18 de junio de 2006

TECNOLOGIA
Videojuegos hacen niños solitarios y enfermos

No se interesan por las diversiones, carecen de apetito para comer: inquietos por este comportamiento de sus hijos, los padres de familia pueden llegar a descubrir que, tras estos síntomas, el culpable son los videojuegos.

Vivien Rehder
DPA

Hablemos


La consola de juegos y el televisor pueden convertirse en adicción, y con muy negativas consecuencias para los niños: “Baja el rendimiento escolar, dejan de interesarse por tomar contacto con otras personas, no se interesan por nada”, dice Peter Grosch, director general de un grupo de ayuda a la adicción, de la iglesia evangélica alemana en Mecklenburg.

Puesto que raramente salen y se mueven, estos niños suelen sufrir de obesidad.

En general es difícil discernir cuándo los videojuegos se convierten en problema.

Si con el tiempo los niños no hacen otra cosa, entonces es claro que se trata de una adicción, dice Grosch. No obstante, es difícil ver una definición clara en cuestiones tales como cuántas horas de juego se convierten en peligro.

“Es importante que los padres se den cuenta de los cambios en el comportamiento de sus hijos”, dice el sicólogo Juergen Detering. Si el niño deja de hacer sus tareas o comienza a alejarse de sus amigos hay ya razón para alarmarse.

Un estudio del hospital Charité de Berlín reveló hasta qué punto las computadoras están presentes en la vida de los niños.

La encuesta, realizada con niños entre 11 y 12 años, demostró que el 80 por ciento poseía computadora propia. Casi el 70 por ciento de los chicos y el 44 por ciento de las chicas tenían una videoconsola de juegos.

El nueve por ciento revelaba claras indicaciones de que estaban pasando ante la pantalla más tiempo del que debieran. Los propios niños se daban cuenta de que ocupaban demasiado tiempo ante la computadora y que esto les estaba afectando sus relaciones con sus amigos y su familia.

El solo hecho de que un niño disfrute jugando en el ordenador no es causa de alarma. “La fascinación con los juegos está relacionada con nuestros reflejos”, explica Detering.

Los humanos estamos biológicamente programados para seguir estímulos. “Cuando te sientas frente a la pantalla de la computadora tienes la sensación de estar involucrado directamente en algo. Se producen de esta forma más fácilmente experiencias exitosas que en la vida real”.

Pero esto involucra también peligro. “Esta satisfacción puede hacer que los niños se interesen menos por los desafíos diarios de la vida real”, apunta.

A juicio de Martin Zobel, sicoterapeuta de Koblenz, esta nueva forma de adicción al juego suele ser a menudo resultado de problemas familiares: “No hay niño con un alto consumo de computación sin una razón para ello”, dice.

Especialmente en peligro se hallan los niños que se sienten descuidados o cuyos padres están separados, y que carecen de suficiente estímulo o compañía en casa.

“Muchos padres son malos ejemplos a imitar, puesto que ellos mismos pasan mucho tiempo frente a la computadora o el televisor”.

Los padres que tengan la sensación de que sus hijos están pasando demasiado tiempo ante la computadora deberían abordar el tema, pero sin formular acusaciones... En todo caso, los padres no deben quitarle la computadora o la videoconsola. “Las prohibiciones generales no logran nada”, dice Grosch. Aconseja a los padres examinar los juegos mismos y advertir a los niños de sus peligros potenciales.

Pero si los padres no saben qué hacer pueden dirigirse a una consejería de tratamiento de adicciones o a una consejería familiar.

 

 

 


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