29
de enero de
2005
CONMEMORACIÓN
El recuerdo de la Historia de sobrevivencia
Las
Naciones Unidas declaró el 27 de enero como el Día
Internacional de Conmemoración Anual de las Víctimas
del Holocausto, para recordar y evitar otro genocidio
como el que hicieron los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
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Jacques Hertzog (su nombre real fue cambiado por razones de
privacidad) es uno de los sobrevivientes de la persecución
nazi, quien reside desde hace 59 años en El Salvador.
Con tristeza habla de su experiencia, y de cómo su
padre y su madre viajaron en el convoy 71, en el que iban
1,500 judíos hacia uno de los campos de concentración
de Auschwitz (Polonia), donde los alemanes separararon a 165
hombres, mientras el resto de personas fue gaseado, o sea
envenenado.
La historia de Hertzog (leerla más adelante) es conmovedora,
a pesar de que él nunca estuvo en un campo de exterminio;
pero en esa cacería étnica perdió a 12
miembros de su familia. Además de sus padres también
asesinaron a sus tíos, tías, primos y primas,
así como sus amigos más cercanos.
Hertzog tiene documentos que le dan la certeza de que sus
progenitores fueron conducidos al campo de Auschwitz-Birkenau.
En este campo de concentración y exterminio fueron
asesinados hombres, mujeres, ancianos y niños; algunos
fueron fusiladas, otros gaseados y muchos murieron por desnutrición
o enfermedades. Ahí había cuatro cámaras
de gas, en donde morían alrededor de ocho mil individuos
cada día.
Los soldados de la Unión Soviética liberaron
este lugar el sábado 27 de enero de 1945, y esa fecha
es la que la ONU quiere conmemorar cada año, al declararlo
como Día Mundial del Holocausto, en una
resolución patrocinada por 104 países y aprobada
por consenso el 1 de noviembre de 2005.
Con esta declaración, la ONU hace un llamado a la comunidad
internacional para que realice programas educativos para inculcar
la memoria de esa tragedia, para así impedir que se
repita un genocidio como el que hicieron los nazis.
La resolución exige también la conservación
de los sitios del Holocausto, como los campos de exterminio,
los de concentración, campamentos de trabajos forzados
y las prisiones nazis, además de establecer programas
educativos sobre el genocidio.
En la fecha de la aprobación, el sueco Jan Eliasson,
quien fungía como presidente en turno de la Asamblea,
señaló: No sólo debemos recordar
los penosos crímenes cometidos en aquella etapa de
la historia, sino también reafirmar nuestra resolución
inquebrantable de prevenir la repetición de tales hechos.
Hechos donde fueron asesinados malévolamente nueve
millones de personas,de los cuales seis millones eran judíos,
mientras el resto eran gitanos, homosexuales, testigos de
Jehová, comunistas y cualquier opositor a la tiranía
nazi.
Historia
de sobrevivencia
A
sus 80 años, Jacques Hertzog hace memoria de lo que
vivió durante la persecución judía de
la Alemania nazi. Suceso que lo marcó para toda la
vida y que aún hace mella, a pesar de que ya pasaron
60 años de aquellos tiempos difíciles.
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| Según
el diccionario El pequeño Larousse ilustrado
2004, Holocausto tiene dos definiciones: Sacrificio
religioso entre los judíos, en el que la víctima
era totalmente consumida por el fuego, y también
significa matanza de un gran número de seres humanos. |
Lo llamaremos
Jacques Hertzog, tal como se ha identificado en entrevistas
anteriores, porque cuando uno pasa una persecución,
uno quiere quedar en el anonimato, menciona. Él,
al igual que dos mujeres más que viven en El Salvador,
son parte de los sobrevivientes de la persecución del
partido nacionalsocialista, que asesinó a más
de seis millones de personas como parte de un plan de exterminio.
En aquella época de 1944, las tropas alemanas dominaban
a toda Francia, y Jacques, que tenía 19 años,
vivía en la ciudad de Gerardmer. Todos los judíos
ya sufrían la discriminación nazi.
Los alemanes les habían prohibido entrar a restaurantes,
no podían ir al cine ni a los parques, tenían
un horario restringido para ir de compras, y a partir de las
ocho de la noche no podían andar en la calle. Además
tenían que usar el símbolo de la estrella de
David en las solapas de los trajes, y el sello juif
(judío en francés) en sus tarjetas de identificación,
recuerda Jacques.
Los alemanes habían establecido que para ir a las tiendas
sólo se podía de dos a cuatro de la tarde, pero
un día Jacques fue de compras pasadas las cuatro, y
al salir tropezó con un gendarme alemán que
lo detuvo y le preguntó: Usted, ¿qué
está haciendo aquí?. Jacques respondió:
Yo no sabía nada del horario restringido.
Entonces por milago el alemán me dejó
ir. Él pudo haberme detenido y enviarme a algún
campo de concentración, pero no lo hizo; era un alemán
bueno, fue como mi ángel de la guarda, dice con
cierta emoción el sobreviviente.
Soportando esa situación, un día entre marzo
o abril de 1944, cuando se dirigía hacia el Liceo,
un amigo advierte a Jacques: Ten cuidado, los nazis
y la milicia francesa han pedido la lista de los hebreos a
la alcaldía. El muchacho corrió hacia
una iglesia para pensar mejor qué hacer, y no determinaba
si regresar a su casa o huir.
Al final decide volver a su casa, donde estaba su padre de
53 años, y su madre de 56 años, así como
su abuelo. Ya su hermano mayor había sido llevado por
los nazis a la zona costera del norte de Francia, para hacer
muros de protección. Sus progenitores le pidieron que
se escondiera y que no se preocupara por ellos. Ésa
fue la última vez que vería a sus padres.
La
salvación a escondidas
La señora Ida Jacquel era una francesa que no apoyaba
a los nazis; era vecina de Jacques. Ella fue la primera persona
que le proporcionó un escondite al muchacho. Era
una vecina de buen corazón. Si la Gestapo la descubre
la hubiera fusilado, asegura Jacques.
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| La
Segunda Guerra Mundial dejó más de 50 millones
de muertos, entre civiles y militares. |
Luego
ella lo llevó a una casa de religiosas católicas,
donde pasó tres noches, para despúes refugiarse
en la casa de un capitán del ejército francés,
que le consiguió documentación falsa para que
pudiera viajar al sur de Francia, la zona que no estaba ocupada
por los alemanes.
Mientras tanto, la milicia llega donde la familia de Jacques,
y mandan a sus padres al campo de concentración de
Drancy, cerca de París, como antesala para luego enviarlos
a otro campo en la ciudad polaca de Auschwitz. Envían
al abuelo a un hospital, donde muere una semana después.
Con los
papeles que lo identificaban como Pierre Toussaint logró
burlar la línea de división entre la Francia
ocupada y la libre, y fue escondido hasta septiembre de 1944
en el castillo del barón Paul de Lagarde, en las afueras
de Lyon.
A finales de septiembre del 44, Jacques Hertzog se unió
al ejército francés y ayuda para expulsar a
los alemanes. Cuando la guerra terminó el ocho de mayo
de 1945, Jacques fue al recién creado Ministerio de
Deportados para saber el paradero de su familia.
Ahí descubrió que su padre y su madre fueron
enviados a un campo de concentración a Polonia, pero
fue hasta 1975 que una carta de Cruz Roja Internacional le
hacía constar que sus padres fueron conducidos a un
campo de exterminio en Auschwitz en el convoy 71, en el que
iban 1,500 judíos, de los cuales fueron separados 165
hombres, mientras el resto de personas fue gaseado, o sea
envenenado. En total perdió a 12 miembros de su familia,
entre tíos, tías, primos y primas, así
como a sus amigos.
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| El
barón Paul de Lagarde, junto a su esposa y nieta. |
Su hermano
sobrevivió, gracias a que durante un bombardeo aliado
pudo escapar, y luego una familia campesina lo escondió.
Él murió hace tres años, menciona Jacques.
Sin odios ni venganza
Nosotros
no sabíamos en aquella época que había
campos de la muerte. Los jefes de algunos países sí
sabían, pero los ciudadanos comunes no.
Yo lo supe después de la guerra, y los sobrevivientes
contaban y poca gente lo creía; era tan irreal. Si
la gente hubiera sabido que existían las cámaras
de gases se hubiera escondido, dice Jacques.
Ellos desconocían el peligro; además a dónde
podían ir, las fronteras estaban cerradas, era difícil
pasar, pocas personas se pudieron esconder. Hubo personas
de gran corazón que tomaban hasta familias enteras
para esconderlas, señala el sobreviviente.
A la pregunta sobre por qué Adolf Hitler y los nazis
hicieron esa barbarie, Jacques guarda silencio y responde:
Ese señor era un loco, quería... desde
el tiempo de Cristo ha habido persecución hacia los
judíos, es un odio contra los hebreos... la verdad
no tengo una respuesta .
Lo cierto es que más de seis millones de judíos
murieron a manos de las nazis, y Jacques, aun después
de 60 años de haber finalizado la Segunda Guerra Mundial,
dice sentirse traumatizado.
No obstante, aunque después de la guerra no podía
comprar, consumir o usar algún producto proveniente
de Alemania, ahora asegura que en El Salvador tiene varios
muy buenos amigos alemanes. No siento ningún
odio, ni deseos de venganza por lo que sucedió...podemos
perdonar, pero nunca olvidar, finaliza.
Motivaciones
ilógicas
En el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945),
el holocausto fue la persecución y el asesinato
sistemático de seis millones de judíos.
Los nazis, que tomaron el poder en 1933, creían
que los alemanes era una raza superior y que los judíos,
que eran considerados inferiores, no merecían vivir.
Los nazis también persiguieron otros grupos sociales,
raciales, religiosos y políticos considerados inferiores
como los gitanos, algunos eslavos, los discapacitados,
comunistas, testigos de Jehová, homosexuales y
opositores. |
La
solución final
La discriminación judía fue realizada en
varias etapas. Después que los nazis llegaron al
poder (1933), el racismo del Estado resultó en
legislación antisemita y boicots para aislar a
los judíos y forzarlos a salir de Alemania.
Después de la invasión alemana de Polonia,
1939, la política antisemita se desarrolló
con un plan para concentrar y aniquilar a los judíos
europeos.
Fuente: Museo Memorial del Holocausto en Estados Unidos,
Washington, D.C.
www.ushmm.org/wlc/sp/ |
http://www.elnidodelescorpion.com/ilustraciones/Holocausto-E6.jpg
http://www.elnidodelescorpion.com/ilustraciones/Holocausto-E6.jpg
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