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30
de abril de
2005
PLÁSTICA
Colores salvadoreños desde el país continente
Carlos
Barrios vive en Australia, la isla que lo recibió junto
a otros miles de salvadoreños que huyeron de la guerra.
Desde allí envía sus obras de arte para exponerlas
en la galería La Pinacoteca, mientras allá sigue
cosechando éxitos.
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| Serie
del café, una obra que está en exhibición
en la galería La Pinacoteca. |
Dueño de una rica imaginación, Carlos Barrios
refleja en sus pinturas aquellas imágenes que quedaron
atrapadas en su infancia, claro que enriquecidas con el resto
de colores y cosas que ha visto en el resto de su vida, lo
que le ha permitido crear pinturas muy expresivas.
Sus obras tienen fuerza, son dinámicas, pujantes,
tiene otro estilo de modernismo en comparación a lo
que hay en El Salvador, señala Carmen Aguilar,
propietaria de La Pinacoteca.
El mismo Barrios menciona que su pintura es intuitiva,
figurativa pero no académica; es expresionista, pero
amorosa; tiene elementos abstractos y pienso que es contemporánea.
Aunque no es tan conocido su trabajo en el país, porque
su mayor presencia está en Australia, sus obras atrapan
la mirada de quienes visitan la galería que lo representa.
Son 20 cuadros en total los que tiene en La Pinacoteca, y
según Carmen Aguilar, han tenido aceptación.
Sus obras han sido expuestas en Australia, El Salvador, España,
Estados Unidos, Costa Rica, Bélgica, Guatemala y México.
Carlos Barrios es un salvadoreño que a sus 39 años
ya tiene una carrera artística en la isla continente,
donde sus obras son un punto de contacto entre el antiguo
Cuscatlán y la misteriosa Australia.
¿Desde cuándo resides en Australia?
Llegué a vivir a Australia el 21 de junio de 1990,
a través del programa de inmigración que El
Salvador tenía entonces con Australia, Suecia y Canadá.
Vino mi madre y dos hermanos más.
¿Cuál es la historia de porqué llegaste
a Australia?
Se debió a que mi madre estaba muy preocupada por la
seguridad, ya que a mis hermanos y a mí nos encantaba
mucho salir en la noche, en el día... y el miedo o
la paranoia de madre la impulsaron a llenar la aplicación
de emigrar. Así que estamos aquí por el amor
y deseos de ella de ampliar nuestros horizontes y poder ofrecernos
más oportunidades
¿Qué has hecho ahí: tus estudios,
trabajo, vida?
Pues creo que lo que más he hecho es pintar, exhibir
y viajar. Tenía ya algún tiempo de haber empezado
a pintar en San Salvador; empecé como un autodidacto.
Ramón Merino, que ahora reside en México, me
mostró algunas técnicas, y la curiosidad es
la madre de todas las ciencias.
He estado muy activo en Sydney... Mucha gente linda y el lugar
es fantástico para dedicarte al arte; exhibiciones,
solo y colectivas, pintando en público o para diferentes
actividades. En 1991 estuve en la escuela de arte, pero la
dejé por ser de visión muy limitada... En ese
entonces sólo quería pintar, lo mismo que hoy.
Mi trabajo es pintar y a eso le dedico la mayor parte del
tiempo. Mi hermano Gerardo abrió un par de cafés
que son como puntos de encuentro y galerías para músicos
y artistas; gran diversidad de gente llega por ahí.
Conocí ahí mismo a una chica artista, arquitecta,
mitad sueca, mitad australiana, y nos casamos inmediatamente
en el 2003. Tenemos una chiquilla llamada Luna Paloma y en
espera del siguiente.
¿Desde cuándo te dedicas a la pintura?
La descubrí siendo muy chico... y luego la retomé
cuando tenía veinte años. La incorporé
como el aspecto más importante de mi vida y la razón
de respirar. El concepto se ha ido ampliando. Es bella, es
divina y puede ser cualquier cosa...
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| La
conquista, otra de las obras que está en
La Pinacoteca. |
¿Cuáles
son tus temas preferidos?
Me encanta la humanidad. Mi trabajo es como figurativo
con elementos expresionistas y un poco de simbología.
Me gusta mucho trabajar el desnudo femenino... Es tan bello
y lleno de inspiración y sensualidad. También
percibir criaturas de otras dimensiones del pensamiento o
la realidad, espíritus y otros. Aparecen los infantes
mucho en mi trabajo.
¿Cómo ha influenciado el ambiente, la cultura
australiana en tu obra?
Pienso que de una manera positiva, pues la cultura australiana
es una mezcla de muchas otras culturas y está transformándose.
Hay mucha energía y diferentes valores. También
está la tradición pictórica de los aborígenes;
son pintores por tradición. También por el mismo
hecho de que hay poca gente y los espacios abiertos, mi trabajo
también crece en escala. Me gustan mucho los formatos
grandes, aunque trabajo en todo tipo de tamaños.
¿Cuáles son las técnicas con las que
trabajas?
Me gustan las técnicas mixtas, los acrílicos,
los óleos y también mucho el dibujo... con crayones
o lápices. La tinta china. Pinto en madera, canvas,
papel, cartoncillo, paredes, en todo lo que puedas aplicar
la marca.
¿Cuáles han sido las críticas, positivas
o negativas, con respecto a tus obras?
Las críticas positivas hablan de la búsqueda
de la espiritualidad en el individuo, las expresiones de sentimientos
en las figuras y la ligereza de trazo.
¿Cuáles han sido tus mayores éxitos con
la plástica?
El de hacer un arte positivo, de buena vibra, tal vez
no todos, pero la mayoría. La oportunidad de haber
exhibido en el Museo de Arte Contemporáneo en Sydney.
Tuve nueve trabajos y me tocó hacer una bien grande
enfrente de 600 invitados. Cuando estuve en El Salvador en
el 2000, seleccionaron mi trabajo para representar en la Bienal
Centroamericana en Costa Rica.
Haber ganado en Sydney algunos concursos de pintura. Tuve
un crítico de arte mostrando mi obra en uno de los
canales de Sydney. Conocer a gente que ha comprado trabajos
hace algún tiempo y todavía forman parte importante
de la vida. En el 2005 y 2006 haber sido seleccionado para
colgar en la galería de arte estatal. Se presentaron
2765, incluyendo a los artistas más establecidos...
Fueron seleccionados 131. Es la exhibición de arte
más importante y popular de Australia. También
el hecho de poder cooperar con la comunidad. Organizamos hace
algún tiempo un festival salvadoreño, llamado
What is going on, chero? (¿Qué es
lo que pasa, chero?).
¿En cuánto vendiste tu primera obra?
Ja ja ja. Hace muchas lunas le vendí un dibujo
a uno de los locos de la mara. Creo que fueron 20 colones.
Se la dio de regalo a su hermana. Ya murió mi amigo...
víctima de la violencia.
¿En cuánto está cotizada tu obra actualmente?
Depende del tamaño y la técnica. United
Galleries acaba de vender una en $9000. Y hay de todos precios.
Creo que el arte debe ser accesible a todos, así que
cuando tengo exhibiciones hay para todo tipo de budgets (presupuestos).
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| Carlos
Barrios,en un reportaje publicado el 6 de abril de 2006,
escrito por Kate Crawford y fotos de Sara Nixon en la
revista australiana Harbourside. |
¿Qué
extrañás más de El Salvador?
Todo. La comida, el olor, el color, la velocidad de la
vida, los lugares arqueológicos, la mara, los que todavía
están vivos. El espíritu y energía de
nuestra tierra son únicos. También que la gente
es amistosa, te pones a platicar con cualquiera. A veces ese
calorcito falta.
¿Hay algún pintor que haya influenciado tu
obra?
Creo que muchos. Desde los precolombinos hasta los modernos,
pasando todos los periodos; somos como una esponja que vemos
y absorbemos la vida, canalizando y expresando.
¿Qué tanto sabes de la pintura salvadoreña?
Nunca suficiente. Conozco el trabajo de Carlos y Benjamín
Cañas. Me encanta Salarrué, Solís, Pedro
Portillo, Iraheta, Jiménez y muchos más. Me
gusta Bernabé, Crespín y Cuchilla. Tengo bastantes
amigos pintores por ahí, y escultores también:
Perdomo y Verónica Vides.
¿Cuántos pintores salvadoreños hay en
Australia?
Creo que hay varios, como cinco tal vez. Está Fernando
Segura y su señora, uno de los Huezo, hay un chico
joven que no habla mucho español. También está
Keny Guardado. Nos movemos en diferentes cíirculos.
Creo que en Melbourne hay más. Lo que pasa es que he
estado bien activo con los sectores austalianos. Me cuenta
la cónsul de El Salvador en Melbourne que hay varios
artistas por ahí y que tal vez organicemos algo...
Sería estupendo. gión.
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