26 de marzo de 2005

Turismo
Cultura de múltiples colores


Blanca y de frío intenso durante el invierno. Construcciones eclécticas adornan sus calles y un mar de gente de todas partes del mundo la ha adoptado como su segunda patria.

Texto y fotos: Morena Rivera
Hablemos El Diario de Hoy

Winnipeg alberga gente de muchos países, que conviven en armonía unos con otros.

El invierno es cada vez más débil en Winnipeg, la ciudad más grande de Manitoba, en Canadá. Pero las enormes capas de nieve siguen blanqueando el panorama, y los abrigos siguen siendo imprescindibles en el atuendo que llevan sus habitantes.

De vez en cuando vuelve a nevar, como suaves pizcas de algodón, ya no con la intensidad de diciembre, cuando las temperaturas descendieron a más de cuarenta grados centígrados bajo cero y se acumuló una capa de más de setenta y cien centímetros de nieve.

Y en medio de esas sábanas blancas durante el invierno, sobre los techos de casas y edificios, en los parqueos, en las calles, en las terrazas de los apartamentos, la diversidad de etnias desarrolla su vida en una tierra que, muchas veces, no es la de sus padres.

Winnipeg es una ciudad de múltiples culturas. Se nota en la gente que va por las calles, las tiendas, los restaurantes, las clínicas, los casinos, los ascensores y las universidades. Los rasgos de gente originaria de países asiáticos como China, Filipinas e India son los que más sobresalen entre los inmigrantes.

Pero no faltan allí europeos, africanos, musulmanes, suramericanos, caribeños y entre los centroamericanos un alto porcentaje de salvadoreños que también han adoptado estas tierras de frío intenso como su segunda patria, en la que trabajan, han aprendido su segunda lengua y hasta han procreado a sus hijos.

La salvadoreña Arleny Pérez llegó a Winnipeg, junto a sus tres hijos, hace 18 años. En ese tiempo pasó por trabajos de limpieza, aprendió inglés, cursó unos ciclos de Trabajo Social en la Universidad de Manitoba y consiguió un trabajo con el gobierno.

Algunos de los inmigrantes que tienen menos años de vivir en estas praderas, donde no se contempla un solo cerro en el horizonte, se concentran en escuelas de inglés como Aplied Lingüistic y Transition Centre. Allí se les ofrecen cursos a bajo costo o de forma gratuita para que adaptarse al nuevo sistema no sea tan complicado para ellos.

Hay allí gente de todas las lenguas, de todas las razas y de todas las costumbres luchando por aprender un idioma que es necesario para aplicar a un mejor empleo. Algunos han llegado bajo programas de trabajo y otros han sido aceptados en Canadá por provenir de países en guerra o en conflictos.

El invierno es particularmente crudo, por lo que hay que abrigarse mucho.

Incluso se han establecido comunidades étnicas en sitios específicos, como los italianos, los filipinos, los franceses y los chinos. Estos últimos han llamado a su zona China town, donde se puede descubrir muestras de su arquitectura oriental, comer en sus restaurantes y comprar sus mercancías.

Mezcla de razas

Winnipeg no puede mostrar sus mejores rostros durante el invierno. Incluso la gente suele ir por las calles del centro de la ciudad más rápido que de costumbre, pues el intenso frío sólo les permite ser agitados transeúntes ataviados con calientes abrigos, gorros, guantes y bufandas.

De hecho, luego de una nevada la ciudad suele percibirse desolada. Los montículos de hielo a la orilla de las calles, los carros en los parqueos vestidos de blanco y las máquinas removiendo la nieve que obstruye el tránsito de la gente y de los vehículos.

Aunque otras veces da la impresión de que los habitantes de Winnipeg se han habituado tanto a las bajas temperaturas que ni siquiera durante una fuerte nevada acompañada de un intenso frío interrumpen sus habituales actividades de diversión.

Viernes y sábado por la noche la gente hace fila para entrar a los bares. Y los casinos, donde en especial los nativos canadienses prueban su suerte en los juegos del azar, lucen siempre abarrotados, cautivantes por sus luces y por el característico ruido de las máquinas al funcionar.

La ciudad cuenta con muchos atractivos turísticos que son el deleite de los foráneos.

El frío y la nieve sólo son parte del invierno en Manitoba. Tener un clima continental hace que también sea una de las provincias más soleadas de este país del Norte. Es conocida, además, como la tierra de los 100 mil lagos, por la cantidad de éstos que pueden hallarse en sus praderas.

Aunque en el invierno se ocultan bajo el hielo, unos de los grandes atractivos de Winnipeg son sus parques. Entre ellos el Kildonan y el Assinoboine. En este último se puede pasear, montar en bicicleta, contemplar el invernadero, el jardín francés y los más de 1,700 animales que habitan en el zoológico.

Viajar por el pasado es posible si se visita el Museo Aborigen y la casa museo del capitán Kennedy, un antiguo comerciante de pieles y explorador del Ártico que dejó cantidad de evidencias, y ahora permiten conocer la vida que allí tuvo lugar en el siglo XIX.

Pero sólo recorrer el centro de la metrópoli y sus barrios periféricos supone un deleite para los foráneos que buscan sus atractivos. Allí la vista puede pasar de un edificio de apartamentos actual a una construcción antigua, como las iglesias y las viejas casas que recuerdan las edificaciones europeas.

De hecho, St. Boniface es el barrio francés donde puede visualizarse la influencia europea en las construcciones, y en el Museo de Ucrania y en las iglesias ortodoxas, la mezcla de la cultura ucraniana y la canadiense.

En fin, todo en Winnipeg tiene la fusión y los aires de diversas culturas: su gente, sus construcciones, sus museos, sus festivales, sus restaurantes y sus universidades. Y el intenso frío no la paraliza en el invierno, aunque el verano es esperado por todos, pues cuando llega los abrigos se guardan para la siguiente temporada.

Provincia de las praderas
* Manitoba es una de las tres provincias que forman el centro de Canadá. Y se encuentra limitada por Ontario, Saskatchewan, Nunavut y la bahía de Hudson y Estados Unidos.
* La mayoría de los primeros colonos de Manitoba fue de origen británico o francés. Luego Manitoba acogió gente del mundo entero, y en la actualidad cuenta con una importante colectividad francohablante.
* Alrededor del 60% de los habitantes de Manitoba vive en Winnipeg metropolitano, la capital de la provincia. La segunda ciudad en importancia es Brandon, ubicada al sudoeste de Manitoba.
Latinos en Winnipeg
* Se cree que unas 5,000 familias latinas se han establecido en Winnipeg en los últimos años. Entre ellas la mayoría son salvadoreñas, chilenas, nicaragüenses y guatemaltecas.
* La comunidad salvadoreña se desempeña en labores de agricultura y en fábricas. Los últimos connacionales han llegado bajo un programa para trabajar en mataderos de cerdos ubicados en la zona.
* La comunidad hispana cuenta con un periódico español, “Prensa Latina”, dirigido por el nicaragüense Guillermo Tremiño, quien asegura que en los últimos tiempos está llegando a Winnipeg gente de Colombia, Argentina, Paraguay, Uruguay y México.

 



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