28
de mayo de 2005
ESCRITORES
Francisco Gavidia
Humanista y orfebre de la palabra
(Del
libro inédito Grandes escritores de El Salvador)
Primera
parte
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El
intenso trabajo literario de Francisco Gavidia abarca los
géneros de la poesía, el teatro, antologías,
prosa, historia, artículos periodísticos, traducciones
del idioma francés y más.
Un humanista de profundos conocimientos y de una exquisita
cultura iniciada con el estudio de los clásicos, los
documentos coloniales, hasta absorber a la mayoría
de contemporáneos de Europa, América del Norte
y América Latina.
Lo mismo dominó el alejandrino español como
el francés, descubrimiento por cierto mostrado a su
amigo el poeta nicaragüense Rubén Darío.
Pero lo verdaderamente asombroso es su capacidad de investigación
y la facilidad para incursionar en aspectos de la historia,
sobre todo la relacionada con El Salvador, porque también
dedicó muchas páginas a la Independencia de
Centro América, así como a los procesos sociales
en otros países, como se conoce en sus escritos de
condena a la intervención extranjera en los asuntos
internos de Hispanoamérica.
Dada su capacidad memorística se puede apreciar su
facilidad de historiador y ser en consecuencia testigo
del pasado, ejemplo y aviso para el presente y advertencia
para el porvenir.
La historia crítica de Gavidia es quizás la
más ambiciosa y solemne. Nace de su profunda convicción
en el destino del ser humano y de la nación. En su
Historia moderna se desprende que su propósito
es ligar los acontecimientos para poder predecir y en cierta
forma enderezar el rumbo de los sucesos.
Es importante rescatar esta característica de Gavidia,
pues no sólo se trata de su permanente preocupación
por la libertad e independencia (cuando en 1933 la Asamblea
Nacional Legislativa le otorga el título
de Salvadoreño meritísimo, Gavidia
pronuncia un discurso que es una defensa y exaltación
de la libertad.
Hacía dos años, recordemos, mediante un golpe
de Estado, el general Maximiliano Hernández Martínez
había sustituido en el poder al presidente Arturo Araujo,
inaugurando la dictadura militar que se prolongaría
hasta los años 80) de los pueblos, sino colocar al
ser humano como el centro y protagonista de todos los acontecimientos.
Algo que por cierto niega y pone en segundo plano el modelo
neoliberal y la globalización, en la cual están
empeñados actualmente muchos gobiernos del mundo.
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| Francisco
Gavidia, escritor migueleño. |
La
historia monumental es menos pretenciosa. Mientras aquélla
se mueve en el ámbito universal, ésta procura
circunscribirse al nacional. Da explicaciones, pero no generaliza.
Prefiere los hechos relampagueantes y no las opacas estructuras.
Se queda en los tiempos cortos y persigue las hazañas
de índole ejemplar. Lo guía una intención
pragmática-ética.
Ve en documentos y en los perfiles de la existencia pasada
un nicho de modelos para el estudio y la acción. Es
la historia difundida por los precursores de hechos, los artífices
de la cultura y la educación, la escuela de la política,
la preparación para el gobierno de las naciones, los
pilares de la democracia.
La preocupación por ordenar las fechas, los nombres,
los precursores de la nacionalidad se originan en el corazón
y en el instinto literario de Gavidia. Los críticos
lo llaman la versión popular de la historia, sin que
en ningún momento lo mueva un propósito parcial
o piadoso por salvar del olvido aquella parte de la tradición
cotidiana representando la identidad nacional.
En síntesis, todo historiador pretende mantener el
árbol ligado a sus raíces. El pasado lo cuenta
propio de nuestra vida diaria, del hombre común, íntegro,
racional y espontáneo, de la pequeña o la gran
comunidad.
Gavidia no puede catalogarse un historiador a tiempo
completo, pues también tenía otras obligaciones
como escritor, pero debemos convenir: su esfuerzo ordenado
y sistemático nos ha llevado a los salvadoreños
a ver hacia atrás para ir construyendo nuestro futuro.
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