21 de mayo de 2006

HISTORIA
Cristóbal Colón ¿Hijo de un papa?

Pocos personajes históricos están envueltos en tantos enigmas como Cristóbal Colón, el gran explorador al que tradicionalmente se le atribuye el “descubrimiento” de América en 1492, y al que un experto italiano lo da como el hijo del papa Inocencio VIII.

Nicholas Rigillo
DPA

Hablemos


Cristóbal Colón, marino genovés al servicio de la corona española.

Quinientos años después de su muerte, el 20 de mayo de 1506, historiadores y científicos siguen intentando aclarar muchos de los hechos más básicos de su vida, incluidos dónde nació y dónde se encuentra enterrado.

Otro aspecto que sigue asombrando a los expertos es cómo el hijo de un humilde tejedor adquirió los conocimientos, la ambición y las herramientas diplomáticas necesarias para emprender uno de los viajes más atrevidos de la historia.

Considerado durante mucho tiempo un héroe y un visionario, Colón también tiene una serie de detractores, que lo describen como un fanático avaro y religioso, responsable en última instancia de la esclavitud y el genocidio de los indígenas americanos.

El debate se ve impulsado por el hecho de que faltan evidencias científicas e históricas sólidas sobre determinados aspectos de la vida del navegante. Pero eso también se debe al secretismo con que llevó adelante su aventurera vida.

Muchos historiadores coinciden en que Colón nació en algún momento entre agosto y octubre de 1451 en la ciudad de Génova. Pero una serie de académicos también cree que pudo haber sido español, portugués, francés o incluso griego.

Los científicos se encuentran actualmente reuniendo muestras de ADN de posibles descendientes masculinos, en un intento por establecer por fin su lugar de nacimiento.

Investigadores coinciden

Pero mientras poco se sabe de los primeros años de Colón, los académicos parecen estar de acuerdo en que fue un cartógrafo autodidacto y que no recibió casi educación formal antes de convertirse en navegante.

VIDA DE COLÓN
En el quinto centenario de su muerte, que se conmemora el 20 de mayo, Cristóbal Colón sigue siendo una figura controvertida, objeto de estudio y debate.
Cristóbal Colón vivió en Lisboa, Portugal, con su esposa Felipa Moniz, y gracias a la familia de ella, entró en contacto con las grandes empresas descubridoras de los lusos.
Colón retomó las ideas de Toscanelli sobre la esfericidad de la tierra, con lo que elaboró un proyecto de alcanzar el oriente navegando hacia el occidente por el océano Atlántico.
En las Capitulaciones de Santa Fe (1492) Colón obtuvo el título de virrey y almirante y de la décima parte de las riquezas que obtuviera en sus expediciones.

Y, sin embargo, cuando había superado los 30, Colón de alguna manera se convenció a sí mismo de que podía encontrar una ruta náutica directa hacia Asia en dirección oeste y comenzó a buscar apoyo para este emprendimiento.

Muchos de los exploradores de la época no creían que la Tierra fuera plana. Como Colón mismo, aceptaban que era esférica, pero no se ponían de acuerdo en el tamaño de la circunferencia.

Tras ser rechazado por la corte en Portugal, cuyos expertos sospechaban que la ruta sería mucho más larga de lo que estimaba Colón, acudió a los reyes de España, Fernando e Isabel, y finalmente los convenció tras años de intensa presión.

Pero, ¿cómo es posible que un modesto navegante de Génova fuera tomado en serio por los reyes más importantes de Europa en esos momentos?

El experto italiano Ruggero Marino acaba de publicar un libro titulado “Colón: El último de los templarios”.

“Colón era un hombre muy culto que intercambiaba correspondencia con los intelectuales de la época, se casó con una noble portuguesa y era bien recibido en las cortes más importantes de Europa. No habría podido hacer todo eso si realmente hubiera nacido en el seno de una familia pobre”, dijo Marino a la agencia alemana de noticias DPA.

La respuesta de Marino es que Colón era el hijo ilegítimo del papa Inocencio VIII. A pesar de que haya poca evidencia científica que sostenga esta teoría, al menos explicaría por qué Colón era tan inflexible con respecto a mantener silencio sobre su pasado.

Marino incluso sugiere que Colón pudo haber sido un templario, un caballero de la misteriosa y prestigiosa orden religiosa militar, establecida en 1118 para proteger a los peregrinos y al Santo Sepulcro.

Colón partió del Puerto de Palos en España la tarde del 3 de agosto de 1492 con tres caravelas, llamadas la Niña, la Pinta y la Santa María.

Se detuvo en las Islas Canarias para cargar provisiones y reparar sus barcos, y el 6 de septiembre se embarcó en el que sería uno de los viajes más épicos de la historia.

La historia señala que hacia el final de las cinco semanas de viaje, la tripulación tuvo tanto miedo que amenazó con amotinarse. Marino afirma que Colón estaba tan seguro de lo que estaba haciendo que le dijo a los marineros que podían hacer con él lo que quisieran si en tres días no llegaban a su destino.

Finalmente, el 12 de octubre a las dos de la madrugada un marinero avistó tierra desde la Pinta. Se trataba de la isla Guanahaní, en las actuales Bahamas, que Colón bautizó con el nombre de San Salvador.

Colón deseaba convertir a los indígenas que encontró en sus exploraciones, pero ordenó que no se derramara sangre porque creía que el cristianismo sólo podía ganarse las almas a través del amor.

El explorador regresó a España en marzo de 1493 y fue recibido como un héroe cuando se difundió por Europa la noticia de su descubrimiento.

Hizo otros tres viajes al “Nuevo Mundo”, y aunque nunca encontró las especias indias que había prometido traer, acabó insistiendo en la necesidad de esclavizar a los nativos, dándoles la razón a sus críticos actuales.

Tras diversas aventuras, que incluyeron la cárcel por cargos de mala administración, se volvió cada vez más religioso y murió el 20 de mayo de 1506 como un hombre rico en la ciudad española de Valladolid.

No está claro si Colón murió creyendo que había encontrado una nueva ruta hacia Asia o si era consciente de haber llegado a un nuevo mundo.

Y aunque probablemente no fue el primer europeo en poner un pie en las Américas, sus exploraciones habían cambiado el mundo para siempre.

 


1995 - 2006. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.

elsalvador.com