Edición: 22 de junio de 2003

Más por estética que por salud, las mujeres han comenzado a colarse en los gimnasios, pero muchas no han tardado en descubrir los beneficios que los ejercicios tienen para la salud.

Morena Rivera
Fotos: Evelyn Ungo

Según los instructores de los gimnasios, las mujeres de hoy llevan un régimen de ejercicios.

CRhina Ferrer, de 34 años, ha descubierto que hacer ejercicios en un gimnasio le alivia el estrés acumulado durante un día de trabajo.

Al salir de la empresa donde se desempeña como economista se cambia su traje de ejecutiva por uno deportivo y se encamina hacia el gimnasio. “Eso me hace tener una mejor relación con mi familia”, dice.

En tiempos actuales, cada vez más mujeres se preocupan por mantener un cuerpo sano, pero lo que más incentiva a la mayoría es la apariencia. Quieren verse esbeltas, con cero estómago, perder las libras que tienen.

Aunque no existe en el país un estudio que permita determinar el número de mujeres que hacen ejercicios, la experiencia de Víctor March, instructor del gimnasio “World Gim”, le indica que se ha dado un cambio en comparación a diez años.

Las mujeres de 15 a 30 años han aumentado su asistencia del 15% al 40% y en menor cantidad se hayan las que sobrepasan los cuarenta. “Yo no hacía ejercicios. El doctor me lo recomendó porque tenía alto el colesterol”, cuenta Dina de Padilla, de 45 años.

Pero la nutricionista Rocío Claros detalla que aparte de las mujeres amantes de los ejercicios se encuentran aquellas que los consideran una carga y no los ven como un goce para liberar tensiones, llevar un estilo de vida saludable y mejorar su actividad cardiaca.

De hecho, quienes sí lo practican hablan maravillas de sus beneficios. Les ha ayudado a mejorar el carácter, a perder peso, a mejorar la función cardiovascular, y a disminuir el estrés.

Sus preferidos

Dentro de los tipos de ejercicios que prefieren las mujeres está el entrenamiento con pesas o con máquinas, porque les ayuda a tonificar las partes del cuerpo que a ellas tanto les interesan, como los glúteos, las piernas, el vientre y el abdomen.

Pero como éstos no reducen la grasa, para bajar de peso de forma pareja hacen cardiovasculares o las actividades que requieren oxígeno, como correr, saltar cuerda, bicicleta estacionaria, “spinning” y nadar.

Según los instructores de los gimnasios, las mujeres de hoy llevan un régimen de ejercicios.

Las mujeres que ahora asisten a los gimnasios, comenta Carlos Ábrego, propietario de “Olympus Body”, le ponen más ganas a la rutina de ejercicios, porque son más vanidosas que los hombres. “Andan desesperadas porque no les queda la ropa”, agrega.

Pero más allá de las féminas que ahora llevan un régimen de ejercicios existe otro grupo que sale de sus casas, sobre todo en la mañana, para caminar por las calles o por los parques cercanos. Ellas también han encontrado en esta actividad una forma de mejorar su salud.

A Ligia Morales, de 37 años, se le puede ver todas las mañanas corriendo por uno de los parques de la colonia Satélite, en la capital. Según ella, tiene más de cuatro años de hacerlo y le ha ayudado para mantener su peso normal y mantenerse más alegre durante el día.

Si bien la caminata es considerada como el ejercicio rey porque no le hace daño a nadie, la nutrióloga Mirella
Wollants subraya que este hace efecto cuando se hace por 20 ó 30 minutos, tres o cuatro veces a la semana.

Los especialistas en nutrición y los instructores de gimnasios corrigen a las mujeres que depositan su salud y cuidado físico sólo en los ejercicios. Ellos les enseñan que éstos sólo tienen una importancia del 40%. Y la otra parte para lucir bellas y estar sanas está en manos de una dieta balanceada.

Costumbres erradas
La estatura promedio de las salvadoreñas es de 1.56 metros y el peso promedio oscila entre 100 a 125 libras.
Muchas mujeres en su afán de alcanzar una dieta “perfecta” y bajar de peso caen en prácticas erróneas y en hábitos alimenticios no adecuados.
Rocío Claros refiere que la mujer vive en la cultura de lo automático. Quieren una dieta y entre más mágica mejor. “Piensan que una pastilla, una crema o un alimento les hará el milagro”, comenta.
Otras mujeres usan cremas reductoras en las piernas, en las caderas y en el estómago, toman pastillas para quitar el hambre y se matan de hambre con dietas que sólo les permiten perder masa muscular.
Para ellas ser delgadas es sinónimo de éxito.



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