Edición: 22 de junio de 2003

Actos religiosos, alborada, comida en abundancia, regalos y música de banda hubo en Tejutla el pasado 13 de junio, día de San Antonio.

Daysi Carolina Amaya
Fotos: Maritza Santos

Comunidades de Tejutla llevan al templo la imagen de San Antonio.

Al padre italiano Valerio Gecchete se le recuerda en Tejutla, Chalatenango, por los 25 años que vivió con ellos y porque le dio vida a la tradición de celebrar cada 13 de junio el día de San Antonio.

Cesa la tranquilidad habitual y las calles se llenan con peregrinaciones y residentes reunidos en el parque.

El ambiente es de fiesta. En la madrugada hay serenata, alborada en honor al santo, reparto de atol shuco con pan francés y después un alegre concierto en el atrio de la iglesia.

A eso de las 9:30 de la mañana inicia la peregrinación de las comunidades El Salitre, Río Grande y El Jardín, cuyo patrón es San Antonio. Cada una lleva la imagen del santo con el acompañamiento de la banda de Los Planes de Renderos “La Planeña”.

Llegan hasta la parroquia Santo Tomás Apóstol, para escuchar la santa misa ofrecida por el sacerdote Raúl Wilibaldo Ábrego. Esta vez les habló acerca de los santos en general, porque ellos, les dijo, ya conocen la vida de San Antonio, quien fue “un santo tan humilde, pero tan poderoso”.

Al final de la misa, el padre bendice el pan francés y lo reparte a los feligreses. “Que Dios se lo pague”, es la expresión que se escucha.

El padre Raúl Wilibaldo Ábrego reparte el pan al terminar la misa.

Decenas de personas se unen a la tradición de beber sopa de toro.

El sacerdote indica que el reparto de pan —y que siempre alcanza— significa compartir la fe y revivir el momento cuando Jesús se lo dio a los discípulos. Simboliza el sustento del pobre y la fe que el pan puede curar enfermedades. El sacerdote afirma que ha escuchado testimonios de sanación.

Sopa para todos

El padre Gecchete le enseñó a la comunidad que el día de San Antonio no se celebra de manera individual, sino colectiva al dar alimento al hambriento.

En el parque se cuecen cuatro peroladas de sopa de res desde las 6:00 de la mañana para ser repartida a los tejutlecos.

La costumbre es que ganaderos locales donen toros para hacer la sopa, acto que representa bendición para sus corrales.

Doña Rosa Emelia Candelario de Arévalo, de 55 años, tiene 10 años de ayudar en la preparación de la sopa. Explica que primero se pone a sancochar la carne y le agregan verduras como yuca, repollo, pipián, ayote, güisquil, ejotes y otros.

A las 12:00 del mediodía la sopa ya está lista. El padre Raúl la bendice mientras decenas de personas se aglomeran alrededor de los hirvientes peroles.

En la tarde, empresas patrocinadoras realizan bailes y regalan productos. La Casa de la Cultura patrocina la quiebra de piñatas y juegos recreativos.

Para don Juan Zenón Pérez, de 73 años, el día de San Antonio es muy especial porque fue un santo que amó a los pobres.

La fiesta culmina con una procesión en la que la imagen de San Antonio es llevada en una carroza, como la del Salvador del Mundo, dice don Juan. Les acompañan los pintorescos moros y cristianos y música de banda.

Otros días de fiesta de Tejutla son del 12 al 21 de diciembre, cuando se celebran las fiestas patronales en honor a Santo Tomás.



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