16 de abril de 2006

Actualidad
Ejemplo de la reconstrucción

Fue un viaje maravilloso que nos hizo llegar y conocer un poco de esta isla al otro lado del mundo, que así como sus riquezas naturales también es rica en desarrollo, fortaleza y empeño por salir adelante.

Cecilia Lozano
Hablemos


Torre Taipei 101, hoy en día el edificio más alto del mundo.

Esta joven isla, creada hace unos cuatro millones de años, sinónimo de prosperidad económica y logros comerciales, está ubicada en la costa sudoriental del continente asiático.

Limita al norte con Japón y al sur con las Filipinas. La República de China, conocida como Taiwán, fue fundada en 1912 y es la república constitucional más antigua de Asia.

Cuando se estableció la República Popular de China en el territorio continental en 1949, el gobierno se trasladó a Taiwán y ha mantenido jurisdicción sobre las Islas Pescadores (Penghu), Quemoy, Matsu y otros islotes.

A pesar de ser territorios separados con identidades diferentes, Taiwán conserva mucha influencia de la cultura china que prevalece en cada rincón.

Así lo podemos ver a lo largo de todos los recorridos que realizamos; casi toda la infraestructura tiene detalles y vestigios de la arquitectura china.

Desarrollo urbano

Por ser uno de los centros de mayor avance comercial, sus ciudades se han desarrollado de forma sorprendente. Taipei y Kaosiung, las dos principales urbes, son el ejemplo de este desarrollo.

Están repletas de enormes edificios, distritos comerciales, centros de cultura y recreación y un estilo de vida que llena todas las expectativas, al igual que cualquier ciudad occidental.

Taipei, la capital, es una moderna ciudad de altos edificios y quizá el más emblemático es la torre Taipei 101, ya que con una altura de 509 metros y sus 101 pisos es considerada hasta este momento el edificio más alto del mundo.

Enclavada estratégicamente en la parte central de la ciudad en donde se encuentra el más importante centro financiero, económico y comercial. Ahí es donde se concentra mucha de la diversión y entretenimiento de la ciudad.

Parte importantísima de Taiwán es su historia y muestra de ello son los diferentes monumentos históricos que se encuentran en la urbe misma. Para el caso, en el medio de la ciudad encontramos el parque conmemorativo de Chiang Kai-Shek que alberga un museo con todas las pertenencias y referencias del líder político más importante de su historia.

Vista de la ciudad de Kaohsiung, conocida como la “Capital del océano”.

Dentro de este parque conmemorativo también está el Teatro Nacional y la Sala Nacional de Conciertos que están construidos con el estilo tradicional de los palacios chinos, pero con lo más moderno en tecnología para recibir a todos los artistas que en ella se presentan.

Tierra productiva

La agricultura tiene un lugar muy importante y se ha desarrollado de forma sorprendente en la isla debido al clima ideal que se mantiene a lo largo del año.

Los principales cultivos lo representan el arroz, las hortalizas, las flores y las frutas. Entre estas últimas se encuentran las carambolas, la papaya, la sandía, la guayaba, la granadilla y no podía faltar la fresa, entre otras.

Y hablando de fresas existe una ciudad conocida como la “ciudad de las fresas”. Nos referimos a la ciudad de Dahu, en el condado de Miaoli. Aquí la fresa se cultiva a lo largo del año y existe una industria completa alrededor de este fruto. Simplemente único.

Todo lo que se produce tanto en hortalizas y frutas no solamente resulta delicioso así recién cortado, sino que también adoptado en la inmensa variedad de platillos de la cocina taiwanesa.

La variedad completa de platillos chinos es grande, y no la encuentras sólo en los restaurantes, sino que tienes que visitar los mercados nocturnos, que son cuadras enteras de negocios o puestos en la calle, tanto de ventas de artesanías como de todos los bocadillos que puedas imaginar.

En ellos encuentras platos de todas las regiones de China, en donde los sabores nativos de la cocina taiwanesa y en especial de la cocina hakka son los más representativos de la isla.

Ésta es una rica combinación del arte y sazón del arte culinario fukienés del sur, hakka y aborigen.

El día de la catástrofe

La agricultura es prodigiosa en toda la isla.

Taiwán está localizada en el borde de la placa continental de Asia y fue el resultado de la colisión de las placas oceánicas continentales.

Debido a esto es que la isla experimenta con frecuencia sismos de variada intensidad, como el terremoto que golpeó a la isla en 1999 y que causó miles de muertes, damnificados e incalculables daños económicos.

Éste fue el más intenso que experimentó Taiwán en el siglo pasado. El grado que registró unido a los daños causados ha hecho que se le catalogue como un sismo de nivel colosal.

El 21 de septiembre de 1999 a la 1:47 a. m., los habitantes de la isla se despertaron sorpresivamente con la sacudida de 7.3 en la escala Ritcher; el epicentro estuvo a 12.5 kilómetros al sur del lago Sun Moon, con una profundidad de ocho kilómetros, lo que lo hizo mucho más mortífero.

Se puede decir que fue el producto del choque de las fallas de Chelungpu y la Tamaopu-Shuantung. Por ser una isla, Taiwán también sufre los embates de otros fenómenos de la naturaleza, como son los tifones, fuertes tormentas, inundaciones y derrumbes que año con año la afectan causando serios daños.

Artífices de la ayuda

Muchas fueron las entidades que colaboraron para lograr la recuperación de la que hoy gozan: incontables héroes de los departamentos de gobierno, organizaciones sociales y grupos voluntarios que trabajaron incansablemente en los trabajos de reconstrucción.

Taiwán de cerca
Área: 36,000 km2.
Población: 22,68
millones (noviembre de 2004).
Capital: Taipei.
Lenguas: mandarín, hoklo taiwanés, hakka.
Tasa de crecimiento económico: 3,33% (2003).
Tasa de desempleo: 4,14% (noviembre
de 2004).

El esfuerzo de cada ciudadano, la ayuda tanto local como internacional que Taiwán obtuvo durante este desastre es lo que permitió que la recuperación se llevara a cabo de esta forma tan acertada.

Sin embargo, el desastre natural más grande ha sido el terremoto mencionado y que generó cambios en algunas partes de la geografía de la ciudad debido a la tremenda fuerza que liberó.

Vivir bajo estas circunstancias de riesgo permanente natural ha hecho pensar en el establecimiento de estilos de vida que les permitan convivir de forma armoniosa con la naturaleza.

Y junto a éstos, Taiwán también ha implementado de forma envidiable una red funcional de prevención, rescate y recuperación en caso de desastre natural.

Estas medidas fueron aplicadas y establecidas a raíz del sismo y al realizar un recorrido por los sitios mayormente afectados pudimos comprobar que tras un intenso esfuerzo de recuperación más la ayuda internacional son ejemplo de recuperación y preocupación por la prevención.

A raíz de esa experiencia se crearon mecanismos de rescate, reconstrucción y prevención. Desde el momento en que tuvo lugar el fenómeno establecieron un periodo de emergencia en el cual básicamente se enfocaron en la localización y en el rescate de víctimas.

Para una segunda fase se dedicaron a la construcción de infraestructura pública. En la etapa tres hubo un fuerte impulso a la industria y de beneficio social.

Como fue el caso de la industria de la fresa; los granjeros de la zona obtuvieron mayor apoyo para fortalecer la industria y lograr autofinanciarse para su propia reconstrucción. Por último se implementó un periodo de reconstrucción reforzando el área de negocios y de trabajo.

Un sismo devastador que causó enormes daños a la islaº, pero que hoy está de pie gracias al esfuerzo de su gente y con monumentos honran a las víctimas de esa catástrofe.

El mismo día del sismo, grupos de rescate llegaron al lugar del desastre para ayudar a las víctimas; además, el gobierno ordenó la movilización del cuerpo militar y realizar trabajos de rescate desde las 2:30 de la madrugada del mismo día.

De forma inmediata se creó un comité de reconstrucción y lo pusieron a disposición de la ciudad de Taichung, que fue una de las más dañadas.

Se reunieron y conformaron alrededor de 40 grupos de rescate proporcionados por 24 naciones que proveyeron a 360 voluntarios y 91 perros rescatistas.

En un esfuerzo por brindar albergue temporal a las víctimas, el gobierno, las organizaciones humanitarias y el cuerpo militar trabajaron mano a mano para construir casas prefabricadas para quienes lo habían perdido todo.

El enorme esfuerzo valió la pena porque los principales medios de transporte revivieron en siete días, los puentes fueron reconstruidos y los caminos se abrieron; las escuelas retomaron sus clases en un lapso de dos semanas.

Ver para creer

La Embajada de la República de China nos invitó a visitar su país y a constatar con nuestros propios ojos el trabajo de reconstrucción que han experimentado.

El recorrido por cada uno de los lugares que resultaron más afectados fue un espectáculo, ya que todo había resurgido de entre las cenizas.

Visitamos escuelas que habían sido dañadas y ahora están en pie. Una en especial que otrora fuera la secundaria Luang Fu y que fue atravesada por una de las fallas del sismo ahora está convertida en el Museo del terremoto 9-21 de Taiwán, que sirve de referencia para la educación en este tipo de fenómenos, y todos los días es visitado por diferentes escuelas del país.

Los puentes dañados están más imponentes; la presa hidroeléctrica Shih-Gang, que resultó muy afectada, rememora a las víctimas de ese día nefasto con un monumento en su honor y además vestigios de lo que fue la presa dañada han quedado intactos como para contraponer cómo salieron adelante a pesar de todo el daño sufrido.

Muchas de las tribus de aborígenes fueron reubicadas en otras zonas. Ellos pudieron reconstruir sus viviendas y salir adelante mediante la elaboración y venta de sus propias artesanías; así crearon como pequeños talleres y cooperativas que les ayudaron a autofinanciar su reconstrucción, claro, siempre apoyados por el gobierno central.

Todo experimentó una recuperación por igual, desde las infraestructuras públicas grandes hasta la más humilde de las viviendas aborígenes enclavadas en las montañas del centro del país. Todos ahora muestran una nueva cara, la cara del progreso, esa cara y esa recuperación que ya quisiéramos para algunas de nuestras comunidades salvadoreñas que a cinco años de los terremotos del 2001 aún se mantienen en ruinas y olvidadas.

El trabajo que Taiwán ha realizado es grande y en él han puesto especial énfasis en la prevención, por eso mismo su interés en preparar e inculcar la cultura de prevención y mitigación de desastres desde la educación primaria, para que todos sus habitantes sepan qué hacer y cómo reaccionar ante este tipo de fenómenos.

Principales festivales chinos

Éstos son los eventos tradicionales más importantes en la vida de cada ciudadano desde la infancia. Los festivales como el año nuevo chino, el festival de los botes dragón, el festival de medio otoño se distribuyen entre las cuatro estaciones.

Hoy en día el estilo de vida de las personas en Taiwán ha cambiado, ahora todo está bajo un concepto diferente; sin embargo la importancia de los festivales tradicionales no ha cambiado.

Año nuevo chino: en esta festividad la gente juega con petardos y adorna sus viviendas con afiches de primavera.
Festival de los faroles: se diseña una variedad de faroles coloridos para el festival.
Festival de medio otoño: los pasteles de luna son los bocadillos típicos de esta festividad.
Festival de los botes dragón: es el 5º día del quinto mes lunar. Conmemora el fallecimiento del patriota Chu Yuan, que se suicidó al lanzarse a un río como protesta contra la tiranía y la corrupción.

 


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