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16
de abril de
2005
PATRIMONIO
Teatro Nacional
Joya arquitectónica de Costa Rica
Siete
años se tardaron ingenieros y arquitectos costarricences
y europeos en edificar una imponente joya arquitectónica
que hoy representa el orgullo de todo un país.
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Considerado
un monumento histórico en Costa Rica, está localizado
en el corazón del centro histórico de San José.
Mezcla en su interior el arte neoclásico alemán.
Su fachada, por demás impresionante, está rodeada
de columnas y rejas de hierro forjado y jardines triangulares.
Ahí Ludwing Van Beethoven y Pedro Calderón de
la Barca nos invitan a pasar.
El vestíbulo del teatro nos da la bienvenida. La gente
sobre todo turistas y estudiantes de educación
media se reúne en espera de guías especializados
que nos llevan a recorrer este mágico sitio.
Nuestra guía de nombre Ana nos da la bienvenida.
En el grupo hay dos parejas de suramericanos, no menos de 20
estudiantes de secundaria, y tres centroamericanos.
La rodeamos y ella inicia el recorrido, advirtiendo que se pueden
tomar fotografías, pero sin flash.
El primer paso es subir las imponentes escalinatas circulares
rodeadas de las más impresionantes pinturas de reconocidos
artistas italianos de finales del siglo XIX.
Éstas nos llevan hasta los cuartos de fumar de hombres
y mujeres, habitaciones que no superan los cuatro metros cuadrados,
llamadas La comedia, la de mujeres, y La tragedia,
la de hombres, por las esculturas ahí expuestas.
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| Afluencia
de turistas. Es la visita obligada de los extranjeros. |
La luz del
segundo vestíbulo es dorada, y de sus lujosas lámparas
cuelgan serafines y cupidos; las paredes están cubiertas
de flores y dragones.
Las paredes y los techos están decorados con palmeras,
racimos de guineos y cafetales que se mezclan en una alegoría
a la costa atlántica de Costa Rica, obra realizada por
el pintor italiano Aleardo Villa.
Ésta
es la misma imagen que durante décadas circuló
en el billete de cinco colones de Costa Rica; sin embargo, no
son costarricenses los ahí pintados.
Miren sus pieles y sus ropas; difícilmente podrían
ser campesinos, dice Ana, y nos hace observar el cuadro,
con mujeres elegantemente vestidas cortando café.
Frente a los cuartos de fumar se encuentra el foyer o vestíbulo
principal.
Ahí aún permanecen los amplios sillones circulares
donde se sentaba la aristocracia costarricense a escuchar conciertos
privados de música clásica.
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Curiosidades
Los planos del teatro fueron creados por
arquitectos costarricenses. Las estructuras metálicas
para la construcción fueron fabricadas en Bélgica,
mientras que los ornamentos y el mobiliario fueron importados
de Italia.
Pese a que hubo mucha mano extranjera, principalmente
europea, también participaron ingenieros y arquitectos
costarricenses en la construcción que duró
más de siete años.
En 1965, mediante Decreto Ejecutivo Nš 3632 firmado por
el presidente de Costa Rica, Francisco J. Orlich, el Teatro
Nacional fue declarado Monumento Histórico Nacional;
con esto, el Estado reconoce la importancia arquitectónica,
patrimonial, cultural e histórica del referido
edificio. |
Caminamos
admirando el techo y las paredes con delicados relieves dorados
hasta llegar a la sala de espectáculos.
Ésta tiene forma de herradura y es capaz de reunir a
más de mil espectadores por función.
En este primer piso se encuentra la luneta y las butacas; en
el segundo, los palcos, y en el tercero, la sección de
galería.
Miren esos palcos secretos, que apenas se observan en
el segundo piso, indica la guía. Y las miradas
ubican diminutos espacios apenas visibles en el segundo nivel.
Eran
para las viudas. Están ocultos para que nadie las viera
cuando venían al espectáculo, explica la
joven.
Otro de los aspectos peculiares de esta sala es que en el sótano
del teatro hay un mecanismo de tornillos sinfín, que
permite levantar el piso del lunetario.
De esta manera el escenario y la platea se unen y se convierte
en un solo salón que en el pasado se usaba para celebrar
elegantes bailes de la alta sociedad, obras de teatro y espectáculos
de ballet. Hoy día ya casi no se usa.
Su historia
La
construcción del Teatro Nacional cobró vigencia
desde la destrucción del Teatro Municipal
a causa de una cadena de terremotos que azotaron a Costa Rica
a finales de 1888.
El Teatro Municipal era el sitio donde se realizaban los espectáculos
más importantes de la ciudad y a donde se congregaba
la crema y nata de la sociedad tica.
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Un
día memorable
El 21 de octubre de 1897 se inauguró oficialmente.
Una compañía de ópera francesa, con
un elenco de más de cien artistas, fue la encargada
de montar el primer espectáculo.
Se dice que ese primer día, la alta alcurnia de
Costa Rica vistió sus más ostentosos trajes
para asistir a la inauguración del teatro.
Una vez que el presidente de aquella época Rafael
Iglesias ocupó el palco de la Presidencia apareció
el conjunto de la Compañía de Ópera
Francesa que cantó la antigua letra del Himno Nacional
de Costa Rica.
En medio de aplausos, bajó el telón de entreactos,
sólo para levantarse poco después y dar
inicio a la ópera Fausto, de Gounod.
Éste fue un día que quedó grabado
en la historia de los costarricenses. |
Al quedar
en ruinas, la afluencia de artistas de renombre se redujo considerablemente,
al igual que la abundante vida cultural de esa época.
Fue así como representantes de la sociedad costarricense,
cafetaleros y grandes intelectuales comenzaron a presionar para
que se construyera un nuevo teatro.
La presión incluía el establecimiento de un impuesto
de $0.05 por arroba de café exportado, que produciría
la suma anual de $75.000 para financiar la construcción
del teatro.
El gobierno a través de su presidente Carlos Durán-envió
al Congreso un proyecto de ley que contemplaba la declaración
de Obra Nacional del nuevo impuesto, y luego de
algunas controversias fue aprobado el 28 de mayo de 1890.
La
Dirección General de Obras Públicas de la Secretaría
de Fomento fue la encargada de realizar los planos para la construcción
de la obra.
Los responsables de los planos fueron costarricenses que habían
realizado estudios en Europa, así como profesionales
extranjeros radicados en Costa Rica.
Los trabajos de construcción del teatro dieron inicio
el 12 de enero de 1891.
Conforme fue avanzando la edificación, el financiamiento
de la monumental obra empezó a ser objeto de gran preocupación,
pues los cafetaleros comenzaron a resentir el impuesto a la
exportación del grano.
De esta manera dieron inicio a una campaña de presión
al gobierno para lograr la derogatoria del impuesto el 20 de
mayo de 1893, y el presidente de aquella época, José
Joaquín Rodríguez, trasladó el costo de
la construcción del coliseo a toda la población
costarricense mediante la institución de un impuesto
general a la importación.
Siete años después de intensos trabajos se concretó
la construcción de una de las obras arquitectónicas
más importantes de toda la región. |
1995
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