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Edición:
28 de diciembre de 2003

El
lago de Medio Oriente, famoso por el poder terapéutico
de sus aguas, podría
perder la mitad de su extensión en cien años.
Pero no desaparecerá nunca,
aseguran científicos.
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Es
fácil flotar en el mar Muerto, que tiene una
concentración salina de hasta 370 gramos por
litro. Cada año, el suelo le va ganando terreno,
lo que lo está secando.
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El
mar Muerto, un incomparable espejo de agua que comparten Israel
y Jordania, se está reduciendo a un ritmo alarmante.
Pero jamás se secará del todo, dijo a Tierramérica
el científico Amos Bein, director del Instituto Geológico
israelí.
La superficie era de 1,025 kilómetros cuadrados en
1945. Hoy apenas alcanza 625. Y en algo más de 100
años tendrá la mitad de su actual extensión,
según cifras oficiales.
En ciertos puntos, la costa se halla hoy a 600 metros de donde
se encontraba 20 años atrás.
Aunque las advertencias son serias, el mar Muerto no
morirá nunca. Los procesos físicos son tales
que buscará un nuevo equilibrio, que probablemente
alcance en 100 ó 150 años, añadió
Bein.
Cuanta menos agua tiene, mayor es la salinidad y por tanto
más lento es su ritmo de evaporación. Hasta
1945 se secaban entre 1,6 y 1,8 metros por año. Hoy
apenas 1,2 a 1,4 metros.
Y dado que este lago terminal como explica
Bein no tiene otra forma natural de perder agua que
por evaporación, el proceso hacia ese equilibrio ya
está en marcha.
Sin embargo, hay otras vías, no naturales, por las
que el mar Muerto pierde caudal.
Israel y Jordania toman importantes cantidades de agua de
sus afluentes septentrionales, vitales para el consumo humano
y la agricultura, mermando las corrientes que fluyen hasta
él.
Esta extracción provoca 75 por ciento del desequilibrio
negativo. El restante 25 es causado por empresas jordanas
e israelíes que extraen minerales en la costa sur.
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Muchas
personas llegan hasta el mar Muerto para darse baños
de barro, los que consideran beneficiosos para la piel.
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Millones
de turistas locales y extranjeros visitan cada año
el mar Muerto para fotografiarse leyendo el diario mientras
flotan por la elevada concentración de sal de sus aguas.
Mientras la proporción salina en los mares es de 35
gramos por litro, en el Muerto es de 350 a 370 gramos por
litro.
Aunque la vida no es posible en esas condiciones, la fama
de las aguas del mar Muerto es mundial, por las características
terapéuticas de sus 21 minerales, 12 de los cuales
no han podido hallarse en ningún otro sitio.
Pero también por sus manantiales térmicos, y
el lodo negro que se aplica sobre todo el cuerpo y deja la
piel limpia, mejora la circulación sanguínea
y la función respiratoria.
Además, la zona goza de una situación climática
especial, con alta presión atmosférica y ocho
por ciento más de oxígeno en el aire que el
promedio israelí. Esto mejora la filtración
de los rayos dañinos del potente sol del desierto.
Aunque el lago no desaparezca, su alarmante reducción
provoca varios fenómenos ambientales preocupantes,
vinculados al paulatino hundimiento de su cuenca, coincidieron
Bein y la funcionaria del Ministerio de Ambiente Galit
Cohen, encargada de elaborar una propuesta de acción
para el mar Muerto. Por ejemplo, los huecos de ocho a 10 metros
de profundidad y otro tanto de diámetro que aparecen
en terrenos antiguamente inundados por las aguas, y provocan
desmoronamientos de construcciones, obligando a adoptar medidas
como la protección de la carretera 90, que conduce
a Jerusalén.
No es el único problema que dejan las aguas al retirarse.
No podía llegar al mar, relató a
Tierramérica Tami Israel, residente en Jerusalén,
que fue con su familia a pasar un fin de semana al mar Muerto,
y se topó con grandes áreas cubiertas de barro
que hacían inaccesible el camino hacia la costa.
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El
mar Muerto visto desde por una sonda desde el espacio
exterior.
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Debido
a que la zona es la más baja de la superficie terrestre,
las aguas dulces subterráneas escurren hacia el mar,
lo cual constituye un verdadero desperdicio en Medio Oriente,
donde este recurso es escaso.
La zona del lago se encontraba en 1945 a 392 metros bajo el
nivel del mar. Hoy está a 416,5 metros, y cuando alcance
el esperado equilibrio, en una centuria, se habrá hundido
hasta 520 ó 550 metros.
El futuro del mar Muerto como recurso natural mundial
puede correr peligro, dijo la ministra de Ambiente israelí
Yehudit Naot, quien dispuso crear comisiones de expertos que
estudian el tema.
Aquí no se crean equipos para enterrar las soluciones
prácticas. Aquí se siente la urgencia del tema
y el estudio es concienzudo, aseguró Cohen a
Tierramérica, en un intento de despejar el escepticismo
popular.
La eventual solución es la construcción del
llamado canal de los mares, que vincularía
al mar Mediterráneo o al Rojo con el Muerto, pero no
está resuelta, pues deben analizarse los efectos de
la mezcla de aguas.
Cohen deberá presentar al gobierno un informe completo.
Debemos ser conscientes de que la situación no
cambiará en 20 ó 30 años, ya que lleva
tiempo hacer todos los estudios, aplicar soluciones y preparar
cambios drásticos. Hay que adaptar el desarrollo regional
a la situación existente, con trabajos de ingeniería
especiales que permitan proteger los sitios en peligro",
sostuvo la funcionaria.
Pero esto no cambiará de la noche a la mañana,
advirtió.
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