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Edición:
20 de julio de 2003


Científicos estadounidenses cuestionan
hipótesis que han fundamentado la lucha global contra
el cambio climático.
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Que
el siglo XX fue el más caliente del milenio y que en
cien años la temperatura del planeta podría
incrementarse hasta en 3,5 grados centígrados son dos
de las más publicitadas hipótesis en la lucha
de la comunidad global contra el cambio climático.
¿Pero hay suficiente evidencia para sostenerlas? No,
según el astrofísico Willie Soon.
A través del análisis de fósiles biológicos,
tasas de acumulación de hielo, sedimentos en el lecho
marino y anillos de los árboles, entre otros indicadores
que los científicos denominan proxy paleoclimáticos,
Soon sugiere que las mediciones que han fundamentado las políticas
globales están erradas.
Investigador del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian
de la universidad estadounidense de Harvard, Soon lideró
un equipo que incluye científicos de las universidades
estadounidenses de Harvard y Delaware y que recopiló
y analizó más de 200 reportes científicos
producidos en los últimos 10 años.
El objetivo de nuestro trabajo es lograr la comprensión
del cambio climático en ámbitos locales y regionales
en lugar de globales, porque estas son las medidas más
relevantes de cambio, en un sentido práctico,
dijo Soon a Tierramérica.
Esto es especialmente importante dado que sociedades,
economías o esferas humanas no están viviendo
bajo una temperatura global, explicó.
Su hallazgo, publicado en abril en el Journal of Energy and
Environment, demostró que las últimas olas de
calor y de frío pueden corresponder a variaciones climáticas
naturales y no a emisiones de gases de efecto invernadero
como se cree, y que el siglo XX no fue el más caliente
del milenio.
Soon se incorpora así al cada vez más grueso
batallón de científicos que pone en tela de
juicio las afirmaciones del Panel Intergubernamental sobre
Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés),
considerado la máxima autoridad en la materia.
Según el IPCC, que intenta descifrar el clima global
de la Tierra a través de modelos matemáticos
que simulen las interacciones del suelo, el mar y el aire,
el siglo XX habría sido el más caliente del
milenio, presumiblemente debido en gran parte a la actividad
económica humana (plantas de energía, automóviles),
responsable de la emisión de gases de efecto invernadero
(como el CO2 principalmente), cuya acumulación aporta
al calentamiento global.
El IPCC pronostica que entre 1990 y 2100 la temperatura global
promedio podría incrementarse entre uno y 3.5 grados
centígrados. Si esto fuera así, se espera un
aumento en la incidencia de olas de calor, inundaciones y
sequías.
De ahí que el IPCC, establecido en 1988, persiga establecer
normativas internacionales de control de emisiones de gases
de efecto invernadero como el Protocolo de Kyoto (1997), que
aún no entra en vigor, debido sobre todo al rotundo
rechazo de la administración de George W. Bush, que
considera que no existe suficiente evidencia científica
para respaldar el protocolo.
Pero los modelos matemáticos del IPCC enfrentan varios
cuestionamientos.
Cada vez es más claro que el registro principal
adoptado por el IPCC, desarrollado por Mann et al. (1999),
presenta un sesgo por la subestimación de variaciones
climáticas naturales en escalas de tiempo que van desde
varias décadas a un siglo, explicó Soon.
Según su estudio, titulado Reconstruyendo Cambios
Climáticos y Ambientales de los Pasados 1000 Años:
Una Revaluación, indicadores proxy climáticos
de varias localidades confirman la existencia global de una
anomalía climática denominada Período
Medieval Templado (800 a 1300 d.C.) durante la cual se estima
que la temperatura fue mayor a la del siglo XX.
Por ejemplo, el análisis de indicadores proxy
marinos en la región denominada Pacific Warm Pool (Indonesia)
demuestra que durante el Período Medieval Templado
la temperatura en la superficie marina alcanzó un máximo
de 30 grados centígrados, mientras en las dos últimas
décadas registró sólo entre 28 y 29 grados.
Además se confirmó la existencia de una Pequeña
Edad de Hielo (1300 a 1900 d.C.) con temperaturas bajas extremas.
En su Tercer Reporte de Evaluación (2001), elaborado
por decenas de preeminentes científicos, el IPCC desestimó
la presencia de ambos períodos como un fenómeno
global y otorgó particularidad a los niveles de calentamiento
del siglo XX.
Pero pese a las discrepancias, tanto miembros del IPCC como
expertos en Harvard son concluyentes al afirmar que existe
un gran número de incertidumbres cuando se trata de
determinar en qué proporción el calentamiento
de la Tierra se debe a causas naturales o a emisiones de gases
de efecto invernadero.
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