19 de marzo de 2005

ACTUALIDAD
Leche de camello para diabéticos

Así como los indígenas daban tributos a los volcanes para calmar su furia; un grupo de católicos peregrinó al Chichontepec, en San Vicente, con la Virgen María Auxiliadora, la que dejaron en la cima para que los proteja de los terremotos.

Ulrike Koltermann
DPA

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Adil masajea la ubre de su hembra de camello, luego agarra con cada mano una teta y deja fluir la leche en un balde. El hermano de Adil sostiene el balde debajo de la ubre, hasta que está lleno hasta la mitad.

Luego se limpia las salpicaduras blancas de la cara y vuelca la leche de camello a través de un trapo de algodón en una jarra de aluminio.

“Antes sólo ganaba dinero cuando vendía camellos”, dijo Adil. “Ahora recibo algo de dinero con regularidad”. Por cada litro que lleva a la lechería recibe apenas 50 centavos.

Durante el día, los camellos de una joroba vagan libremente por el paisaje buscando comida. Por la noche son llevados a sectores cercados con arbustos espinosos.

Adil, de 25 años y de origen somalí, aprendió del padre el trato con los camellos. Su rebaño consta de unos 100 animales. Una hembra de camello produce unos 12 litros de leche por día.

Un traguito para probar


Grasosa, salada, ácida, piensan muchos cuando escuchan hablar de leche de camello. “Gracias, un traguito para probar alcanza”, es algo que Holger Marbach escucha con frecuencia cuando ofrece a sus huéspedes té con leche de camello.

Este alemán de 42 años inauguró en 2005 una lechería para leche de camello en Nanyuki, una pequeña localidad al pie del Monte Kenya.

Después de 15 años de trabajar en ayuda al desarrollo, Marbach decidió poner su propia empresa. “Tomando una copa de vino con un amigo se nos ocurrió la idea de comercializar leche de camello”, dijo.

En Kenia, “los camellos son mucho más compatibles con el medio ambiente, porque comen otras plantas y sobreviven mejor en tiempos de sequía”, dijo Marbach. Un camello puede comer hasta unas 200 plantas diferentes. El gusto de la leche cambia dependiendo de dónde pastorea.

La mayoría de los visitantes huelen con cuidado, beben a sorbos y luego están asombrados, porque ni se hubieran dado cuenta de que estaban tomando algo distinto a leche de vaca.

Su lechería consta de dos salas con aparatos de acero fino brillante, un frigorífico, que es aproximadamente tan grande como un garaje, y un camión que lleva el logo de “Vital Camel Milk” (un camello marrón sobre un fondo amarillo).

“La leche de camello tiene la fama de tener un sabor particular, porque casi en ningún lugar es procesada en condiciones de higiene”, explica Marbach. “Si viene de rebaños elegidos y es pasteurizada y enfriada correctamente tiene un buen sabor”, añadió.

Marbach sueña con exportar leche de camello fresca a Europa y comercializarla allí como producto medicinal natural. Pero se ve impedido actualmente por las estrictas reglamentaciones que rigen en la Unión Europea (UE) en el mercado agrario.

Los somalíes y otras tribus nómadas saben por tradición lo beneficiosa que es la lecha de camello para la salud. Algunos se alimentan exclusivamente de ella.

En general los musulmanes tienen una actitud positiva frente a los camellos, debido a que este animal tiene un papel importante en el Corán. Pero la investigación científica del poder curativo de la leche de camello recién comenzó.

“La leche contiene una proteína, que es parecida a la insulina humana”, explica Marbach. “Esa es una gran esperanza para los diabéticos”.

En experimentos en India, personas diabéticas, que diariamente tomaban medio litro de leche de camello, tuvieron que inyectarse hasta un tercio menos de insulina. Una de las pacientes hasta pudo prescindir totalmente de insulina adicional gracias a la leche de camello. Un estudio similar será realizado también en Kenia.

La leche de camello también es adecuada para alérgicos y personas que sufren hipertensión o problemas estomacales, añadió Marbach. él espera que los efectos beneficiosos para la salud sean reconocidos pronto para que la leche de camello sea excluida de la lista de productos de importación prohibida en la UE.

“La leche no puede ser exportada actualmente porque en Kenia hay casos de aftosa. Pero los camellos no adquieren esta enfermedad”, según Marbach.

Sin embargo, la leche de camello sería demasiado cara para muchos diabéticos en comparación con la insulina. Marbach estima que el precio de venta en Europa podría ser de alrededor ocho euros (9,5 dólares) por litro.

 

 



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