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Edición:
24 de agosto de 2003

Crespín
ha llegado a la plena madurez pictórica y con buen
criterio se apresta a recibir los mensajes accesibles por
la vía de la emoción.
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En
agosto podremos apreciar este planeta más cerca
de la Tierra, espectáculo que será visible
de nuevo hasta dentro de 284 años.
Imagen de Marte y la sonda estadounidense Viking
en su recorrido por el planeta rojo.
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Para
los astrólogos, es un signo de que el tercer milenio
ha de ser un tiempo de guerra y de muerte. Para los enamorados,
una romántica ocasión de contemplar el firmamento
y, para los interesados en la astronomía, una oportunidad
única de ver de cerca a Marte.
Lo cierto es que, al situarse a apenas 55,75 millones de kilómetros
de la Tierra, como ocurrirá el próximo día
27 de agosto, el planeta rojo quedará más cerca
que en cualquier otro momento en los últimos 60.000
años, es decir, a su menor distancia desde miles de
años antes de que el hombre dominara la Tierra.
No obstante, los observadores más impacientes pueden
ver desde ya a Marte aparecer en el horizonte por el este,
convertido en el objeto más brillante del firmamento
nocturno con su brillo rojizo poco después de la puesta
del sol, para alcanzar su punto más alto en el cielo
un par de horas después de la medianoche.
La órbita de Marte es más grande que la de la
Tierra y las aproximaciones del planeta rojo a la Tierra ocurren
cada vez que ambos están en oposición, es decir,
están uno frente al otro del mismo lado del sol, lo
que sucede aproximadamente cada 25 meses.
Sin embargo, la distancia entre ambos planetas varía
mucho de una oposición a otra. En la oposición
de 1995, la distancia fue de casi 105 millones de kilómetros,
casi el doble de la que se alcanzará este mes y que
no se repetirá hasta 2287, y después, hasta
2729, con la ventaja de que esta vez habrá
Luna nueva, lo que facilita la observación astronómica.
Un pequeño telescopio casero será suficiente
para ver algunos detalles de la superficie de Marte, un planeta
cuyo diámetro es la mitad del de la Tierra, pero, como
no tiene mares, su área es aproximadamente igual a
la de nuestros cinco continentes.
Un año marciano dura 687 días, unos 23 meses,
pero la oposición con la Tierra ocurre cada 25 meses
debido a que nuestro planeta también se mueve en su
órbita.
A pesar de las numerosas historias ofrecidas por el cine y
la literatura a lo largo los dos últimos siglos sobre
supuestas invasiones de marcianos, lo cierto es que, por el
contrario, no hay vida en Marte y son los seres humanos quienes
están invadiendo el cuarto planeta del sistema solar
con sus sondas, robots y artefactos espaciales de exploración.
En todo el mundo, observatorios astronómicos, personas
aficionadas a la astronomía o meros curiosos ocasionalmente
interesados en el planeta rojo están preparando sus
instrumentos para aprovechar el raro privilegio de ver de
cerca a Marte por única vez en la vida hasta mediados
del próximo mes de septiembre.
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