Edición: 21 de septiembre de 2003


EDICIÓN ESPECIAL REUNIFICACIÓN
TRÁFICO DE SUEÑOS

Cien coyotes locales y cinco redes internacionales de traficantes de personas operan en el país.

El tráfico ilegal de seres humanos ha sabido aprovecharse de quienes anhelan
el “sueño americano”. A costa de esas aspiraciones, los coyotes han amasado grandes fortunas.

El mismo día que “Benito el chingón”, un “pollero” mexicano que la mamá de Joselyn, de seis años, había contactado en Los Ángeles, llegó a la humilde vivienda de la niña salvadoreña, ésta lo abrazaba y le llamaba papá.

“Yo me admiraba; como que el señor tenía imán”, dice la abuelita de Joselyn. Pero la imagen de ser un señor dulce le duró muy poco.
Horas más tarde bajó a la niña (junto a cinco menores más) del bus en que se conducían y remató con unas palabras: “Hay que queden las guanacas, que las aplasten los carros”.

Las formas en que proceden los traficantes de personas no son las más bondadosas y los menores sufren las consecuencias. En julio del año pasado, Guillermo Humberto García, alias “el Chino”, mantenía a diez niños en una casa, en Chalchuapa, mientras los entrenaba para conducirlos de forma ilegal hacia Estados Unidos.

De viernes a lunes, los infantes permanecieron sin salir a la calle y sin alimentos para saciar el hambre. Las investigaciones policiales detallan que el “coyote” encerraba en el baño a uno de ellos como castigo por que se portaba mal.

Este caso es sólo una abeja en un panal. La PNC estima que en el territorio nacional existen unos cien “coyotes” locales que ofrecen viajes hacia “el norte” y operan unas cinco redes internacionales con contactos en Centroamérica,
México y Estados Unidos.

El sargento Rodolfo Campos Suncín, jefe de investigaciones de la División de Fronteras, considera que las bandas de traficantes tuvieron tiempo de fortalecerse y de percibir grandes sumas de dinero, pues antes del 2001 esta actividad no era considerada como delito.

Muestra de ello es la organización liderada por Berta Parada Campos, que operaba desde hace 14 años y se había especializado en llevar menores, unos cincuenta a la semana.

A juicio del subjefe de la División de Fronteras, Oswaldo Antonio Portillo, ahora los “coyotes” se exponen menos ante las autoridades que cuando el tráfico de seres humanos no era penado por la ley.

Durante el 2002, la institución policial detuvo a 71 personas por tráfico ilegal y en lo que va del año se han capturado 43. De los 355 casos por delito que se han procesado en los tribunales, en los primeros siete meses de 2003, 157 son por contrabando de personas.

Sus movimientos

Yanira L. recuerda que cuando viajó de forma ilegal a Estados Unidos, hace diez años, ni siquiera conoció al jefe de las personas que los transportaron. “Los guías aparecían en el camino”, dice.

Utilizar guías locales en los países de tránsito, según Suncín, es una de las estrategias utilizadas por los traficantes de personas. Muchas veces suelen albergar a los migrantes en casas y hoteles específicos mientras hacen los contactos para continuar el camino.

La mayoría de redes con presencia en El Salvador lleva a los migrantes vía terrestre y utilizan los puntos ciegos para evadir la presencia de las autoridades en los puestos fronterizos.

Sin embargo, hay otras que se especializan en sacarlos por los aeropuertos. Para ello acuden a sustitución de fotografías, alteración de visas y suplantación de personalidad.

Irma Michelle Martha Ninette, otra traficante especializada en transportar menores, tenía una maqueta del aeropuerto
para explicarles por dónde se iban a mover, y los adiestraba para que se aprendieran la información de los documentos falsos.

Ya en el camino, si es necesario —sostiene el cónsul de El Salvador en Tapachula, Asdrúbal Aguilar—, los “polleros” sobornan a las autoridades migratorias y policiales para que los dejen pasar.

“Si la situación se pone difícil huyen y dejan a sus acompañantes”, agrega Aguilar. “Benito del chingón” no pudo controlar el llanto de dos de los seis menores que iban con él y decidió abandonarlos.

Tres monarcas del tráfico

Diez mil menores

Berta Campos, de 66 años, fue arrestada el 15 de julio de 2002 en Los Ángeles, Estados Unidos, y condenada a purgar cuatro años de cárcel por tráfico de personas.
Su banda, compuesta por unas quince personas más, operaba desde hace 14 años en El Salvador y se presume que sacó más de 10,000 menores del país.


Capo de los coyotes

Narciso Ramírez, conocido como “Chicho”, fue capturado junto a ocho personas el 27 de febrero de 2002. Solía transportar a decenas de indocumentados dentro de los furgones de su propiedad. Tenía capacidad para mover 100 personas a la semana.
Dentro de sus posesiones materiales se cuentan 14 rastras, dos casas, una hacienda, un rancho en la playa San Diego, “trailers” y una flota de camiones.


En libertad

Pese a que fue detenido en julio de 2002, Guillermo Humberto García fue puesto en libertad. No se sabe cuánto tiempo tiene de traficar en el país, pero este “coyote”, originario de Chalchuapa, donde posee dos viviendas, transportaba a adultos y a menores.
La última vez que se conoció una de sus operaciones pretendía sacar diez niños, originarios de Metapán, Santa Ana.



Enviar a un menor de forma ilegal a los Estados Unidos es más fácil de lo que uno se pueda imaginar. Los primeros detalles del viaje se arreglan con una llamada; lo demás queda en manos del coyote y del dinero. A continuación el fragmento de una plática sostenida entre una periodista de este rotativo con una traficante.

Según la PNC, esta vivienda, ubicada en Santa Tecla, es propiedad de Berta Parada Campos.

—Buenas tardes, ¿Está la niña Alicia?
—¿De parte de quién?
—Fíjese que le hablo porque me comentaron que ella lleva gente a Estados Unidos.
—Aja, ¿y quién le dijo eso?
—Alguien que la conoce y ya ha enviado gente con ella.
—¿Y usted se quiere ir?
—No, se trata de un niño; es el hijo de mi tía.
—¿Y cuántos años tiene el niño?

—Tiene nueve años y por eso mi tía necesita a alguien de confianza, porque usted sabe lo que puede suceder en el camino. ¿Y cuánto cobra usted?

—Dígale que es seguro. Por los adultos cobro 5,000 dólares, pero por los niños son 6,000 porque en la línea o en la frontera de México y Estados Unidos los paso como que son “americanos” y en un mes los pongo allá. El viaje está para el 10 o el 12 de septiembre. ¿Y su tía dónde está?

—Ella vive en Nueva York. ¿Dónde se van quedando durante el viaje? Y ella me dijo que le preguntara cómo hacía con los documentos.

—De eso me encargo yo, y nos vamos quedando en hoteles, pero mejor deme el número de su tía para hablar directamente con ella...

En pocas palabras
Al parecer los traficantes de seres humanos son gente común con ciertos negocios que, muchas veces, no justifican los bienes materiales que poseen, sobre todo vehículos y viviendas.

De acuerdo a las capturas que ha realizado la PNC, se ha podido detectar que las mujeres tienen mucha participación en este delito, en especial cuando se trata de llevar a menores.

Es gente mayor que sobrepasa de los 45 años y suele desaparecer de su vida normal por uno o dos meses. Muchos involucran a sus parejas y a sus hijos en la actividad.

10 mil menores sacó Berta Campos del país.
14 años tenía de operar en El Salvador.




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