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Edición:
22 de junio de 2003

La equitación es para Herbert
Alfredo Tobar un deporte que le ayuda a su autoestima
porque le enseña que algunas veces se gana y otras
veces se pierde. Así de simple.
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Herbert
Tobar y su yegua Pica Pica hicieron un buen
equipo porque ganaron varios torneos nacionales e internacionales.
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El primer
caballo de Herbert Alfredo Tobar, de 19 años de edad,
se llamó Pica Pica, una yegua que anteriormente
la montaba otro jinete y que para algunos no era gran
cosa.
Gracias a Dios nosotros hicimos click. Fuimos
hasta México y ganamos el tercer lugar en el mundial
de equitación Monterrey La Silla, dice Herbert
Alfredo con mucha satisfacción.
Tenía 14 años cuando compitió en la categoría
infantil en el prestigioso club en 1998.
Participaron 58 jinetes de todo el mundo. Para el niño
era el Disneyworld de caballos, porque caminaban
en alfombra de hule para que no se les calentaran los cascos
y tenían jacuzzi para relajarse.
Había unos grandes animales, y él con su yeguita
pequeña.
Poco a poco fui ganando. Uno siempre lleva ese corazón
ganador adentro, dice. Yo no presentía
que iba a ganar; sólo recé a la Virgen.
Asegura que ve la equitación como un deporte y no como
un fanático que busca solamente el prestigio. Sin embargo,
en sus ocho años de montar ha demostrado ser un triunfador.
Muchos trofeos
Ha sido campeón en torneos nacionales e internacionales.
Estos son algunos de ellos:
Primer lugar en los campeonatos El Cortijo, Guatemala, en
1999; Centro Ecuestre San Pedro, Honduras, en 1999, y en el
Club La Caraña, Costa Rica, en 1998.
Campeón nacional en la categoría pre infantil
en 1995 y en 1996; campeón infantil en 1997, 1998,
1999 y campeón juvenil A y B en el año 2002.
Recibió en 1998 y 1999 la Espiga Dorada, reconocimiento
de La Constancia por ser el mejor jinete de El Salvador. También
el Águila de Plata, en 1998 y el Águila
de Oro en 1999, que otorga el Instituto Nacional de
los Deportes (INDES) por sus logros obtenidos.
Dice que nunca olvidará el consejo de su tío,
el empresario Archie Baldocchi, quien le dijo una vez: Chino
(así le llaman), recordate que siempre se van a acordar
del primer lugar; del segundo lugar nunca se acuerdan.
También ha aprendido a saber perder y saber ganar,
porque en la vida no siempre se gana. Me enseñó
mi familia y el deporte que siempre hay que tener autoestima,
dice.
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Uno
de los caballos favoritos de Herbert Tobar es Humilde.
Lo llamó así porque su padre le ha enseñado
que hay que ser humilde.
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Su padre,
Herbert Tobar, le inculcó desde la infancia el amor
por los caballos, ya que él también montaba.
Además, el apoyo de su madre, Roxana de Tobar, ha sido
importante en su formación como jinete. Su hermano
Juan Diego prefirió otros deportes.
El entrenador de Herbert Alfredo, Gonzalo Gamboa, opina que
hay bastantes probabilidades de que el joven alcance su sueño
de representar a El Salvador en los Juegos Olímpicos
2008.
Dice que tiene dos ventajas: el deseo de hacerlo y el apoyo
de su familia. A esto se suma su buen equilibrio, concentración
y disciplina.
Los caballos con los que compite en la actualidad son Soy
galana (nacido en Holanda), Con ganas (yegua
irlandesa), Leonardo (alemán), Humilde
(sangre europea nacido en El Salvador); El escándalo
(sangre guatemalteca y europea) y Black touch
(nacido en Guatemala).
Pica Pica está en Guatemala y Herbert Alfredo
la visita en sus vacaciones como un gesto de agradecimiento.
El joven estudia en los Estados Unidos y tiene una beca para
montar en ese país.
Me reconoce, le digo: niña Pica Pica
y ella levanta las orejas. La yegüita me
ayudaba a resolver cualquier problema. Siempre será
una ganadora, dice con evidente cariño.
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