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En los últimos años, luego
de la guerra que atravesara nuestro país, han surgido muchas voces
cantoras de sueños, amor, odio, recuerdos y más allá.
Muchos de estos poetas han contado con la suficiente difusión de
su palabra, mientras otros han sido condenados al anonimato.
Uno de ellos es Julio Olivo Granadino, de quien me encontré un
libro titulado Naceres, dedicado a aquellos locos que
hacen y rehacen el mundo para que sea vivible. Me llamó la
atención este pequeño pensamiento y no sólo eso.
Me empezó a cosquillerar de idea de penetrar un poco en el complejo
mundo de los poetas, para lo cual busqué a Julio Olivo.
Abogado y notario de profesión, trabaja como catedrático
en la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador. Al interrogarlo
sobre poesía aclara: Es una forma de vida y de muerte. Una
manera de viajar sin miedo de transporte hacia las cosas. Y sobre todo
una forma de hacer y rehacer la realidad con la cual casi siempre estamos
en desacuerdo... Por eso la necesidad de rehacerla.
¿Cómo
se hacen los poetas?
Me parece que son como dos grandes cosas: por culpa de lo que hacen
nuestros padres en el amor y por culpa de la vida, es decir, herencia
y nostalgias, andares y desandares, amor, odio, dolor, todo eso.
¿Cómo
nacen los primeros versos?
Bueno, en mi caso, desde la infancia me encontré rodeado de libros
porque mi padre había recorrido terreno en este mundo de la poesía.
Si mal no recuerdo había publicado dos o tres libros cuando nací.
Él me llevaba de un lado a otro, entre tertulias con sus colegas,
creo que un poco obligado, pero luego viene la inspiración y el
trabajo.
Dicen que la primera poesía es de corte romántico.
Digo que sí. Siempre hay una mujer al principio y al final. Y es
que el amor, aunque alguien opine lo contrario, siempre será un
sentimiento de vanguardia. Es más, deben amarse primero para poder
odiarse luego.
¿Es
difícil la vida del poeta en El Salvador?
Claro, los poetas son una especie de seres que al haberse equivocado de
mundo tienen que inventarse uno para llevarlo consigo. Sin embargo, la
poesía es lo único que salva del smog, de la
vida artificial y robotizada, de la deshumanización...
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El poeta debe ser y pretender ante todo llegar
a ser un humano real. Porque también sucede que en nuestro medio
ser poeta ha sido confundido con la bohemia, la sirvengüenzada, la
trasnochada, la picardía y otras cosas negativas y no es así.
¿Cómo
sabe si lo que hace es o no poesía?
Es complicadísimo. Yo todavía no sé si lo que hago
es lo que creo que es. Creo con toda franqueza que lo que debe hacerse
es conquistar el idioma que ya nos conquistó a nosotros, pero no
como una suma de palabras, sino como algo vivo y necesario. Lo que es
o no poesía estará dado por el manejo del lenguaje. El mar,
por ejemplo, en el lenguaje científico es masa de agua salada
que separa las tierras emergidas y constituye la mayor parte de la superficie
de la tierra . Para el poeta podría ser lágrima
eterna, con el sabor a sal de la distancia.
Y del mar habla en las páginas de Naceres, este segundo
libro que publica y que es apenas un pequeño volumen de 81 páginas
que encierra ese esfuerzo por transformar las palabras simples en versos,
de hablar pero con magia hasta llegar al corazón.
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Sobre
el autor
Julio Olivo nació en Sonsonate el
27 de septiembre de 1967. Es abogado de profesión. Ha realizado
estudios de profesionalización de la docencia en la Universidad
Autónoma de México y en la Universidad de El Salvador, donde
es catedrático.
Primer lugar en el certamen literario Manlio Argueta, San
Miguel 1997; primer lugar en Juegos Florales de Sonsonate 1998; primero
y segundo lugar en certamen de
cuento, Casa de la Cultura de Sonsonate 1989.
Ficha
técnica
Título:
Naceres.
Género: Poesía.
Autor: Julio Olivo.
Páginas: 81.
Precio: 20 colones.
Lo encuentra en: Librería de
la Universidad de El Salvador y en Book Shop.
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