Edición: 21 de septiembre de 2003


EDICIÓN ESPECIAL EL PUENTE
TRÁFICO DE SUEÑOS

Veintisiete países de Centro América usan a El Salvador como puente para llegar al Norte

Nuestro territorio se ha convertido en el puente de millares de centroamericanos y suramericanos que usan a El Salvador como un trampolín para llegar al Norte. En lo que va del 2003, 1015 extranjeros han pasado por aquí y han sido deportados.

La mayoría son guiados por coyotes que les cobran entre cinco mil y 50 mil dólares, dependiendo del país de origen del viajero.

“Hay algunos que vienen incluso de China y que cuando son entrevistados dicen que han pagado hasta 50 mil dólares. Todo ese dinero, más el que traían les es robado por coyotes”, dice la subcomisionada Alicia Méndez, jefa de la División de Fronteras de la PNC.

Muchos llevan semanas, meses quizá, viajando ilegalmente de un país a otro. Algunos, como los colombianos y los ecuatorianos, han recorrido los puntos ciegos de hasta cuatro fronteras centroamericanas y han pagado a los traficantes hasta 10 mil dólares por el viaje.

La policía presume la existencia de 250 bandas de tráficantes de personas a nivel internacional que están ligadas con coyotes que operan aquí. Es un negocio en el que un coyote de un país va vendiendo el grupo a otro coyote.
“A los ilegales los venden como vender ganado; se los van pasando de un coyote a o otro y dicen, traigo tantas cabezas, como si no fueran seres humanos”, dice la subcomisionada.

Por tierra, mar y aire

Los menores permanecen en el Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia.

Seiscientos treinta y cuatro hondureños intentaron emigrar hacia Estados Unidos pasando por El Salvador durante el 2002. En lo que va del 2003, 436 ya lo han intentado y han sido también deportados. Este es el grupo más grande de extranjeros que pasa por nuestro territorio rumbo al Norte.

Todos ellos han intentado emigrar movidos por la miseria que impera en sus países. Ocho de cada diez hondureños sobreviven con menos de un dólar por día, según el estudio “Situación de la pobreza en Honduras” del Instituto Nacional de Estadísticas de ese país.

De acuerdo a la subcomisionada, tanto ellos como los nicaragüenses y los suramericanos entran al país por el Golfo de Fonseca casi siempre en horas de la noche.

“Están ingresando por puntos ciegos que rodean el golfo y la costa oriental. Hablamos de El Tamarindo y la zona suroriente como Playas Negras”, señala la subcomisionada.

Esta es considerada una zona peligrosa, no sólo porque quienes viajan lo hacen de noche, sino además porque se transportan hasta 20 personas en lanchas de motor cuya capacidad es para 10 pasajeros.

En el 2001, 40 ilegales extranjeros, 36 ecuatorianos, dos dominicanos y dos nicaragüenses fueron detenidos por la Fuerza Naval Salvadoreña en el golfo. Tres ecuatorianos salieron heridos en ese operativo, ya que los marinos dispararon a las lanchas supuestamente para defenderse de los disparos de los coyotes que ahí viajaban.

Los ecuatorianos sobrevivieron; sin embargo, según la subcomisionada Méndez, existe una cifra negra de gente que fallece al intentar cruzar las costas salvadoreñas sin que nadie reclame o busque sus cuerpos.

Una vez que entran a El Salvador, los indocumentados son escondidos en casas de seguridad localizadas en el oriente del país, donde la policía también investiga el comercio de documentos falsos.

Otra de las rutas usada por hondureños son los puntos ciegos localizados en Villa Victoria, Cabañas, y Las Pilas, en Chalatenango, cercana a la frontera El Poy. Aunque muchos de los que usan esta ruta sólo vienen a comercializar productos, la policía no descarta que algunos también estén cruzando rumbo a suelo estadounidense.

Según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), bandas de la India, Paquistán y Bangladesh tienen conexiones con Centroamérica.

Entrar al país por vía aérea también es común, sobre todo en el caso de los suramericanos. El año pasado, 1354 extranjeros fueron regresados a sus países, 147 de ellos suramericanos.

Muchos no entraron por el golfo, sino que viajaban en vuelos comerciales procedentes de Panamá, Nicaragua o Costa Rica luego de obtener documentación o visas turísticas falsas.

Tierra, mar o aire, no importa la ruta que sea usada, lo cierto es que en todas, los inmigrantes se exponen al peligro de morir ahogados o a sufrir deshidratación luego de largas caminatas, además a ser asaltados y golpeados por delincuentes comunes o por los mismos coyotes.

Cuando son capturados en El Salvador, si bien se les deporta y arranca la esperanza de alcanzar el “sueño americano”, quizá también se les salva de exponerse a un viaje en el que muchos se juegan la vida

Refugio para algunos

El Salvador es firmante de la Convención de los Estatutos de los Refugiados de las Naciones Unidas y cuenta desde julio del 2002 con la “Ley para la Determinación de la Condición de Personas Refugiadas”.

Esto permite que unos treinta extranjeros vivan en El Salvador en calidad de refugiados; son personas procedentes de países donde su vida y su seguridad corría peligro por creencias religiosas, políticas, étnicas, raciales o de género.

“No son migrantes económicos”, aclara la jefa de la Unidad Social de Cancillería, al referirse a las decenas de indocumentados centroamericanos y suramericanos que pasan por aquí, algunos de los cuales ya han tratado también de obtener refugio, sin éxito.

“No podemos abrirles la puerta a todos, aunque se nos parta el alma al ver que les han robado y abandonado, que viajan desesperados porque en sus países no tienen qué comer y no hay trabajo, pero aquí tampoco hay. Esa también es una realidad nuestra también”, dice la licenciada Cubías.

De ahí que todos los que solicitan el refugio se someten a un proceso de investigación que dura de tres meses hasta un año, tiempo durante el cual autoridades de Cancillería solicitan pruebas que determinen la persecución o la amenaza.

Mientras dura la investigación, la Fundación para la Aplicación del Derecho (FESPAD), oficina de enlace de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en El Salvador, brinda asistencia legal y económica a los extranjeros.

“Ellos reciben una cuota mensual que no excede de un salario mínimo y asistencia para obtener la documentación y las pruebas que Cancillería pide”, dice Desirée Mazier, encargada del proyecto en FESPAD.

En teoría, la investigación y la acreditación de los extranjeros como refugiados debería durar tres meses como máximo, pero en varios casos se ha prologando por hasta un año. Sin documentos de identificación, es difícil para ellos obtener trabajo o abrirse espacios y salir adelante.

Requisitos

90 días pueden permanecer los hondureños, los guatemaltecos y los nicaragüenses en el país en calidad de turistas, gracias al documento al Convenio de Libre Tránsito Centroamericano.
26 países necesitan obtener visa para entrar a El Salvador, entre ellos Cuba, Colombia y China. El período de permanencia queda a juicio del oficial migratorio.
15 a 30 días es el período que se extiende a los ciudadanos de países suramericanos para que permanezcan en El Salvador, aunque en algunos casos el tiempo se extiende.


10 mil dólares o más pagan los suramericanos por el viaje.
1354 extranjeros fueron deportados de El Salvador en el año 2002.

100 puntos ciegos han sido localizados aquí.

 



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