Edición: 28 de diciembre de 2003


Aunque ya se sabe que el perro es el mejor amigo del hombre, para los ciegos no
sólo sirven de compañía, sino también como un medio para recuperar su movilidad.

Kelly Her
“Taiwan Hoy”
Los perros guía llaman la atención de las personas videntes, pues son muy cariñosos.

En 1979, Ke Ming-chi, de 26 años, ansiaba un futuro prometedor. Había terminado el servicio militar y había sido contratado para trabajar como técnico. Pero, de repente, el mundo de Ke cambió.

Un juego de baloncesto terminó en tragedia cuando un accidente le hizo perder la visión. Después de un largo período de miedo y depresión, Ke decidió volver a tener el control de su vida.

Se inscribió en el Instituto para los Ciegos de Taiwan (IBT, por sus siglas en inglés) para aprender destrezas y recibir fosrmación vocacional. También solicitó un perro guía, y en junio de 1996, se convirtió en el primer propietario de perro guía de Taiwan.

Antes de su accidente, a Ke no le gustaban los perros, pero la dificultad de ir de un lado al otro en las calles llenas de gente y obstáculos de Taipei, sin su visión, fue suficiente para que superara su desagrado por los perros.

Aggie, una perra de la raza labrador retriever, se lo ganó rápidamente. “Ella es la representación de tres características: rapidez, seguridad e inteligencia. Ella hace muy buen trabajo evitando obstáculos, y me ayuda a tomar decisiones necesarias según lo que observa”, dice Ke.

“Aggie no sólo me guía, sino que también se ha convertido en una compañera valiosa. Ahora me siento mejor sabiendo que no estoy solo. Es maravilloso tenerla a mi lado”, dice Ke.

Seis perros guía

En Taiwan falta establecer un programa de adiestramiento para perros guía. Aunque hay aproximadamente 50.000 personas ciegas en Taiwan, hay solo seis perros guía en la isla.

El IBT compró los padres de Aggie en Australia con la intención de criar perros para sus programas de perros guía, pero como el instituto se concentra en la enseñanza de destrezas cotidianas para los ciegos, el programa tuvo que detenerse.

Sin embargo, la Asociación de Perros Guía de Taiwan (TGDA, siglas en inglés), fue establecida en abril de 2002 para impulsar este tipo de programa en Taiwan. En junio pasado, “Perros líderes para los ciegos”, con sede en Detroit, Estados Unidos, donó cuatro perros guía a la TGDA para ayudar a impulsar sus servicios.

El adiestramiento de perros guía es un proceso que necesita de mucho tiempo. Todo el proceso requiere unos dos años. Los perros guía son seleccionados por su temperamento, y las razas más comunes son labrador retriever y golden retriever.

Los cachorros de ocho semanas se envían a voluntarios caminadores de perros para recibir la socialización esencial que les ayudará a tener confianza en una variedad de ambientes. Esta continúa de 12 a 15 meses y le sigue un período de adiestramiento de seis meses. En este momento, los perros son cuidadosamente valorados y se les busca un propietario según sus necesidades y personalidades. El dueño y el perro pasan juntos por un mes de orientación.

Los perros guía cuestan alrededor de US$35.000 cada uno y la TGDA los ofrece gratis a los solicitantes que tienen éxito. Los perros trabajan de ocho a diez años, y pasan a tener un papel de acompañante después de su jubilación. La meta final de la Asociación es localizar el programa de servicio de perros guía mediante el establecimiento de un centro de adiestramiento para supervisar todas las tareas, desde la cría hasta encontrar dueños y el adiestramiento.

Los invidentes que utilizan perros guía pueden accesar a cualquier lugar.

La TGDA debe lograr que la gente tome conciencia de la valiosa función que cumplen los perros guía. La educación general es una manera de elevar esa conciencia, que es la razón por la que la TGDA introdujo cuatro perros guía de Estados Unidos en medio de una campaña de publicidad.

“La mayoría de la gente no está familiarizada con la función de los perros guía y cómo tratarlos. El público debe aprender que los perros guía no son ninguna amenaza”, dice Joseph Chang.

Como el primer equipo de perro guía, Ke Ming-chi y Aggie han tenido que romper las barreras que otros han de seguir. Con frecuencia, no se les permitía entrar a lugares públicos.

Ke solicitó el apoyo del Ministerio del Interior, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, y el Legislativo. Después de casi tres años, el Gobierno emitió decretos administrativos a los dueños de perros guía para permitirles llevarlos en los medios de transporte y para entrar en lugares públicos. Aunque los decretos no tienen fuerza legal y los violadores no pueden castigarse, esto ha ayudado a pavimentar el camino para otros, como Chang Kuo-jui, que ha tenido desde octubre de 1999 a Ohara, una mezcla de labrador retriever y golden retriever, adiestrado en Nueva Zelanda.

“Una vez que me dejan llevar a Ohara a algún lugar, tengo confianza en que su comportamiento sorprenderá a la gente que no quería dejarle entrar”. Él cita como ejemplo una oportunidad en la Sala Nacional de Música, donde los trabajadores no permitían que Ohara entrara al teatro. Luego, después de la presentación, un trabajador le dijo a Chang que el perro se había comportado mejor que otros miembros del público, recuerda con una sonrisa.

(Vol. XXII Nš 4, año 2003)

 



1995 - 2003. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.

elsalvador.com