenta con una
escultura de vidrio, que moldeó y luego talló
a mano, trabajo que le ha dejado varias heridas. Para
esta escultora panameña, la participación
en la muestra es una buena experiencia para compartir
con otros artistas y para conocer muy buenos pintores
a nivel internacional.
Estos artistas extranjeros se hicieron presentes el
día de la inauguración de la muestra para
compartir sus experiencias y validadar más la
trascendencia de la exposición.
Once años de
lucha
La primera muestra de pintura
latinoamericana fue realizada en 1989, y nació
gracias a la inciativa de la directora de la galería
Espacio, Rhina Avilés, quien se considera una
mujer amante del arte.
El deseo de hacer esta muestra pictórica se debió
al interés de dar a conocer a El Salvador, objetivo
que ya logró Rhina Avilés, ya que esta
actividad tiene su reconociemiento a nivel internacional,
y se sabe que en El Salvador cada año hay una
exposición importante.
En la organización de la primera muestra surgieron
también los primeros problemas, porque los artistas
están regados en todo el mundo y para encontrarlos
a veces se vuelve difícil, asegura Avilés.
En la primera muestra, José Luis Cuevas
me ayudó mucho para contactar a los pintores,
menciona la directora de Espacio. En esa oportunidad
participaron 30 artistas, y sólo era una muestra
de la plástica. En la segunda muestra se incluye
la escultura.
El éxito de esta actividad no sólo se
refleja con la participación de los artistas,
tanto salvadoreños como del resto de América,
de España y de Italia, sino también por
la aceptación del público.
Con esto Rhina Avilés ha logrado también
que el público salvadoreño, en especial
los jóvenes, conozca las nuevas técnicas
o temáticas del arte. Me complace ver a
los estudiantes de las universidades y de los colegios
que aquí vienen a tomar sus clases de arte,
menciona.
Si alguien piensa que esta XI Muestra de Pintura y Escultura
Latinoamericana es una actividad cualquiera, para Avilés,
esta actividad es algo más sustancioso, porque
sirve de alimento para el espíritu.
Más allá de este alimento espiritual,
la pintora argentina Inés Tor, quien también
participa en la muestra, mencionó que cuando
ni la ciencia ni la técnica se ocupan de los
sentimientos, ahí está el arte.

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