|
Edición:
28 de diciembre de 2003

Con
la captura del supuesto ex dictador Saddam Hussein, la situación
político-social
de Irak aún se vislumbra difícil, y eso mismo
trata la obra Irak: el Estado incierto.
Un
día llegó al pueblo el poeta. Alto y elegante
como un fantasma al atardecer. En su mano derecha una maleta;
dentro de esta, escritos raros, antiguos y una botella de
whisky. Descansando sobre su espalda, una negra guitarra con
aire de dragón.
Venía de vivir la vida, de recorrer sus caminos, de
conocer sus misterios.
Sabía mucho, casi todo, de aquello a lo que los mortales
llaman amor. El paso del tiempo, ignorado por muchos, le había
regalado su contenido. Ya no tenía prisa, porque sabía
que la vida es una estación en el universo, y que esta
vuelve, así como su sombra regresó para ver
nuevamente el ocaso.
Alquiló una pequeña habitación limpia
y blanca, donde se miraba, a través de una gran ventana,
el atardecer. Para él, el día era la noche,
y la oscuridad, la luz. Porque justo a la hora del ocaso abría
los ojos, y sus manos reclamaban las cuerdas de su guitarra
con voz de dragón, y sus labios buscaban el whisky
para aclarar su voz.
Después de diluir su mirada en el atardecer, hermosas
canciones salían de su boca y estremecían el
corazón de la gente que las oía. Avanzaba la
noche y el poeta seguía entonando las más dulces
y variadas melodías. Así, cuando el sol acariciaba
con dulzura el alegre azul del amanecer, el poeta cerraba
sus ojos hasta el ocaso de cada día.
Cuando el tiempo pasó, los habitantes del pueblo comenzaron
a esperar con ansiedad la hora donde el sol muere en el horizonte.
También algo extraño sucedió con la llegada
del hombre de la guitarra con aire de dragón. Justo
a la hora del crepúsculo aparecían y pasaban
por el pueblo de altos árboles y pequeñas casas
los más variados pájaros y mariposas de alegres
y finos colores.
Todo en aquel lugar se volvió alegría, paz y
tranquilidad. Las palabras de mago veraz, recitadas por el
poeta, invitaban e inclinaban a la gente hacia las cosas buenas
y maravillosas de la vida. De esta manera pasó el tiempo,
y los días se disolvieron en chispas sobre aquella
región donde nunca faltaba un cielo diáfano.
Sin embargo, una tarde aparecieron del norte nubes negras,
impetuosas y pesadas que borraron el atardecer de ese día.
También en ese aciago atardecer hicieron presencia
en el pueblo unos hermosos ojos claros que pasaron frente
a la ventana del poeta. Un estremecimiento de hielo crispó
las manos de aquel que cantaba con dulce voz... Y sus ojos
se congelaron ante la hermosa mirada que pasó frente
a él con la prisa de un fantasma.
Entonces comprendió el poeta que cuando se dejan rescoldos
en el corazón, el pasado vuelve y crece como la hierba
en los jardines hermosos. Se dio cuenta de que es un error
imperdonable, para aquel que ha caminado mucho sobre el camino
de sí mismo, volver al país de los recuerdos.
Porque cuando se ha traspasado el umbral del pensamiento y
bruscamente a él se regresa es como morir lenta y dolorosamente.
Fue así como sus canciones se volvieron tristes e insidiosas,
y hablaban del dolor y de las espinas deformes que hay en
el corazón de los hombres. Como culebras perversas
se deslizaron las canciones envenenadas por los oídos
de los habitantes del pueblo. Al principio les dio tristeza,
se llenaron de dudas y preguntas. Después, como aquellos
que una vez amaron y terminaron odiando a su amante, así,
aquellas personas comenzaron a odiar al hombre que otrora
les endulzara el corazón.
Los días se amontonaron, también el odio y la
locura. Hasta que un día fueron en busca del poeta.
Era un día gris, sórdido y triste. Con rudeza
lo apresaron y lo sacaron de su habitación. Querían
matarlo en el acto, pero el poeta todavía les inspiraba
respeto por los días que los hizo felices. Decidieron
entonces enterrarlo vivo y no manchar sus manos con la sangre
de aquel que un día les pareció divino.
Lo llevaron a una cueva en una apartada colina; lo encaminaron
al final de la gruta y lo ataron a una roca; después
salieron y sellaron para siempre el agujero.
Han pasado años y eras y el pueblo es ahora solo ruinas.
Allí nunca brilla el sol; las nubes y el viento se
pasean a su antojo. Y según dicen los viajeros que
pasan por ese lugar, de las entrañas de la colina salen
y se escuchan de noche bellas melodías, y en el día
acuden a la colina los pájaros y las mariposas más
bellos de la tierra.

DPA
LA HABANA.
 |
Lo
que comenzó como una necesidad, resultado de la escasez
económica, se ha convertido en la actualidad en un
floreciente y atractivo turístico: visite Cuba y verá,
rodando y en sorprendente estado de conservación, la
mayor cantidad de autos antiguos del mundo.
Automóviles norteamericanos fabricados en las cinco
primeras décadas del pasado siglo circulan por La Habana
y otras ciudades cubanas, muchos de ellos con sus piezas originales.
Representan el diez por ciento de todos los coches que transitan
por la isla.
Cuba es el mayor reservorio de autos antiguos en el
mundo, aseguró a dpa Lorenzo Verdecia, fundador
de uno de los tantos clubes de carros de época
existentes en el único país socialista del hemisferio
occidental, cuyos socios se reúnen periódicamente
para intercambiar información, experiencias y algún
que otro aditamento.
El automóvil hizo su aparición en Cuba en 1898.
Antes del primero de enero de 1959, la inmensa mayoría
del parque automotor cubano procedía de Estados Unidos,
situación que cambió drásticamente en
las décadas subsiguientes.
Luego de 1958 los Ladas rusos inundaron las calles
y a pesar de ser grandes gastadores de combustible aún
hoy permanecen con vida.
Sin embargo, Fords, Buicks, Pontiacs, Chevrolets, Odsmobiles
y Cadillac, entre otros, se negaron a desaparecer. El ingenio
y la necesidad lograron milagros y ante la imposibilidad
de adquirir piezas en Estados Unidos debido al embargo, los
mecánicos nacionales hicieron adaptaciones que permitieron
la supervivencia de esas marcas.
El motor es casi todo de Lada y el resto es mucho invento,
pero aquí está, caminando, y gracias a él
vivimos mi familia y yo, asegura Orlando García,
propietario de un Chevrolet del 54, quien posee licencia para
ejercer como chofer de auto de alquiler, uno de los pocos
trabajos por cuenta propia autorizados en el país.
Junto a estos frankenstein de la mecánica,
otros automóviles norteamericanos de principios del
siglo XX se mantienen casi intactos, con piezas originales
y colores de fábrica. Sus propietarios están
integrados en la Asociación de Autos Antiguos de Cuba
y realizan competencias y exposiciones cada año.
Empresas estatales también poseen autos de este tipo,
los cuales alquilan a turistas, al tiempo que los mejores
ejemplares se exhiben en el Depósito del Automóvil,
en La Habana Vieja, donde puede verse un Cádillac de
1905, el auto más antiguo del país.
Sin constituir aún una práctica generalizada,
entidades de Chile y Argentina, así como coleccionistas
privados, se han interesado en comprar algunos de estos autos,
transacción que, según se informó, se
puede realizar sólo con empresas estatales cubanas.
La apertura de la isla al turismo en los últimos años
y el surgimiento de empresas con capital extranjero propiciaron
la importación de automóviles nuevos, casi todos
propiedad de esas compañías, de instituciones
estatales o destinados al turismo.
Los Honda, Peugeot, Renault y hasta Mercedes Benz se reproducen
con celeridad en Cuba. Pero lejos de opacar resaltan el atractivo
de los viejos autos estadounidenses, cuya sola existencia
es un permanente desafío al tiempo y un incentivo a
la curiosidad.
|
SEMANA
CULTURAL
|
La
pluma
|
|
Domingo
28
El Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU) invita
a conocer los parques recreativos, viajando con los
Buses Alegres, que salen de la Plaza Gerardo Barrios
(Frente a Catedral) en San Salvador, a las 6:30 a.m.
Lugares a visitar: Apastepeque, Ichanmichen, Costa del
Sol. Precio: $2.29.
Hasta el martes 30
Exposición de pintura de los artistas Paula Linch
(chilena) y Armando Lara (hondureño) en la Galería
Espacio, Calle La Mascota # 209, San Salvador.
Todo diciembre -u Exposición José
Mejía Vides, 70 años de expresión
con obras en óleo, vinílica y escultura,
en el Museo de Arte de El Salvador. Aquí también
estará la muestra fotográfica Objetivo:
un mundo de personas.-u Exposición sobre
restauración, Una obra silenciosa,
parte del trabajo del Palacio Nacional y la iglesia
El Pilar de San Vicente. De martes a domingo. Entrada
$0.34.
Jueves 1 de enero
El ISTU invita a viajar al Cerro Verde y Agua Fría
con los Buses Alegres. Salida: Plaza Gerardo Barrios
(frente a Catedral) en San Salvador, a las 6:30 a.m.
Precio $2.89.
Hasta el domingo 4 de enero
Exposición de pintura e instalación Ensayo
de manifiesto, de Miguel Ángel Ramírez,
en la Casa de los Mestizos, en Suchitoto, donde también
podrá ver la muestra permanente de arte utilitario
en hierro de Baltasar, y esculturas en madera por Ruschi.
Hasta el 6 de enero
Exposición de porcelana japonesa, en el Teatro
de Santa Ana; entrada $0.35. Horario de visitas: lunes
a viernes de 8:00 a.m. a 11:30 a.m. y de 2:00 p.m. a
5:30 p.m. Sábado de 8:00 a.am. a 11.30 a.m.
Hasta el 11 de enero
Muestra fotográfica del mexicano Manuel Álvarez
Bravo, en el Museo de Arte de El Salvador (MARTE), final
Avenida La Revolución, contiguo al Teatro Presidente.
|
Esta
tarde frente al mar
Carlos
Andrés Villacorta
Se
va la tarde
con sus fuegos al morir el día,
allá en el horizonte
vuelan las gaviotas
como muchachas locas
en desbandada.
El astro refulgente en llamaradas
se va perdiendo lentamente,
con sus aros y sus fuegos
se hunde lentamente en el poniente
y con ello mis recuerdos,
mis nostalgias y alegrías...
Te busco en el tiempo
y en las arenas del mar
y no te encuentro. Este tiempo,
aquel tiempo... que es eterno
y no termina.
Cómo me duele la existencia,
mar de lluvias y cenizas
es mi alma, triste y conmovida.
|
|