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15
de enero de 2006
Entrevista
La salvatrucha estará en la obra de Fuentes
El
novelista mexicano Carlos Fuentes incluirá a la pandilla
salvadoreña en un capítulo de una de sus próximas
novelas.
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El
proyecto literario de Carlos Fuentes tendrá forma
a mediano plazo. Por ahora ha estado investigando para
escribir sobre la pandilla salvadoreña y fundamentar
la hipótesis que ya tiene clara en su mente:
las maras es el legado de la faceta más
paramilitar que ha tenido Centroamérica y de
la influencia de los Estados Unidos durante la Guerra
Fría.
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El Instituto Latinoamericano de la Universidad Libre de Berlín
está en los alrededores de la plaza Breitenbachplatz,
cerca de uno de los antiguos límites del este comunista
de la que ahora es la capital de Alemania.
De aquella división política, que acabó
en 1989 con la caída del Muro, ahora no queda más
que vestigios como los antiguos semáforos con la silueta
de un hombrecito con sombrero que cruza elegante o extiende
los brazos cuando dice alto.
Junto a una de esas señales peatonales curiosas, ubicada
en la esquina de la calle Rüdesheimer, pasó caminando
el escritor mexicano Carlos Fuentes mientras se dirigía
hacia la cátedra del profesor Samuel Fischer.
Fuentes, de 77 años, iba a pronunciar una conferencia
titulada Literatura mexicana, vieja tradición,
nueva creación en el aula 201 del Instituto Latinoamericano
de la Universidad de Berlín.
Adentro lo esperaban decenas de intelectuales ansiosos por
conocer a uno de sus autores latinoamericanos favoritos.
Sin embargo, pocos de ellos sabían que el autor de
La muerte de Artemio Cruz, en lugar de viajar
en un taxi o en limusina salió del hotel a pie, abordó
el metro y vino andando como un mortal más hacia el
centro de estudios.
Para él es un privilegio caminar por las calles de
una ciudad segura; al contrario de lo que sucedería
en urbes como el D.F., Sao Paulo o nuestra entrañable
San Salvador.
En el aula aguarda un público diverso que abarca desde
alemanes que hablan perfecto español, estudiantes latinos
residentes en Berlín, hasta nosotros, un par de periodistas
que está en busca de una entrevista fugaz.
Fuentes, un autor respetado por piezas literarias como La
silla del águila y La región más
transparente, hizo un minucioso análisis acerca
del fenómeno cultural en poblaciones fronterizas como
Tijuana, Houston y Nuevo Laredo.
Para él ha surgido un nuevo lenguaje con temáticas
propias y otros estilos que responden a coyunturas marcadas
por la migración.
Y fue al final de esta exposición que conseguimos charlar
sobre el impacto histórico y social del fenómeno
migratorio en y desde Estados Unidos.
Una de mis próximas novelas es sobre la violencia
y no se puede hablar de violencia en América Latina
sin tocar el tema de las maras. La mara salvatrucha
no será necesariamente una parte central de mi obra;
pero aparecerá en ese escenario porque son unos auténticos
criminales sangrientos
Unos criminales que están
afectando a México y que por cierto vienen de El Salvador,
dijo Fuentes luego de estampar su autógrafo a quienes
lo solicitaron.
El proyecto literario de Fuentes tendrá forma a mediano
plazo. Por ahora, explicó, ha estado investigando para
escribir sobre la pandilla salvadoreña y fundamentar
la hipótesis que ya tiene clara en su mente: las
maras es el legado de la faceta más paramilitar que
ha tenido Centroamérica y de la influencia de los Estados
Unidos durante la Guerra Fría.
Fuentes ya ha abordado la controversia en obras monumentales
como Terra nostra, donde efectúa un relato
continental. Ahora el turno será para unos de los lados
menos honorables de la sociedad salvadoreña actual.
Las pandillas Salvatrucha y la 18
siembran el terror en la frontera sur mexicana desde hace
años. Al principio sus víctimas eran los centroamericanos
ilegales en busca del sueño americano;
pero, ahora, el fenómeno también se ha expandido
como cáncer al inmenso y variopinto Distrito Federal.
En estos países pobres, estos criminales aprovechan
la marginalidad y la frustración social para sembrar
el terror con la misma impunidad con que actuaron los llamados
escuadrones de la muerte, dijo, en exclusiva para Hablemos,
el autor mexicano.
Fuentes, que en 1987 obtuvo el Premio Cervantes en España,
precisó que las atrocidades de esta pandilla cobrarán
forma a través de personajes salvajes, asesinos, que
heredan la mentalidad criminal de quienes participaron en
las cruentas guerras civiles de El Salvador y Guatemala.
Al finalizar la conversación, el autor volvió
sobre sus pasos hacia la misma calle que lo trajo con igual
naturalidad. Detrás de Fuentes no había más
que amigos y admiradores en busca de una firma. Ni el más
mínimo riesgo.
Al ver desaparecer su figura elegante en la tranquilidad de
aquella ciudad, reflexionamos sobre cuán lejos está
San Salvador de ser un lugar seguro.
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La
periodista Claudia Rivera conversa con el escritor mexicano
tras su conferencia sobre literatura en el Instituto
Latinoamericano de Berlín.
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El
hombre semáforo
Después
de que cayó el Muro que dividía a Alemania entre
un sector federal democrático y otro comunista, vino
la reunificación y Berlín volvió a ser
la capital de este gran país centroeuropeo. Del Muro
solamente quedaron pedazos que venden como souvenirs y los
semáforos del este.
¿Los semáforos? Sí, a diferencia de la
figura estilizada que hay en las señales de tránsito
de cualquier ciudad europea, en el antiguo Berlín oriental
estas imágenes se caracterizaron por llevar sombrero
y ser un poco más gorditas.
En esencia, son graciosas y contaron con la simpatía
de la mayoría en el Parlamento alemán para que
no los sustituyeran por los del lado occidental. Ahora son
la única señal que tienen los recién
llegados a la capital federal para saber si caminan o no por
donde fue la antigua zona comunista.
De hecho, hay boutiques que venden prendas de vestir con la
figura verde o roja del Ampelman, el hombre semáforo
en alemán
Carlos
Fuentes
Escritor
mexicano, nacido en Panamá y crecido en diversos
países americanos, debido a que su padre era diplomático.
Regresa a México en 1944 cuando tenía 16
años. Es licenciado en Derecho por la Universidad
Autónoma de México (UNAM). En 1950 viaja
a Europa y realiza estudios de Derecho Internacional en
la Universidad de Ginebra, en Suiza. En 1955 fundó
la Revista mexicana de literatura, junto con
Octavio Paz y Emmanuel de Carballo.
Luego ocupó cargos administrativos y diplomáticos
en Europa y Norteamérica. La narrativa de Fuentes
empezó con Los días enmascarados
(1954) y Las buenas conciencias (1959) de
estilo realista. Su perfil característico vino
con La muerte de Artemio Cruz (1962), donde
asimila técnicas modernas, como el monólogo
interior y la alternancia de narradores, propias del estilo
de la literatura norteamericana.
En los 70 estuvo en el Instituto Woodrow Willson de Washington.
Fue embajador de México en Francia entre 1972 y
1978, cuando renunció en protesta porque el ex
presidente Gustavo Díaz Ordaz es nombrado embajador
de México en España. Díaz Ordaz era
el responsable de la masacre estudiantil en Tlatelolco
en 1968.
Ha ganado diversos premios literarios como Biblioteca
Breve (Barcelona, 1967), Rómulo Gallegos (Caracas,
1977), Alfonso Reyes (México, 1979), Nacional de
Literatura (México, 1984) y Cervantes (Madrid,
1987).
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