18 de junio de 2005

SEMBLANZA
“El teatro sigue viviendo”


Dramaturgo más que actor, Harley Erdman, quien es decano de la Facultad de Teatro de la Universidad de Massachusetts, conversó con Hablemos sobre su trabajo teatral y su primera visita a El Salvador.

Orsy Campos
Fotos: Álvaro López

Hablemos El Diario de Hoy

“La creatividad no tiene nada que ver con tener mucho dinero. Claro que el dinero ayuda, pero no es la misma cosa”.

Harley Erdman llegó a El Salvador para impartir un taller de dramaturgia en el Centro Nacional de Artes (Cenar) y en la Escuela Arte del Actor “K. S. Stanislavsky”, grupo dirigido por el salvadoreño Filánder Funes, quien se graduó en dirección escénica en la ya extinta Unión Soviética, específicamente en la república de Rusia.
Fue en un segundo intento cuando tuvimos la oportunidad de hablar con Erdman.

La primera vez no se pudo debido a su apretada agenda de trabajo. Él es un escritor de obras de teatro accesible, de conversación tranquila, sin sobresaltos, con un buen dominio del español, lo que le ha permitido leer a los clásicos del teatro español, y conocer la dramaturgia latinoamericana.

Originario de Nueva York, donde nació hace 43 años, vivió muy cerca de la meca de los espectáculos teatrales: la fascinante Broadway, el lugar donde en una época resplandecían las luces más brillantes de las tablas estadounidenses, tal como lo menciona Mary C. Henderson en “Teatro norteamericano”, una publicación realizada por el Servicio Informativo y Cultural de los Estados Unidos.

Crecido en ese ambiente de escenarios, iluminación, actores y música, Erdman asegura que el interés por escribir obras teatrales viene desde la niñez. “Desde muy joven escribía obras de teatro, sin saber que eran obras de teatro”, asegura el escritor.

Cuenta de cómo a los ocho años le gustaba ver mucho televisión y luego se inspiraba para escribir diálogos, que tenían algo que ver o no con los personajes televisivos, y escribía obras de cine, pero para entretenerse y divertirse con su hermano, que era tres años menor que él, afirma Erdman.

El tiempo pasó, Erdman creció, estudió y llegó a la universidad, donde de nuevo surgió el interés teatral. “En la secundaria montaban obras de teatro, pero montaban como Broadway (espectáculos musicales) y no conectaba con lo que escribía yo”, menciona el dramaturgo.

Harley Erdman tenía otro enfoque sobre la escritura de obras: le interesaba presentar en el escenario la lucha entre grupos sociales, el conflicto cultural, político y económico, temas con interés humano.

Así, cuando estudiaba la licenciatura en literatura española y latinoamericana en Filadelfia comenzó a relacionarse más con en el teatro, por lo que comenzó a tomar clases de actuación.
Empero, en esa época comprobó que lo que más le interesaba era escribir.

Detrás del telón


Después de graduarse como licenciado trabajó por cinco años como maestro de español y francés, a la vez que organizaba y dirigía grupos de teatro del colegio y repartía pizzas en las noches, para ganar más dinero.

En la Escuela Arte del Actor “K. S. Stanislavsky” los estudiantes realizan ejercicios de relajamiento.

No obstante, el interés por el teatro siempre se mantenía, por lo que buscó la manera de prepararse en esa rama de las artes.

Y en esa búsqueda logró conseguir una beca con la Universidad de Texas para estudiar por cuatro años y medio un doctorado en teatro.

Es aquí donde junto a otros compañeros forma el grupo “Troupe Texas” (La tropa de Texas), en el que él se desempeñaba como codirector artístico, y en algunas ocasiones hasta actuaba.

“Era una compañía con pocos recursos, nos presentábamos, además de los teatros, en la calle, parques y hospitales, donde reflejábamos los contrastes sociales, como las diferencias entre los ricos y los pobres”, menciona Erdman.

Este trabajo acaparaba la atención del público y los medios de comunicación, con una crítica favorable.
En 1993, Harley vivió por un año en México, junto con su novia, ahora esposa.

Ahí, mientras laboraba su tesis para doctorarse, trabajaba también como traductor de documentos y se enriquecía con la cultura mexicana.

Un año después se presenta la oportunidad de ingresar a la universidad de Massachusettes como catedrático de teatro.

En la actualidad es el decano de la Facultad de Teatro. “Aquí hay 200 alumnos especializándose en teatro”, asegura el escritor estadounidense.

Son alrededor de 15 obras las que Harley ha escrito, de las cuales ocho han sido llevadas al escenario. Obras que presentan los contrastes y conflictos culturales y sociales, con un estilo que involucra música y danza.

“Aunque me encanta Broadway, no es al estilo de Broadway”, aclara el autor, quien también escribe libretos para ópera, toda una riqueza teatral que vino a compartir por una semana, de la que posiblemente no nazcan dramaturgos, pero que sí dejó la semilla plantada, para que algún día pueda fructificar y generar más espectáculos, que no sólo entretengan sino que transmitan mensajes que promuevan la convivencia y la tolerancia entre los espectadores.

Harley Erdman dirige los ejercicios de escritura de pequeñas obras, como parte de las clases de dramaturgia.

Se buscan escritores

Patrocinado por la Embajada de Estados Unidos en el país, Harley Erdman vino a compartir sus experiencias teatrales

Impartió el taller de dramaturgia en el Centro Nacional de Artes (Cenar) y en la Escuela Arte del Actor “K.S. Stanislavsky”, cuya sede se encuentra en la Casa de la Cultura del centro.

En el Cenar participaron estudiantes, y en la Escuela Arte del Actor, escritores como Silvia Elena Regalado, Krisma Mancía y Juan Ramón Galeas, entre otros.

La dramaturgia es una disciplina poco cultivada en el país, por lo que la participación de Erdman es enriquecedora.

Él desarrolló aquí la estructura dramática, realizó ejercicios de escucha para un diálogo natural, para crear personajes, crear acciones dramáticas, desarrollar voz y estilo, y para abrir la imaginación de cada escritor.

Nunca antes había tenido contacto con el teatro salvadoreño, aunque sí había leído un poco del poeta Roque Dalton.

Harley Erdman asegura que “los estudiantes salvadoreños son muy comprometidos en lo que están haciendo, tienen mucho talento, creatividad, energía y un espíritu muy abierto para aprender”, características necesarias para crear obras teatrales, un género literario que, según Erdman, “mientras haya más internet, mientras haya más cine, más televisión... el teatro sigue viviendo”.

 



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