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Edición:
28 de septiembre de 2003
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| EDICIÓN
ESPECIAL |
EXPLOTACIÓN |
TRÁFICO
DE MUJERES
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| "Niñas
centroamericanas son vendidas en Guatemala por entre
100y 200 dólares (Casa Alianza) |
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Niñas
y mujeres de entre 12 y 40 años son sacadas ilegalmente
de El Salvador con la promesa de trabajar como domésticas
o como niñeras en Guatemala; sin embargo, se convierten
en víctimas de una cruel explotación sexual
que las mantiene prisioneras.
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| Cada
año aproximadamente cuatro millones de mujeres
y niñas son compradas y vendidas mundialmente con
el objeto de forzarlas a la prostitución, a la
esclavitud o al matrimonio, según la ONU. |
Aquí
quien manda es la mafia, los narcos, dice Carmen, salvadoreña
de 38 años, 26 de los cuales ha estado sumida en un
mundo de explotación sexual, drogas y abusos.
Tengo miedo de morir, refiere juntando sus manos
con nerviosismo. Es que tengo una amenaza, añade,
y en sus ojos se refleja la angustia de sentirse perseguida
por un grupo de narcotraficantes que operan en Tecún
Umán, frontera de Guatemala con México.
Ellos han amenazado con matarla si sale de la Casa de
la Mujer, un albergue donde le brindan protección
junto a su hijo recién nacido.
Llegó ahí hace tres meses, luego de vivir la
peor de las pesadillas. Su historia parece una película
mejicana, de esas donde abundan los traficantes, las drogas
y la violencia.
La violencia ha rodeado a esta mujer desde niña, ya
que a los once años fue violada por su padrastro, a
los 12 su madre la abandonó marchándose a Estados
Unidos y dejándola a su suerte. Aprendió a sobrevivir
haciendo mandados y limpiando las mesas en un comedor de Ciudad
Delgado. Ahí conoció a una señora que
le ofreció un mejor salario a cambio de que cuidara
a sus hijos en Guatemala. Carmen no dudó y aceptó.
Bien me acuerdo que me puso una canasta de quesadillas
y me pasó como vendedora por la frontera. Nadie me
pidió ni papeles ni nada, rememora con tristeza.
Una vez
en Guatemala comenzó el infierno; fue llevada de un
bar a otro y obligada a prostituirse, aprendió a fumar
marihuana, a ingerir cocaína y hasta crack.
No había cumplido ni los 20 años cuando ya tenía
14 clientes por día, la mayoría narcotraficantes
que le pagaban el servicio con puñados de crack
o cocaína.
Carmen no sólo tenía problemas con las drogas,
sino también con el alcohol. No podía escapar
de ese mundo porque debía dinero tanto a sus proveedores
de coca como a las dueñas de los bares.
En esos ires y venires de un bar a otro procreó cuatro
hijos; dos le fueron quitados por las familias paternas, una
vende su cuerpo en las mismas calles en las que hasta hace
unos días Carmen se estaba prostituyendo, y el último,
de sólo dos meses, está escondido con ella en
el albergue, ajeno a los peligros que acechan a su madre.
Carmen está cansada y marcada por un dolor que apenas
soporta; sólo quiere recuperar a sus hijos y regresar
a El Salvador, una tierra de donde nunca debió salir.
La tierra sin ley
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| Veintidós
horas al día permanece abierto este bar en la ciudad
fronteriza de Tecún Umán. Ahí hay
15 mujeres; siete de ellas son salvadoreñas de
todas las zonas del país. |
El albergue
donde Carmen y otras seis mujeres con historias similares
a la suya se esconden está ubicado en Tecún
Umán, una calurosa ciudad localizada a unos 243 kilómetros
al sur de la capital guatemalteca.
Nombrada por muchos La tierra sin ley es reconocida
por una actividad comercial ilícita. Ahí se
trafica con drogas, documentos falsos, mercadería y
hasta mujeres y niñas centroamericanas.
Entre 800 mil y 900 mil personas, en su mayoría
mujeres y niños, son víctimas del tráfico
de personas en todo el mundo, lo que les condena a vivir prostituidas
o esclavizadas, según el Departamento de Estado
de los Estados Unidos.
Uno de los sitios de este drámatico tráfico
y comercio humano es precisamente Tecún Umán.
Ahí se registran 180 burdeles donde son explotadas
mujeres y niñas centroamericanas.
Aunque no hay un porcentaje, al igual que Carmen, un buen
número fue llevado hasta ahí engañadas
por traficantes que les prometieron trabajos honestos y a
cambio las dejaron abandonadas en los burdeles.
Algunas también fueron un día migrantes que
luego de haber sido violadas o abandonadas por coyotes no
tuvieron otra opción que prostituirse.
Unas pocas todavía conservan la esperanza de marcharse
y reúnen dinero para un día continuar el viaje;
el resto se ha resignado y desde ahí envían
dinero a sus familiares, asegurándoles que están
trabajando en Estados Unidos.
Sólo mi mamá sabe que estoy aquí.
La demás gente cree que estoy en Estados Unidos y como
le mando como 500 dólares por mes creen que es cierto,
dice Katya, originaria de San Salvador y prostituta en el
Bar Latino, donde de 15 mujeres, siete son salvadoreñas.
Violencia
y abusos
En Tecún Umán los bares se abren de 10 de la
mañana a 12 de la noche y algunos las 24 horas del
día. Estimaciones de la Casa de la Mujer
apuntan a que un buen porcentaje no determinado
es adicto a la marihuana, a la cocaína y al crack.
Estas adicciones, además de otras deudas impuestas
por las propietarias de los bares, les impiden escapar de
ese mundo de violencia y abusos.
Angie, de 26 años, asegura que en un bar cercano a
Tecún Umán existía un cuarto de castigo
donde eran encerradas por desobediencia.
Es como un sótano y nos metían cuando
no queríamos estar con algunos clientes borrachos o
drogados. A las más niñas a cada rato las metían
y las golpeaban, explica.
Las que salen son vigiladas por hombres armados o por las
dueñas de los burdeles. Si el cliente quiere
llevarse la muchacha fuera del negocio, ella debe pagar una
multa de unos 20 quetzales (unos tres dólares) a la
propietaria. Esta le pone una hora de regreso y si se tarda
también paga por el retraso, añade la
hermana Consuelo, de la Casa de la Mujer.
La explotación sexual no se reduce a Tecún Umán.
Muchas de estas niñas y mujeres ya han sido explotadas
del lado mexicano, principalmente en Tapachula y Ciudad Hidalgo,
donde el consulado salvadoreño calcula que el 90% de
las mujeres es centroamericano.
Las tienen como esclavas. La patrona les compra ropa,
perfumes, joyas y las intimida diciéndoles que si salen
del pueblo las deportan. Pasan como presas ahorrando para
seguir sus caminos o para enviar a sus casas, dice el
cónsul Asdrúbal Aguilar.
Casi nunca logran irse. A Carmen le tomó 20 años
escapar; ahora ella es una fugitiva con mucho miedo. Muchas
otras quizá también tengan los mismos deseos
de regresar a casa, pero la violencia, las amenazas y las
adicciones las mantienen presas de ese submundo cruel y doloroso.

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La
Casa de la Mujer es la única institución
dedicada a la protección y apoyo a las víctimas
de explotación sexual en Tecún Umán.
Dirigida por las Misioneras Oblatas del Santísimo Redentor.
En Tecún Umán comenzó a funcionar en
1995 con una casa-hogar, talleres de costura, belleza y elaboración
de productos de limpieza, además de asistencia sicológica
.
Es una casa abierta donde las mujeres pueden permanecer con
sus hijos por períodos que van de tres a seis meses
mientras se recuperan .
Cuatro religiosas están a cargo. Todas tienen entrada
libre a la mayoría de bares, adonde asisten dos horas
diarias a alfabetizar y apoyar a las muchachas.
Por la calidad del trabajo, las hermanas han sufrido numerosas
amenazas, de ahí que el hogar esté rodeado por
alambre electrificado y por el amparo de Dios, mismo que les
ha permitido ayudar sólo en los dos últimos
años a 722 mujeres, el 20% de las cuales ya abandonó
la prostitución y se gana la vida de otra forma.
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Si usted es una mujer o menor de edad y alguien le ofrece
trabajo como doméstica o niñera en Guatemala,
pídale primero sus documentos de identificación,
verifíquelos y, si es posible, averigüe
los antecedentes penales de esta persona.
Pídale la dirección exacta
y el teléfono del restaurante, la casa o el comedor
donde supuestamente sería empleada y verifíquelos
antes de irse.
Si conoce de alguien que en su localidad
esté intentando reclutar mujeres o menores ofreciéndoles
sospechosos empleos, avise a la la División de
Fronteras de la PNC (271-6008) o a la Unidad de Delitos
contra Indocumentados de la Fiscalía (288-2060).
Si tiene un familiar trabajando en Guatemala
o México, averigüe dónde y cómo
se encuentra, ya que podría estar siendo víctima
de explotación.
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75
mil Brasileñas son explotadas en el extranjero
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400
hondureñas fuerón explotadas, en méxico
en el 2002
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16
mil niñas mexicanas son prostituidas en ese país
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