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Edición:
28 de septiembre de 2003
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| EDICIÓN
ESPECIAL |
FALSIFICACIÓN |
TRÁFICO
DE MUJERES
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| La
ley salvadoreña castiga con prisión
de tres a cinco años el delito de falsificación |
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El
negocio del tráfico de personas se nutre de quienes
se dedican a la falsificación de documentos y de aquellos
que abusando de sus puestos facilitan el paso de ilegales
mediante el pago de sobornos.
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CUn pasaporte
original puede llegar a costar de 500 a mil dólares;
una partida de nacimiento alterada o sin registro, unos $300,
y una visa mexicana falsa hasta mil dólares.
La Unidad de Investigaciones de la División de Fronteras
le sigue la pista a unas quince bandas dedicadas a la creación
o alteración de casi todo tipo de documentos.
Son personas que poseen maquinaria especializada. La
banda de Roxana Durán, capturada hace unos días,
elaboraba tarjetas de residencia y licencias estadounidenses
y conseguía actas de nacimiento reales, pero sin asentamiento,
dice el sargento Rodolfo Suncín, jefe de investigaciones
de la División de Fronteras.
Para hacerlo contaba con la colaboración de la jefa
del Registro Civil de Cancasque, un remoto poblado ubicado
a unos 18 kilómetros de Chalatenango.
Este no es el único caso. Las investigaciones de la
Fiscalía apuntan a que hay empleados de alcaldías
de todo el país que aprovechándose de sus puestos
utilizan papel membretado, sellos y firmas que no siempre
son originales para elaborar partidas falsas.
También presumen que no todos son empleados municipales,
sino que algunos son delincuentes que han logrado falsificar
los sellos.
Otro aspecto que precupa a las autoridades es la falsificación
de visas estadounidenses.
La Fiscalía lleva más de un año buscando
en Soyapango una máquina que se presume era usada para
falsificar visas norteamericanas.
Muchos de quienes las usaron lograron evadir los controles
migratorios salvadoreños pero fueron detenidos al entrar
a territorio estadounidense.
Las visas mexicanas falsas por el contrario se están
vendiendo en los alrededores de la embajada de ese país
en San Salvador, según sospechas policiales.
Hay gente afuera lista a cazar a aquellosque no obtuvieron
la visa por la vía legal, se las venden por unos 500
a mil dólares dice Suncín.
El mercado de la documentación falsa no se reduce a
El Salvador. La policía y la Fiscalía presumen
que en las zonas aledañas a las oficinas de Migración
en Gua- temala y en Tecún Umán también
se comercializan identidades irreales.
El licenciado Óscar Contreras, director de Migración
de ese país, reconoce la existencia de este comercio
ilícito. Tenemos conocimiento de que hay células
dedicadas a la falsifica- ción en todos los pun- tos
fronterizos y en la capital, gente que vende esta documentación
no sólo a nacionales sino a centroamericanos,
dice.
Son centroamericanos que desesperados por las crisis económicas
que abaten a sus países se arriesgan a portar identidades
que no les pertenenecen y en un esfuerzo por alcanzar el sueño
ameri- cano se convierten en los clientes favoritos
de este sucio y lucrativo negocio.

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Guatemala
ha sido señalada como el país donde se comete
el mayor número de abusos y corrupción contra
indocumentados que viajan a los Estados Unidos.
De 550 denuncias presentadas en la Casa del Migrante en Tecún
Umán, el 60% corresponde a hechos cometidos por oficiales
de ese país vecino.
Guatemala es el país más delincuente que
tenemos. Cobran 10 quetzales por poner un sello y no se fijan
si el pasaporte está vigente. Hay una corrupción
tremenda, señala Asdrúbal Aguilar, cónsul
salvadoreño en Tapachula, quien asegura estar indignado
por los abusos que ha conocido.
En El Carmen, puesto fronterizo con México, fuimos
testigos como un grupo de oficiales de Migración se
dedicaban a cobrar 10 quetzales a cada viajero que entraba
o salía de Guatemala, pese a que la mayoría
eran Centroamericanos y el trámite para ellos es gratuito
.
Incluso un equipo de este periódico fue víctima
de ese cobro ilegal. Al negarnos a pagar, el oficial de Migración
trató de retener nuestros documentos de viaje y nos
aseguró que el cobro estaba autorizado.
Al consultar al director de Migración de Guatemala
sobre el caso, él aseguró que no era la primera
denuncia y que en efecto se trata de un cobro ilegal. De 600
a mil personas entran y salen a diario por ese puesto fronterizo.
A 10 quetzales por cabeza saque usted la cuenta.
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El negocio del tráfico de personas y falsificación
de documentos ha alcanzado a oficiales de Migración
tanto de Guatemala como de El Salvador. El 19 de junio
de 2003 fue desarticulada una banda que incluía
a 25 policías del aeropuerto, entre ellos dos
subinspectores.
Se les acusa de tráfico ilegal de personas, cohecho
propio (soborno) y falsificación de sellos oficiales.
Por estos trabajos, los oficiales cobraban
entre 200 y 500 dólares o más.
Pese a las pruebas presentadas, una semana después
de su captura los policías fueron liberados.
A finales de julio la Fiscalía apeló y
se decretó una nueva orden para deterlos; sin
embargo, por ahora todos son prófugos de la justicia.
En el caso de Guatemala también se descubrió
la participación del jefe del puesto fronterizo
de Bethel cercano al Petén, Rodolfo Quiñónez,
quien llegó a sacar más de mil indocumentados
centroamericanos por esa zona rumbo a Estados Unidos.
Su caso está en proceso de investigación.
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Los
nexos de Roxana Durán
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La
banda fue desarticulada el 18 de febrero del 2003 por
los delitos de falsedad ideológica, supresión
y destrución de documentos verdaderos y falsos
y tráfico ilegal de personas.
Tenía contactos con tres empleados de la alcaldía
de Cancasque en Chalatenango: Paula de Vásquez,
Gerber Chinchi lla y Claudia Martínez. Esta última
jefa del Registro Civil era quien le entregaba las partidas
falsas.
Ella obtenía las partidas de nacimiento con el
objetivo de venderlas a otros coyotes quienes sacaban
menores de edad haciendolos pasar como sus hijos, al
lograr obtener pasaportes originales para ellos y por
ende visas estadounidenses verdaderas.
Se presume que varios de estos menores lograron burlar
los controles migratorios salvadoreños pero fueron
detenidos en Estados Unidos.
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| 500
dólares cuesta el alquiler de un pasaporte. |
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1000 dólares es el precio por una visa mexicana
falsificada. |
| 500
a mil dólares puede costar una visa falsa. |
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