Edición: 28 de septiembre de 2003


EDICIÓN ESPECIAL EL CALVARIO
TRÁFICO DE MUJERES

“María” salió de su casa en San Vicente con la intención de llegar a Estados Unidos por vía terrestre, pero fue abandonada por un coyote que no sólo la engañó, sino que además le robó su dinero y su sueño de llegar a Estados Unidos.

$3000 pagó “María” a un coyote para que la llevara a Los Ángeles, Estados Unidos. El hombre no logró sacarla ni siquiera de la frontera sur.

Hasta hace dos meses, “María” vendía ropa y zapatos en el mercado de San Vicente junto a su esposo, cuidaba a su hijo de tres años y sobrevivía con $20 por semana.

Sin embargo, un hombre reconocido por llevar con éxito a decenas de personas a los Estados Unidos le prometió llevarla también al Norte.

El papá de “María”, un hombre que roza los 50 años, empleado de una vidriería en Los Ángeles, pagó tres mil dólares al coyote, la mitad del total de lo que costaría el viaje.

Además prestó dinero para enviarle a su hija ropa y zapatos nuevos para que los usara en el azaroso camino que le esperaba y que él siete años atras había recorrido.

A finales de julio, “María” salió de su casa dispuesta a llegar has- ta Los Ángeles, reunir dinero y enviar por su familia.

Primero llegó a una casa de seguridad en Soyapango, donde se reunió con un grupo de ansiosos salvadoreños con los mismos anhelos.

Luego vendría el viaje hasta Guatemala y de ahí el cruce a México que pasaron escondidos en un microbús. Una vez en México, “María” durmió hacinada en una casa en Comitán,ciudad ubicada a unas nueve horas de la frontera con Guatemala.

Ahí fue testigo de los maltratos que el coyote propinaba a los más de quince indocumentados ahí escondidos. “Pinches haraganes, les gritaba mientras les daba patadas”, cuenta angustiada.

Permanecieron en esa casa por unas dos semanas sin que el hombre les diera ninguna explicación. Una madrugada los despertó a gritos y les indicó que era momento de continuar.

No habían recorrido ni diez kilómetros en un autobús cuando fueron interceptados por la policía mexicana, quienes los capturaron y llevaron a Migración para ser deportados a sus países.

El coyote, en cambio, no sólo fue liberado luego de pagar a los oficiales una suma no precisada, sino que ellos le devolvieron su pasaporte y lo transportaron en el vehículo de la policía hasta un lugar seguro.

“El coyote les pagó y hasta ‘raid’ le dieron. Me da tanta cólera. Es que aquí ya me fijé que el que paga, pasa. A mí como no tenía dinero bien que sí me detuvieron”, dice y se limpia las lágrimas.

De aquellos zapatos y ropa que su padre le envió ya no queda nada; en cambio “María” viste un traje de seda corto y ajustado. El mismo coyote se lo compró para disfrazarla como prostituta de la zona.

Sólo le quedaron 400 pesos y mucho coraje, no sólo porque fue víctima de engaños, sino porque aprendió que el dinero puede comprar todo, no sólo la libertad, sino su entrada a Estados Unidos.

Un viaje marcado de dolor

Encontramos a Reyna del Carmen Portillo semiinconsciente en una modesta cama del Albergue del Buen Pastor ubicado en Tapachula, marcada por cortaduras, cicatrices y raspones.

El dolor le impide contar los detalles de su viaje con claridad.
Apenas narra que salió de su casa en San Miguel hace casi dos meses con la intención de llegar hasta Estados Unidos. Atrás quedaron su esposo y sus dos hijos, Karla, de 10 años, y César, de 12.

Como decenas de mujeres que a diario intentan cruzar ilegamente la frontera sur, ella se expuso a morir al viajar escondida en un autobús que fue interceptado por las autoridades en territorio mexicano, por lo que se lanzó cuando éste iba en marcha y resultó gravemente herida.

Ahora lo único que desea es que el Consulado le ayude a regresar a El Salvador junto a sus dos hijos. No quiere hablar, tiene el rostro inflamado y mucho dolor, no solo físico, sino tambien aquel que no se cura con anestesia, aquel que sienten decenas, miles de indocumentados que como ella intentan llegar al Norte, aun a costa de sus propias vidas.


16% de la población de C.A. vive en EE.UU.
10% de quienes viajan ilegalmente logra llegar al Norte.
16% salvadoreños deportados de México es mujer.

 



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