18
de junio de
2005
CULTURA
La Bienal de Arte Paiz celebra 28 años
Cada
dos años se abre uno de los espacios más importantes
para la promoción y la difusión de las artes
visuales en Guatemala, un lugar en el que los artistas consagrados
y las nuevas revelaciones de talentos encuentran la oportunidad
de mostrar sus méritos y de que éstos les
sean reconocidos.
Una vez más, la Bienal de Arte Paiz dio sorpresas.
En su XV edición, presentada en mayo pasado, no sólo
se premiaron las obras seleccionadas con los tradicionales
glifos de oro, plata y bronce, sino que se incluyó
un grato recorrido por los últimos 50 años de
artes visuales en Guatemala, a través de tres muestras
retrospectivas: los glifos de la Bienal de Arte Paiz de 1978
a 2004, la colección John Gody de las décadas
60 y 70, y las obras de Luis González Palma de 1988
a 2004.
El despliegue de las obras se dio en dos salones del Parque
de la Industria de la ciudad capital.
En uno se exhibieron las obras que participaron en la bienal
de 2006 y que a criterio del jurado reunieron los méritos
para ganarse un espacio en la sala de exposiciones.
La admiración del público, al final de cuentas,
es otros de los reconocimentos que la bienal le concede a
los concursantes.
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En
la sala contigua brillaron con luz propia los ganadores de
las últimas 14 bienales: una expresión viva
de la evolución en las concepciones del arte y sus
lenguajes.
Podría decirse que la galería formaba un vínculo
entre lo contemporáneo y lo actual y ofreció
una reflexión sobre las aportaciones de la bienal en
el contexto nacional del desarrollo del arte, a cargo de la
curadora Valia Garzón.
La colección John Gody, un empresario que durante cuatro
décadas consiguió reunir una de las más
valiosas colecciones de arte privadas existentes en Guatemala,
fue un complemento a las 14 bienales anteriores.
El proyecto ofreció una aproximación histórica
a la creación artística de 1960 a 1970.
En tanto que las creaciones retrospectivas de Luis González
Palma, uno de los miembros del jurado de la XV Bienal y también
uno de los creadores guatemaltecos de más prestigio
y proyección internacional, se dejaron ver al fondo
de la sala luego de la curación de Víctor Martínez,
director de la galería Sol del Río
y depositario de la obra de González Palma.
La XV Bienal
Los premios otorgados en la Bienal de Arte Paiz consisten
en una dotación económica y una presea llamada
glifo, así como pasantías de estudio en el extranjero
y exposiciones individuales o compartidas dentro y fuera del
país.
Las obras premiadas, por su parte, pasan a ser propiedad de
la Fundación Paiz.
Es así como a lo largo de estos 28 años el registro
de estas obras conforma el Fondo Documental del Arte Contemporáneo
de Guatemala, una colección que se ha convertido en
un aporte más para el conocimiento y aprecio de las
corrientes de las artes visuales en el país, que interesa
a artistas, críticos e investigadores nacionales e
internacionales.
Fernando Paiz, presidente de la directiva de la Fundación
Paiz para la Educación y la Cultura (entidad organizadora
de la bienal), explicó que entre los proyectos de la
institución se encuentra la creación de un Centro
Cultural en la zona 1 de la capital.
En éste funcionará un museo y talleres de teatro
y danza, así como un recinto para conferencias.
El centro se levantará en la que fue la tienda bandera
de la compañía: el Paiz 9 calle de la zona 1,
a la vuelta del Congreso.
Mientras que en la casa que fuera de los Paiz, una vivienda
emblemática de la familia ubicada en el Centro Histórico
y en la que actualmente se aloja la sede de la fundación,
se creará el Museo de Arte Contemporáneo con
la colección de las más de 300 obras de los
ganadores de las XV bienales hasta ahora realizadas en Guatemala.
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