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Edición:
20 de julio de 2003


Muchos delitos ecológicos no
son sancionados en América Central por falta de recursos
y peritos especializados.
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La
tala indiscriminada de árboles causa severas
sequías y pérdida del suelo rico en nutrientes.
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Los
fiscales ambientales son un eslabón fundamental, pero
aún débil, del tejido jurídico creado
para preservar la naturaleza en América Central. Son
escasos y actúan en condiciones precarias, según
un sondeo realizado por Tierramérica.
Honduras tiene nueve fiscales, Guatemala 13 y Costa Rica tres,
mientras en Panamá no existe esa figura.
El istmo concentra ocho por ciento de la superficie de los
manglares del mundo y casi 12 por ciento de las costas de
América Latina y el Caribe, pero sufre una acelerada
degradación del ambiente y la sobreexplotación
de los recursos naturales.
Sólo dos oficinas con 13 fiscales, incluidos auxiliares,
tienen a su cargo más de dos mil 350 casos por delitos
contra el ambiente en Guatemala, sin respaldo de peritos y
con escasos recursos económicos para llevar a juicio
a los responsables, dijo Héctor Flores, jefe de la
Fiscalía de Delitos contra el Ambiente de ese país,
creada en 1996.
Ambas oficinas pertenecen al ministerio público. Una
tiene su sede en la capital, Guatemala, y cuenta con cinco
fiscales y tres agentes para atender 70 por ciento de los
casos del país. La otra, en el septentrional departamento
del Petén, dispone de tres auxiliares fiscales y dos
oficiales.
En Honduras, la falta de personal especializado limita el
avance de las investigaciones y la aplicación de leyes,
según Aldo Santos, fiscal del Medio Ambiente.
Existen nueve fiscales con amplia formación en todo
el país, cinco en Tegucigalpa, la capital.
Fundada en 1994, la Fiscalía Ambiental permitió
romper hasta cierto punto el círculo de impunidad en
materia ambiental, pues antes ningún caso llegaba a
los tribunales, dijo Santos.
Debido a que los delitos ecológicos son de naturaleza
distinta a los del fuero ordinario, su castigo requiere un
trabajo especializado de investigación, con respaldo
forense y manejo pericial técnico y profesional en
laboratorios.
Sin embargo, tenemos apenas cinco técnicos que
nos apoyan en este tipo de labores a nivel nacional,
explicó.
Este reducido personal tiene en sus manos unos 250 procesos
penales. Pero las investigaciones no suelen profundizar en
las causas de los delitos ambientales, aseguró.
La historia se repite en Costa Rica, donde la Fiscalía
Ambiental, creada en 1993, carece de una unidad de especialistas.
En Honduras y Costa Rica los fiscales son apoyados por personal
de los ministerios de Ambiente y de otras dependencias relacionadas.
Costa Rica cuenta con las leyes ambientales más antiguas
de América Central, destacó el coordinador de
la Fiscalía Ambiental, Sergio Valdelomar.
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El
mono araña habita en América Central y
es víctima del tráfico ilegal.
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Para
las tareas de recibir denuncias, investigar y acusar disponemos
de toxicólogos que realizan peritajes en varias materias,
pero carecemos de peritos especializados, explicó.
La fiscalía requiere expertos propios para evitar costosos
pagos a peritajes privados en casos de contaminación
de aguas, por ejemplo, dijo Valdelomar.
La institución ofrece además capacitación
a los jueces para integrar aspectos jurídicos y conocimientos
científicos.
Ana Victoria Rojas, especialista del Centro de Derecho Ambiental
y de los Recursos Naturales (CEDERENA), con sede en San José,
consideró un problema que en el país existan
sólo tres fiscales ambientales especializados.
La creación de la Fiscalía permitió mejorar
la persecución de delitos y activó la capacitación
en la materia, reconoció.
Pero la labor de preparar a los magistrados obliga a dejar
pendientes las causas en fase de investigación, advirtió.
Mientras tanto en Panamá, delitos como tala indiscriminada
de árboles, contaminación de ríos y playas
y caza ilegal de especies en peligro no son sancionados e
incluso no llegan a ser investigados, según Francisco
Rivas, portavoz de la Red de la Asociación para la
Promoción de Nuevas Alternativas de Desarrollo.
La acción legal contra delincuentes ambientales compete
a los corregidores, quienes están bajo la jurisdicción
de los alcaldes y carecen de real investidura para actuar
ante el delito, así como de la debida información
y capacitación, aseguró Rivas.
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ECOBREVES
GUATEMALA
Completan base de datos forestales
La
estatal Universidad de San Carlos y el Instituto Nacional
de Bosques de Guatemala (INAB) presentarán en
un disco compacto casi tres mil 500 investigaciones
realizadas entre 1960 y 2002 sobre la situación
de los recursos forestales en Guatemala.
La base de datos, en fase de revisión, incluirá
investigaciones sobre deforestación, plagas,
frontera agrícola, incendios y especies boscosas,
entre otros, dijo a Tierramérica la portavoz
de INAB, Alejandra Samayoa.
El disco será entregado a universidades y centros
académicos y de documentación, antes de
ser puesto a la venta al público.
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HONDURAS
Denuncian 900 delitos ambientales
La Fiscalía del Medio Ambiente de Honduras registró
900 denuncias de delitos ambientales cometidos en el último
año en la capital, Tegucigalpa, y en otras tres
ciudades del país.
Al menos 300 de los presuntos delitos ocurridos
en San Pedro Sula, en la costa norte, así como
en la meridional Choluteca y la nororiental Catacamas
son investigados para ser remitidos a los tribunales,
dijo a Tierramérica la fiscal ambiental, Clarissa
Vega.
La mayor parte de denuncias es por contaminación,
tala ilegal, abuso de autoridad, incendios y daños
a la fauna.
Unas 35 personas están presas por piromanía
o tala ilegal del bosque, y las autoridades rescataron
1650 ejemplares de animales silvestres, víctimas
de tráfico ilegal, según Vega. |
PANAMÁ
Lamentan postergación de ley
Conservacionistas y científicos lamentaron la decisión
de la Asamblea Legislativa de Panamá de dejar fuera
de consideración un proyecto de ley para crear
el Parque Nacional Coiba, un tesoro biológico en
el océano Pacífico panameño.
Durante el período ordinario, que concluyó
el 30 de junio, los legisladores no votaron la ley que
incluye un plan de protección de Coiba en un área
de más de 270 mil hectáreas, rica en biodiversidad.
El tema tampoco fue incorporado en la agenda para
el periodo extraordinario de sesiones y tendrá
que esperar a ser introducido en la siguiente legislatura,
el uno de septiembre, dijo a Tierramérica,
Ariel Rodríguez, especialista del Centro de Estudios
de Recursos Bióticos de la Universidad de Panamá. |
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