1 de julio de 2001


Cuando Benjamín Palomo nació, sus pequeños pies tenían un problema que los médicos llaman "pie equinovaro". Los ortopedas recomendaron una solución: cirugía. No obstante, en Estados Unidos resolvieron el problema sin emplear el bisturí.


Escríbanos

El diagnóstico de los médicos al ver los pies de Benjamín Palomo fue "pie equinovaro" o "pie zambo", una deformación congénita común que requiere una operación quirúrgica.
Pero esta es una situación de riesgo que no aceptaron los padres del niño y que les obligó a buscar una cura diferente, la que ahora quieren compartir con otros padres cuyos hijos sufran del mismo problema.
Benjamín nació el 17 de diciembre de 1999, y su problema congénito era en ambos pies, por lo que el pediatra que lo atendía lo remitió al ortopeda infantil. Cuando el ortopeda lo vio le hizo las primeras evaluaciones con radiografías y comenzó un tratamiento no invasivo con férulas. Estas son estructuras sólidas, dotadas de cierta rigidez, para inmovilizar, generalmente, las extremidades del cuerpo.
Estas férulas eran evaluadas cada mes para ver el progreso o no dé la enfermedad congénita. Lastimosamente en un periodo de ocho meses de trabajo, Benjamín no había mejorado lo suficiente como para poder predecir que en el periodo normal él iba a poder caminar, menciona Pablo Javier Palomo, tío de Benjamín.
Al ver los pocos resultados del uso de las férulas, de nuevo consultaron al especialista, quien indicó que lo mejor era hacer un procedimiento invasivo, es decir que con cirugía se liberarían las partes rígidas que son las que dan la enfermedad congénita.
Pero frente a una intervención quirúrgica, cualquier persona, sobre todo si se trata de sus hijos, busca segundas opiniones, por los riesgos que pueden existir en el quirófano, señala Pablo Palomo.
"En El Salvador se consultaron los mejores ortopedas infantiles y todos llegaron a la misma conclusión, de que si bien es cierto el problema de Benjamín era un grado de anormalidad congénita moderado a severo se podría resolver de forma quirúrgica", dice Palomo.
No obstante, la no aceptación de ese veredicto motivó a los padres del pequeño a buscar otras opciones menos riesgosas. Es así como consultaron con una buena alternativa de búsqueda: la internet.

Búsqueda en el extranjero

El padre del niño, siendo una persona con pocos conocimientos de medicina, comenzó a indagar vía internet acerca de los avances en el tratamiento del equinovaro.
"Afortunadamente en la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, encontramos información de un médico de origen español y nacionalizado estadounidense, quien había escrito en las páginas médicas que él ha patentizado su método no invasivo (no quirúrgico) para la corrección del pie equinovaro, con la colocación semanal de yeso", asegura Palomo.
Estos yesos que utiliza el doctor Ignasio Ponseti son del mismo material que se utiliza para los fracturados aquí en el
país. Según el caso, el yeso es colocado en una sola pieza desde la cadera hasta el pie que tiene la malformación.
Los yesos son colocados en diferentes posiciones de abertura del pie, es decir hacia afuera, parte central y hacia adentro.
"La mayoría de casos que él ha tratado del pie equinovaro han mejorado muchísimo y de hecho no han necesitado operación", afirma Palomo.

 

El cambio en meses

Contactado al profesional que les ofrecía la mejor opción comenzaba el reto económico de trasladar al pequeño a Estados Unidos para su tratamiento, y esto involucraba pasajes aéreos, tratamiento médico, alojamiento y manutención, un gasto fuerte que había que afrontar.
El doctor Posenti, quien trabaja en el Hospital de Niños de la Universidad de Iowa, les confirmó que lo único que tenían que hacer con Benjamín era llevarlo, pagar la estadía y que los costos médicos no iban a tener mayor significancia.
Al mismo tiempo, buscando en internet encontraron que en el Hospital de Iowa existe una casa albergue patrocinada por la fundación "Ronald Mc´Donald", de la cadena de restaurantes de comida rápida.
Esta casa da alojamiento a los niños de diferentes partes del mundo que consultan en el Hospital de la Universidad de Iowa. El hospedaje en este lugar, que incluye la alimentación de los tres tiempos, es de 17 dólares diarios.

Es así como en diciembre del 2000 viaja el niño hacia Estados Unidos, donde le hicieron nuevas evaluaciones para iniciar el cambio de posición de los pies.
De esta forma, Ponseti recomendó el uso del yeso, por lo que Benjamín permaneció seis semanas en Iowa, mientras le realizaban el tratamiento, que incluía el cambiado semanal del yeso.
Benjamín respondió muy bien al sistema de Ponseti, por eso finalizó el tratamiento antes de lo estipulado. Esto le permitió regresar a El Salvador, pero con la obligación de que utilizara por dos meses, durante las 24 horas del día, un par de zapatos ortopédicos unidos con una barra metálica, como parte del mismo proceso de recuperación.
En la actualidad, Benjamín ya camina y corre normalmente. Su problema fue corregido sin necesidad de operación. El costo por mejorar sus pies en Estados Unidos fue aproximadamente de 2,000 dólares, dice Pablo Palomo.
El tío de Benjamín hace énfasis de que si hay una alternativa para evitar los posibles riesgos de una operación quirúrgica no está de más utilizar esa opción, sin menospreciar la experiencia técnica y la capacidad de los médicos salvadoreños, y bajo ese aspecto ha querido compartir su experiencia para que los padres de familia y los médicos salvadoreños sepan que hay otras alternativas para el pie equinovaro.

 

Riesgos quirúrgicos

"La mayoría de cirujanos ortopédicos está de acuerdo en que el tratamiento inicial del pie zambo o equinovaro debe ser conservador y debe empezarse en los primeros días después del nacimiento, que es cuando las propiedades fibroelásticas del tejido conjuntivo que forman los ligamentos, la cápsula articular y los tendones son más moldeables.
Las operaciones realizadas a esta edad tan temprana inducen fibrosis, cicatrices y rigidez de las articulaciones. La cirugía debe retrasarse hasta que el niño tiene por lo menos seis meses de edad. Por lo tanto, los primeros meses de vida son el períodos de oro para que un cirujano habilidoso y conocedor del pie zambo pueda corregir la deformidad mediante manipulaciones y enyesado.
La técnica más eficaz y más segura para la corrección de la gran mayoría de los casos de pie zambo es la de manipulación del pie, seguida de un yeso bien moldeado.
Nuestro tratamiento es fácil de aprender. Un residente interesado adquiere la habilidad técnica necesaria para corregir pies zambos con dos o tres casos de práctica", escribió el doctor Ignacio Ponseti, en su página electrónica en español.
"Al nacimiento se observan muchos grados de severidad y rigidez de pie zambo. La mayoría de los fracasos del tratamiento manipulador está relacionada más con el defecto en la técnica de manipulación y enyesado que con la severidad de la deformidad. (La) experiencia en 50 años nos demuestra que la mayoría de los pies zambos, si se tratan en los primeros meses y después del nacimiento, puede corregirse fácilmente con cinco o seis manipulaciones y yesos. Un número muy reducido de bebés con pies zambos muy severos y con unos ligamentos tan rígicos que no ceden a las manipulaciones necesitará corrección quirúrgica", señala Ponseti.
Si algún médico ortopeda está interesado en conocer el método del doctor Ponseti, él está en la disposición de enseñarlo, y puede contactarlo para ponerse de acuerdo al siguiente correo: ignacio-ponseti@uiowa.edu

El método del doctor Ignacio Ponseti es una opción que no presenta riesgos como la cirugía.

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