26 de marzo de 2005

LUGARES Y CIUDADES
Nuevo para turistas

Así como los indígenas daban tributos a los volcanes para calmar su furia; un grupo de católicos peregrinó al Chichontepec, en San Vicente, con la Virgen María Auxiliadora, la que dejaron en la cima para que los proteja de los terremotos.

Astrid Riehn
DPA

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Desde hace menos de 10 años, Palermo Viejo vive un boom artístico y gastronómico, que convirtió la zona en un destino preferido. Foto DPA/Astrid Riehn

Poco queda de aquel “viejo” Palermo, donde la tranquilidad de las tardes invitaba a la siesta y en cuyas esquinas, a principios de siglo, se bailaba el tango.

Desde hace menos de diez años, Palermo Viejo y sus manzanas aledañas viven un “boom” artístico, comercial y gastronómico, que convirtió la zona en uno de los destinos preferidos de los turistas que llegan a Buenos Aires, especialmente los más jóvenes.

De ello dan cuenta las numerosas típicas casas “chorizo” (con habitaciones contiguas que dan a un mismo pasillo) transformadas en “hostels” y pensiones que pueblan la zona.

Para estar a tono con su nuevo estatus y acorde a la habitual grandilocuencia argentina, Palermo Viejo tomó prestado un apellido de grandes ciudades como Londres y Nueva York y fue rebautizado Palermo Soho.


Actualmente, Palermo Soho alberga cientos de tiendas de jóvenes diseñadores de indumentaria, accesorios, muebles y artículos de decoración, galerías de arte, estudios de diseño, librerías y tiendas de discos.

Contiguamente, al otro lado de la línea del ferrocarril General San Martín se encuentra Palermo Hollywood, que debe su nuevo nombre a la gran cantidad de productoras, estudios y distribuidoras de cine y televisión afincadas en la zona.

En esta zona se registra también la mayor concentración de bares y restaurantes, con comidas para todos los gustos: argentina, italiana, vegetariana, magrebí, vietnamita, tailandesa, francesa, mediterránea, armenia, mexicana y japonesa, en locales de ambientaciones originales y cuidadas.

Turismo europeo

Según un estudio divulgado por la Dirección General de Sistemas de Información Geográfica (DGSIG) del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la zona conformada por Palermo Soho y Hollywood (unas 180 manzanas), cuenta con más de 1,800 locales, de los cuales 372 son restaurantes, bares y cafés.

La principal arteria de Palermo Soho, la calle Jorge Luis Borges (ex Serrano), está rodeada de bares y cafés con mesas en la calle, protegidas por la sombra de frondosos árboles, y los fines de semana decenas de artesanos y artistas plásticos exponen allí sus creaciones.

En las mesas sobre la calle de los bares es frecuente ver a turistas europeos absorbiendo el sol que suele serles esquivo en el norte.

Oyvin vive en Oslo, tiene 24 años, es universitario y decidió traerse los libros a Buenos Aires para estudiar al sol mientras en Europa es invierno.

“Leí muchas cosas buenas sobre esta parte de Buenos Aires antes de venir; que había muchos cafés, restaurantes y tiendas de diseño, pero sobre todo un ambiente joven. Me gusta el mercado los domingos, que haya tanta gente, que haya sol”, aseguró Oyvin.

Laura Driz es diseñadora, tiene 33 años y un local de ropa sobre la calle Honduras, en Palermo Soho. Para su colección de este año hizo un relevamiento de las baldosas de Buenos Aires, creó un patrón y lo usó para estampar prendas, zapatos y carteras.

“En Europa y Estados Unidos se sorprenden con la movida que se armó acá, porque es única, no tiene nada que ver con el Soho de Nueva York o el Borne de Barcelona, porque allá lo que hay son tiendas de grandes marcas y uno que otro diseñador independiente. Acá lo que predomina son los locales de diseñadores con un proyecto propio”, apuntó.

Mariana Dappiano, de 34 años, también tiene un local de ropa sobre la calle Honduras, que con 129 locales es la más comercial de la zona. Para ella, los turistas se ven atraídos por una buena calidad en diseño por tres veces menos dinero.

“Acá saben que vienen a comprar diseño y que por un precio accesible se pueden llevar mucho más que el típico poncho con las boleadoras (vestimenta y accesorios típicos del gaucho argentino)”.

Según el estudio de la DGSIG, en sólo dos años se perdieron unas 400 viviendas en la zona, que fueron compradas para ser convertidas en locales. Hoy día, cerca del 30 por ciento de las parcelas está ocupado por comercios.



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