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Dieciocho años al
frente de la Fundación Olof Palme, uno de los
organismos más fuertes en cuanto a trabajo con
infantes que viven en las calles, permitió al
licenciado Ricardo Quiñónez, director
de la misma, recoger en 35 páginas una especie
de radiografía de estos pequeños.
¿Por qué están en las calles?,
¿cómo son?, ¿cómo sobreviven
en las avenidas del gran San Salvador?, ¿cómo
son sus familias? y ¿qué tan fuerte y
grave es el consumo de drogas? forma parte del libro,
que con palabras sencillas intenta llegar al lector
para mostrarle la realidad que quizá ve a diario
pero que desconoce.
Todo lo que dice (el libro) es una visión
personal, es lo que a Ricardo Quiñónez
le ha impresionado. Está construido en base a
las conversaciones que tuve con ellos y lo que
más me afectó, dice el autor.
Más que un estudio analítico, Los
derechos al revés muestra desde la experiencia
de un hombre, que ha convivido con la niñez callejizada,
cómo sobrevive y cómo se enfrenta a instituciones
y gente que no siempre los apoya y a menudo los margina.
En estas páginas se descubre una dura realidad
que señala cómo los niños no sólo
viven marginados en las calles, sino que se vuelven
drogadictos, que los obligan a pedir y hasta robar o
prostituirse para conseguir dinero.
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Quiñónez
ha visto esta realidad y ha impulsado, junto a la fundación
que dirige, programas de asistencia, que no siempre
él lo reconoce han sido efectivos.
Las frustraciones han llegado porque en ocasiones
se ha logrado avanzar con un niño y de repente
regresa al lugar donde comenzó y vuelve a ingerir
drogas y a las calles; sin embargo, muchos sí
han logrado salir y eso es lo que nos impulsa a seguir
trabajando, dice.
Él asegura que Dios lo ha bendecido al colocarlo
en un espacio donde ha adquirido no sólo más
experiencia sino más corazón. Estos
niños me han enseñado a tener un gran
respeto por la vida. Ellos son seres humanos carentes
de afecto y muy valientes, asegura conmovido.
Los derechos al revés está
dedicado a tres niños que murieron, uno de ellos
víctima de sida, y a su familia, que asegura
ha sido el pilar para seguir trabajando.

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