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El diagnóstico de los médicos
al ver los pies de Benjamín Palomo fue "pie equinovaro"
o "pie zambo", una deformación congénita común
que requiere una operación quirúrgica.
Pero esta es una situación de riesgo que no aceptaron los padres
del niño y que les obligó a buscar una cura diferente, la
que ahora quieren compartir con otros padres cuyos hijos sufran del mismo
problema.
Benjamín nació el 17 de diciembre de 1999, y su problema
congénito era en ambos pies, por lo que el pediatra que lo atendía
lo remitió al ortopeda infantil. Cuando el ortopeda lo vio le hizo
las primeras evaluaciones con radiografías y comenzó un
tratamiento no invasivo con férulas. Estas son estructuras sólidas,
dotadas de cierta rigidez, para inmovilizar, generalmente, las extremidades
del cuerpo.
Estas férulas eran evaluadas cada mes para ver el progreso o no
dé la enfermedad congénita. Lastimosamente en un periodo
de ocho meses de trabajo, Benjamín no había mejorado lo
suficiente como para poder predecir que en el periodo normal él
iba a poder caminar, menciona Pablo Javier Palomo, tío de Benjamín.
Al ver los pocos resultados del uso de las férulas, de nuevo consultaron
al especialista, quien indicó que lo mejor era hacer un procedimiento
invasivo, es decir que con cirugía se liberarían las partes
rígidas que son las que dan la enfermedad congénita.
Pero frente a una intervención quirúrgica, cualquier persona,
sobre todo si se trata de sus hijos, busca segundas opiniones, por los
riesgos que pueden existir en el quirófano, señala Pablo
Palomo.
"En El Salvador se consultaron los mejores ortopedas infantiles y
todos llegaron a la misma conclusión, de que si bien es cierto
el problema de Benjamín era un grado de anormalidad congénita
moderado a severo se podría resolver de forma quirúrgica",
dice Palomo.
No obstante, la no aceptación de ese veredicto motivó a
los padres del pequeño a buscar otras opciones menos riesgosas.
Es así como consultaron con una buena alternativa de búsqueda:
la internet.
Búsqueda
en el extranjero
El padre del niño, siendo una persona
con pocos conocimientos de medicina, comenzó a indagar vía
internet acerca de los avances en el tratamiento del equinovaro.
"Afortunadamente en la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, encontramos
información de un médico de origen español y nacionalizado
estadounidense, quien había escrito en las páginas médicas
que él ha patentizado su método no invasivo (no quirúrgico)
para la corrección del pie equinovaro, con la colocación
semanal de yeso", asegura Palomo.
Estos yesos que utiliza el doctor Ignasio Ponseti son del mismo material
que se utiliza para los fracturados aquí en el
país. Según el caso, el yeso es colocado en una sola pieza
desde la cadera hasta el pie que tiene la malformación.
Los yesos son colocados en diferentes posiciones de abertura del pie,
es decir hacia afuera, parte central y hacia adentro.
"La mayoría de casos que él ha tratado del pie equinovaro
han mejorado muchísimo y de hecho no han necesitado operación",
afirma Palomo.

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El
cambio en meses
Contactado al profesional que les ofrecía
la mejor opción comenzaba el reto económico de trasladar
al pequeño a Estados Unidos para su tratamiento, y esto involucraba
pasajes aéreos, tratamiento médico, alojamiento y manutención,
un gasto fuerte que había que afrontar.
El doctor Posenti, quien trabaja en el Hospital de Niños de la
Universidad de Iowa, les confirmó que lo único que tenían
que hacer con Benjamín era llevarlo, pagar la estadía y
que los costos médicos no iban a tener mayor significancia.
Al mismo tiempo, buscando en internet encontraron que en el Hospital de
Iowa existe una casa albergue patrocinada por la fundación "Ronald
Mc´Donald", de la cadena de restaurantes de comida rápida.
Esta casa da alojamiento a los niños de diferentes partes del mundo
que consultan en el Hospital de la Universidad de Iowa. El hospedaje en
este lugar, que incluye la alimentación de los tres tiempos, es
de 17 dólares diarios.

Es así como en diciembre del 2000
viaja el niño hacia Estados Unidos, donde le hicieron nuevas evaluaciones
para iniciar el cambio de posición de los pies.
De esta forma, Ponseti recomendó el uso del yeso, por lo que Benjamín
permaneció seis semanas en Iowa, mientras le realizaban el tratamiento,
que incluía el cambiado semanal del yeso.
Benjamín respondió muy bien al sistema de Ponseti, por eso
finalizó el tratamiento antes de lo estipulado. Esto le permitió
regresar a El Salvador, pero con la obligación de que utilizara
por dos meses, durante las 24 horas del día, un par de zapatos
ortopédicos unidos con una barra metálica, como parte del
mismo proceso de recuperación.
En la actualidad, Benjamín ya camina y corre normalmente. Su problema
fue corregido sin necesidad de operación. El costo por mejorar
sus pies en Estados Unidos fue aproximadamente de 2,000 dólares,
dice Pablo Palomo.
El tío de Benjamín hace énfasis de que si hay una
alternativa para evitar los posibles riesgos de una operación quirúrgica
no está de más utilizar esa opción, sin menospreciar
la experiencia técnica y la capacidad de los médicos salvadoreños,
y bajo ese aspecto ha querido compartir su experiencia para que los padres
de familia y los médicos salvadoreños sepan que hay otras
alternativas para el pie equinovaro.

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Riesgos
quirúrgicos
"La mayoría de cirujanos ortopédicos
está de acuerdo en que el tratamiento inicial del pie zambo o equinovaro
debe ser conservador y debe empezarse en los primeros días después
del nacimiento, que es cuando las propiedades fibroelásticas del
tejido conjuntivo que forman los ligamentos, la cápsula articular
y los tendones son más moldeables.
Las operaciones realizadas a esta edad tan temprana inducen fibrosis,
cicatrices y rigidez de las articulaciones. La cirugía debe retrasarse
hasta que el niño tiene por lo menos seis meses de edad. Por lo
tanto, los primeros meses de vida son el períodos de oro para que
un cirujano habilidoso y conocedor del pie zambo pueda corregir la deformidad
mediante manipulaciones y enyesado.
La técnica más eficaz y más segura para la corrección
de la gran mayoría de los casos de pie zambo es la de manipulación
del pie, seguida de un yeso bien moldeado.
Nuestro tratamiento es fácil de aprender. Un residente interesado
adquiere la habilidad técnica necesaria para corregir pies zambos
con dos o tres casos de práctica", escribió el doctor
Ignacio Ponseti, en su página
electrónica en español.
"Al nacimiento se observan muchos grados de severidad y rigidez de
pie zambo. La mayoría de los fracasos del tratamiento manipulador
está relacionada más con el defecto en la técnica
de manipulación y enyesado que con la severidad de la deformidad.
(La) experiencia en 50 años nos demuestra que la mayoría
de los pies zambos, si se tratan en los primeros meses y después
del nacimiento, puede corregirse fácilmente con cinco o seis manipulaciones
y yesos. Un número muy reducido de bebés con pies zambos
muy severos y con unos ligamentos tan rígicos que no ceden a las
manipulaciones necesitará corrección quirúrgica",
señala Ponseti.
Si algún médico ortopeda está interesado en conocer
el método del doctor Ponseti, él está en la disposición
de enseñarlo, y puede contactarlo para ponerse de acuerdo al siguiente
correo: ignacio-ponseti@uiowa.edu
El método del
doctor Ignacio Ponseti es una opción que no presenta riesgos como
la cirugía.
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