Edición: 24 de agosto de 2003

Después de 27 años de haberse publicado mi último número como revista “Repositorio”, órgano divulgativo del Archivo General de la Nación, esta institución me volverá a publicar en mi tercera etapa.

Orsy Campos
Fotos: Maritza Santos

Repositorio es mi nombre. Sé que este alias les suena extraño; a mí también me parecía raro que una publicación cultural tuviera un nombrecito tan poco simpático, pero con este apelativo me conocen cientos de personas alrededor del mundo desde los años sesenta.

No se molesten en buscar el significado en el diccionario, porque en algunos lo encontrará y en otros no, pero yo se los daré: Repositorio significa sitio donde se guarda algo, y se usa en la función de los archivos porque resguardan documentos.

La fecha exacta de cuando nací no se conoce, cosas paradójicas del destino, porque surgí del seno de los conservadores de datos históricos y ellos perdieron mi fecha de nacimiento.

Lo que sí se sabe es quien me dio vida, y ese fue el primer director del Archivo
General de la Nación, el profesor Alberto Martí, quien me escribía y me publicaba. Él ostentó el cargo durante cuatro años, desde 1962 hasta 1966.

Al inicio, en mi primera época nadie me tomaba mucha importancia, porque apenas era un boletín de una hoja suelta; incluso me atrevo a decir que en la actualidad nadie conoce cómo fueron mis primeras ediciones, porque, que yo sepa, no existe copia alguna.

Lamentablemente el profesor Martí murió en 1966, y debido a eso dejé de salir por dos años. Pensé que nunca más volvería a ver la luz, pero había un hombre inteligente que me tenía reservada una sorpresa.


La segunda época

Después de la muerte de mi creador, el nuevo director del Archivo fue el señor Rodolfo Ramos Choto, un bibliotecario y archivista dedicado y visionario, quien estaba convencido que la labor de difusión del cúmulo histórico de un pueblo es una tarea fundamental, por lo que la publicación de un órgano periódico que divulgue documentos, inventarios, ensayos de historia y archivística tenía para él una considerable utilidad, no sólo para archivistas de profesión, investigadores y especialistas, sino también para todo ciudadano.

Es así como Ramos Choto me rescató de las páginas del olvido y me transformó en un boletín más completo, con secciones más o menos fijas, tales como documentos históricos, archiviología, crónicas y bibliografía.
Por lo general, en la sección de documentos históricos fueron publicados decretos, leyes o transcripciones de escritos; en la sección de archiviología se publicaron ensayos formativos para archivistas; la sección de crónicas estaba destinada para ensayos de historia, y en la sección bibliográfica fueron publicados inventarios e índices documentales del Archivo General de la Nación.

Fue un cambio total, a tal grado que mi apariencia dejaba de ser un boletín y más parecía una revista, eso sí, sobria y llena de letras. Para algunos era muy interesante, y para otros, quizás, algo aburrida.

En todo caso, mi segunda época como Repositorio comenzó en octubre de 1968, y tuve el privilegio de que en mis cien o doscientas páginas estamparan sus letras las notables plumas de intelectuales como Napoleón Viera Altamirano, Julio Escamilla Saavedra, José Salvador Guandique, Víctor René Marroquín y Ernesto Chinchilla, por mencionar algunos.

Desde 1968 hasta 1976 siete fueron los números que se editaron y dos más que quedaron listos para la imprenta, pero que nunca fueron publicados por dos motivos: la muerte de mi benefactor Choto y los problemas económicos que no permitían sostenerme. Debido a eso, mi último número en ver la luz fue hace 27 años.


Tercera época

Un de las últimas edicciones de la revista Repositorio, que data de 1976

Ahora hay buenas noticias para los estudiosos de la archivística y la historia salvadoreña, porque la actual directora del Archivo General de la Nación, la licenciada Eugenia López, ha batallado contra las dificultades económicas y de falta de personal para que yo, Repositorio, vuelva a surgir como un instrumento de información especializada.

Será mi tercera época, y ya estoy lista para ser publicada en la Dirección de Publicaciones e Impresos. Imagínense que satisfacción volver a ser leída después de 27 años de estar prácticamente sepultada, pero nunca olvidada.

Con el apoyo de la dirección del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura) se formó un consejo editorial compuesto por cuatro intelectuales: los historiadores Pedro Escalante Arce, Knut Walter, Aldo Lauria Santiago, éste es un investigador estadounidense especializado en El Salvador del siglo XIX y los problemas de la tierra de ese periodo. Además participa Miguel Huezo Mixco, asesor de la Dirección de Publicaciones e Impresos y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Este grupo vigilará que los artículos que se publiquen tengan la calidad académica necesaria y son ellos quienes definirán cuáles colaboraciones serán publicadas.

Mi presentación oficial será hasta el próximo cuatro de octubre, pero les advierto que sólo habrá un tiraje de 500 ejemplares. De éstos el 30% será distribuido en las bibliotecas y archivos nacionales, un 20% será enviado fuera del país, alrededor del mundo, y sólo el 50% (250 ejemplares) será vendido a cuatro dólares en el Archivo General de la Nación, en la Dirección de Publicaciones y en las librerías de prestigio, por lo tanto les recomiendo que desde ya me vayan reservando.

Claro que quienes me conocieron se llevarán una gran sorpresa, porque si antes me vieron con una apariencia sobria y llena de letras, ahora me han adornado con mapas y fotografías antiguas en las 155 páginas que tendré, claro que la estructura con mi antecesor no ha variado mucho.

No olviden mi nombre: Repositorio. Sé que no es muy atractivo, pero por suerte no me lo cambiaron porque en mi mejor época fui muy apreciada desde el punto de vista académico, tanto a nivel nacional como internacional; incluso hoy en día han llamado desde Costa Rica, Colombia y España al Archivo General para preguntar si todavía existo, sin saber que dentro de poco llegaré a esos lugares para unirme a mis ancestros.

Repositorio junto a otras publicaciones de los archivos nacionales de Ecuador, México y Costa Rica.

Notas de interés

En su primera época Repositorio era distribuido como hoja suelta entre archivistas, amigos e investigadores del Archivo General de la nación.

Entre algunos de los artículos publicados en la segunda época de Repositorio están: Misiones de investigaciones históricas, Crónica del incendio del Palacio Nacional, Índice cronológico de noticias y artículos sobre el capitán Gerardo Barrios publicados en los diarios de San Salvador hasta 1965, La ciencia de los archivos y La inquisición en El Salvador, entre otros.

Desde hace seis meses la revista está en la página electrónica del Archivo General de la Nación www.agn.gob.sv

La presentación de Repositorio será el 4 de octubre en el Palacio Nacional.



Eugenia López directora del Archivo General de la Nación

La licenciada Eugenia López asumió como directora del Archivo General de la Nación en 1998. En esa época la prioridad de su trabajo fue la organización de los volcanes de documentos que se guardaban en el sótano del Palacio Nacional, sede del Archivo General.

En la actualidad, la documentación histórica está ordenada en más de un 80%. Y para dar a conocer lo que se tiene en el Archivo, desde hace dos años se venía planificando volver a publicar el boletín (revista) Repositorio, con el aval de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y de la misma dirección de Concultura.

La revista se publicará en forma semestral, al principio y finales del año, y contará con tres rubros esenciales: divulgar sobre archivística y preservación documental, dar a conocer investigaciones históricas recientes y sobre el patrimonio documental que guarda el Archivo General de la Nación.


Hablemos: ¿Cuál es la importancia de volver a publicar el boletín Repositorio?
En primer lugar porque la revista llegó a ser un instrumento de divulgación de gran valor para el Archivo General (de la Nación), en cuanto que le permitió dar a conocer el patrimonio documental de El Salvador en otras latitudes (la revista se divulgó internacionalmente), y en segundo lugar, retomando la labor que hacía el Archivo General en aquella época, consideramos de importancia el boletín para divulgar tanto a nivel nacional como internacional el acervo documental salvadoreño resguardado en los archivos del país, así como las investigaciones históricas que aquí se dan.

Repositorio también es importante para el proceso de construcción de nación y la fortaleza de la identidad nacional mediante el conocimiento de la memoria histórica que tenemos, y consideramos que Repositorio viene siendo una revista en El Salvador de carácter único, en cuanto que divulga la colección documental salvadoreña e investigaciones históricas.


¿Hacia qué tipo de público está dirigido?
En realidad está dirigida al público en general, yo pienso que es para cualquier ama de casa, padre de familia, estudiante y todo ciudadano, pero también se dirige a sectores especializados a la labor de los archivos, la investigación histórica y la enseñanza de la historia.

Con el avance de la internet, ¿correría el riesgo de desaparecer esta revista?

No, es más, la revista Repositorio tiene doble personalidad, estará impresa y está en la página electrónica del Archivo General. En esta ocasión, por ser más ágil la internet, logramos subirla al sistema más rápido que tenerla impresa. La revista se encuentra en www.agn.gob.sv
Lo único que la revista en la internet sólo muestra los artículos de fondo, en cambio la revista Repositorio impresa es más rica visualmente con fotografías y mapas.

¿Qué perspectiva le ve a la revista en el futuro?

Yo le veo un futuro positivo; desde ya ha causado expectativas, ya nos están pidiendo ver la revista impresa, porque algunos ya la conocen en la “web”. También nos han llegado solicitudes de investigadores interesados en ser partícipes en el contenido de Repositorio. Yo le veo un buen futuro en cuanto a que la revista se va a sumar a una serie de demandas en la sociedad actual, de conocer la historia y la memoria histórica del país, entonces la publicación viene a llenar una necesidad



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