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Edición:
26 de octubre de 2003

Aunque
surgió de la improvisación, el grupo musical
Causa y efecto ha cosechado
varios éxitos que les ha permitido tener un lugar en
el difícil mundo del espectáculo.
Ahora la meta es reafianzar la audiencia local y buscar la
extranjera.
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De
izquierda a derecha: Márvel Méndez (bajo),
Armando Solórzano (guitarra), Mauricio Hernández
(batería) y Ricardo Guido (guitarra).
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Cuando
el grupo Causa y efecto se presenta en cualquier
escenario, todos los integrantes saben que deben dar el ciento
por ciento de sus energías para cumplir el objetivo
principal: dar a conocer su música original.
De esa manera esta agrupación musical penetra en el
gusto de la gente y logra así entregarles canciones
como Por amor, La chispa de mi vida
y Mi gloria, entre otras que han sido éxitos
y que suenan en las radios juveniles, y que más de
alguna vez ha sido confundida la autoría, creyéndose
que esas canciones son obra de algún grupo extranjero,
siendo en realidad salvadoreñas.
Desde 1997 que inició el grupo, sus canciones se han
ubicado en excelentes lugares en las listas de popularidad.
Para el 2003 el sencillo La chispa de mi vida
ha ocupado la tercera posición de las 11 del 11 en
radio Femenina.
En la radio Vox llegó al puesto número dos del
Vox 9, y en radio Mil 80 estuvo en la posición 7 del
top. También fueron nominados a los premios
Pentagrama del programa Domingo para Todos de canal 2 en las
categorías de mejor grupo pop rock y mejor
canción pop rock. Esto es una pequeña
muestra de la aceptación que ha tenido esa canción
que inicialmente se lanzó en 2002.
Desde el primer disco que publicaron, Éxtasis
en 1997, la música de este grupo ha deleitado por su
armoniosidad, buen manejo de la acústica y un ritmo
envolvente en el que destaca el ritmo pop rock,
interpretando melodías suaves, románticas, hasta
canciones con mucha fuerza, pero sin llegar a lo estridente
y chocante.
Con el paso del tiempo
Inicialmente el grupo se formó más por casualidad
que por planificación. Todo comenzó casi a mediados
de 1997, cuando varios artistas coincidieron en llegar con
sus planes individuales a un estudio de grabación.
Estando ahí nos conocimos, y surgió la
idea de formar el grupo. Ninguno era roquero, todos éramos
del género pop-rock. Fue casualidad que
tuviéramos los mismos gustos musicales, menciona
Armando Solórzano, quien toca la guitarra y es la voz
líder.
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| Cada
uno de los integrantes de Causa y efecto ya
tiene una trayectoria musical con otros grupos. |
El grupo
está integrado por Armando Solórzano, Marvel
Méndez, Mauricio Hernández y Ricardo Guido Ortiz.
Dos músicos; Benjamín Melara y Diego Archer,
dejaron el grupo original por diferentes motivos. En todo
caso, los actuales integrantes han continuado el legado musical
dejado por sus predecesores.
En noviembre de 1997, cuando ya estaba consolidado el grupo,
terminaron su primer disco Éxtasis, de
donde sacaron la canción del mismo nombre para presentarla
en las radios. La audiencia le dio un recibimiento a medias,
lo que los motivó a seguir trabajando.
Luego
vino Por amor, que también fue bien recibida,
y en febrero de 1998 vino la primera presentación en
vivo en Plaza Merliot. Ahora se presentan en restaurantes
y bares exclusivos, entre otros escenarios.
Desde un principio, Causa y efecto se ha interesado
en promover su música original, la que ha sido difícil
difundir porque el público quiere escuchar cover,
o sea que interprenten éxitos de otros artistas.
En estas presentaciones lograron conocer algunas personas
claves a quienes les gustó el trabajo artistico de
Causa y efecto, y quienes le posibilitaron compartir
el esnecario con la presentación del grupo musical
Los Elefantes, situación que les dio más
oportunidades para compartir con más artistas internacionales
como Juanes, Bacilos, Nicho Hinojosa y Francisco Céspedes,
actuando frente a un público que ya no era de decenas
sino de miles.
Los logros que en este momento está cosechando la agrupación
se deben a su perseverancia de interpretar sus propias canciones;
escritas y musicalizadas por ellos mismos, a pesar de la terquedad
de un público que desea escuchar éxitos de otras
agrupaciones o solistas.
Esta
situación favorable les permite pensar en proyectos
más ambiciosos, con miras de llegar al público
extranjero. Aunque están conscientes de que la música
es una industria que en El Salvador no hay, tienen una actitud
positiva de que alcanzarán la nueva meta trazada, pero
antes seguirán conquistando el oído de la audiencia
local.
En un análisis sobre la deficiente producción
de estrellas musicales en el país, Solórzano
destaca que una canción buena tiene tan solo un 50
por ciento de responsabilidad; el resto es parte del trabajo
de un promotor, un empresario de la música para que
los medios la hagan llegar al público, y eso es exactamente
lo que falta en este país.
Aquí hay buenos trabajos, pero no todos tienen
la oportunidad de entrar a la radio. A nosotros nos pasó
que las canciones buenas sólo las guardaban y no las
programaban, señala el cantante.
En todo caso, la agrupación seguirá trabajando
duro con miras a posicionarse en un mercado tan difícil
como es el espectáculo y de esta forma atrapar a los
espectadores con música y canciones originales.
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Camino
al éxito
Estas son las canciones que a consideración del
grupo han sido las más aceptadas por el público:
Éxtasis (1997).
Por amor (1998).
Tu enigma (2002).
La chispa de mi vida (2002).
Sólo dime sí (2003).
Mi gloria (2003).
Perdón (2003).
Otro logro alcanzado por
Causa y efecto es la oportunidad de ser
el grupo de apertura en los conciertos de artistas de
fama internacional, como:
Grupo Los Elefantes (2001).
El cantautor colombiano Juanes (2003).
El trío Bacilos (2003).
El cantante mexicano Nicho Hinojosa (2003).
El cantautor cubano Francisco Céspedes
(2003).

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La
chispa de mi vida
Es
inevitable
el vivir, el respirar,
el saber y el recordar
que existes.
Es casi imposible
no perderme en tu expresión,
olvidar que no eres sueño
que vives
como siempre te soñé,
como siempre te imaginé.
Apareciste en mi vida, en mi vida.
Y sigo aquí
pensando en ti,
viviendo cada día porque hay que vivir
y sigo aquí
esperando tu llamada que nunca llegó,
no te importó
y muero cada día, sin poderlo evitar
pierdo la chispa de mi vida.
Tan impredecible,
tan auténtica y real,
tan intensamente humana, tan mía
como siempre te imaginé
nunca dudé en conquistarte, en amarte.
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