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18
de junio de 2006
ACTUALIDAD
Tres generaciones surcando los cielos
Padre,
hijo y nieto, además de compartir apellido y genes
disfrutan de una misma pasión: la aviación.
Conozca la historia de esta familia de pilotos.
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Capitán
Tito Gutiérrez López
Posee la primera licencia de mecánico aviador
y la primera licencia de piloto comercial extendida
en el país.
Veterano de la Segunda Guerra Mundial.
Suma más de 60 años como piloto activo.
Capitán
Tito Gutiérrez (hijo)
Piloto y empresario aéreo, operó casi
24 aviones en la década de los 70.
En los 80 realizó un puente aéreo volando
hasta 12 horas diarias al oriente del país.
Director y fundador de C.A.A.A.
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Tres generaciones
de la familia Gutiérrez sobrevuelan los cielos salvadoreños
desde hace más de 60 años: el capitán
Tito Gutiérrez López, veterano de la Segunda
Guerra Mundial; su hijo, el también capitán
Tito Manuel Gutiérrez, quien ahora es también
empresario aviador, y el más joven, Carlos Manuel Gutiérrez,
que en la actualidad estudia para piloto.
Ellos coinciden en que pilotar un avión da una libertad
y una seguridad sin igual. El capitán Gutiérrez
López recuerda como se inició en esta aventura.
Empecé como mecánico aviador; estudié
en Estados Unidos allá por 1943. Cuando mi papá
murió no me dejaron salir porque ya estaba enlistado.
Después fui piloto, afirma.
Don Tito padre fue piloto de reserva durante la Segunda Guerra
Mundial. Luego ingresó a la Fuerza Aérea Salvadoreña,
donde pilotó por 25 años, y después se
dedicó a la aviación civil.
En ese agitado mundo de la aviación fundaron Gutiérrez
Flying Service, empresa en la que transportaron, a nivel
departamental, cerca de 800 pasajeros diarios desde civiles
hasta ex presidentes del país.
Don Tito padre a sus 83 años aún conserva su
boina militar. Y desde niños, a sus hijos les inculcó
la pasión por volar.
A ellos les enseñé pequeños; también
a las mujeres. Los llevaba a pasear. Una vez que fuimos a
Esquipulas en un avión casi nos caemos..., rememora.
Empresario y piloto aviador
Don Tito Gutiérrez hijo confirma que el primer avión
bimotor que vino a la Fuerza Aérea lo trajo volando
su padre, quien ya suma más de 30,000 horas de vuelo.
Contarlo me hace sentir satisfecho. Nosotros vivimos
la transición desde la mecánica, la aviación,
la fumigación aérea, los transportes aéreos,
las cargas aéreas, la escuela aérea y los vuelos
chárter.
En la actualidad, don Tito Manuel hijo es el director de Operaciones
del Centro de Adiestramiento Aéreo Avanzado (C.A.A.A.),
mientras que su padre dirige Transportes Aéreos y Servicios
Ejecutivos de El Salvador.
El primer recuerdo que tengo de mi padre es estar con
él en la empresa, limpiando aviones hasta volarlos.
Ahí nos enseñó a vivir y a valorar la
vida, dice don Tito hijo mientras se desplaza en el
hangar de su escuela de aviación.
Aun cuando uno de sus hermanos murió volando hace años,
esto no ha mermado su deseo de mantenerse en el aire, sueño
que comparte con su esposa, quien también es piloto,
así como sus hermanos y ahora sus hijos.
A mis hijos me gustaría dejarles una buena profesión.
Espero que tengan un buen futuro y que sean pilotos profesionales.
A mi padre le agradezco y le digo que lo que somos es por
el buen ejemplo de él, más aún en lo
que se refiere a la aviación, enfatiza.
Siguiendo las huellas
Con 19 años de edad, Carlos Manuel Gutiérrez,
estudiante de la licenciatura en Administración de
Empresas y de piloto aviador, sigue orgulloso los pasos de
su padre y de su abuelo.
Hace un año que empecé a estudiar en serio
esta profesión que siempre me gustó, expresa
con una sonrisa, mientras confiesa que ya sabía maniobrar
aviones antes de entrar al C.A.A.A.
Me acuerdo que cuando éramos niños, mi
hermano y yo volábamos con papá, quizá
a los cinco años o antes. Recuerdo el olor a gasolina
y el ruido de los motores. Hoy agradezco que me haya dado
la vida y haberme enseñado a volar.
Entre camaradería, las tres generaciones continuaron
recondando los años cuando iniciaron la tradición
familiar que para ellos, más que un estilo de vida
es un legado que ha unido a la familia desde el cielo hasta
el corazón.
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