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14 de mayo de
2005
Petroleras estatales con vitamina
nacionalista
Varios países de América Latina retoman el control
de un preciado recurso natural: los hidrocarburos. ¿Cómo
enfrentan el reto las firmas locales, algunas débiles
y politizadas?
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Plataforma
petrolera en Brasil, país que se considera un
buen ejemplo de empresas estatales.
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La ola de nacionalismo petrolero que recorre
América Latina plantea cruciales desafíos para
las firmas estatales del ramo. Algunas de éstas, débiles
y politizadas, requerirán una cirugía mayor
para enfrentar el nuevo escenario.
El crudo, principal insumo energético de la región,
se vende hoy a precios que quintuplican su costo de extracción,
lo que animó a varios gobiernos a retomar el control
del recurso.
En las últimas semanas, Bolivia nacionalizó
la industria petrolera y gasífera, Ecuador cambió
el balance de las regalías que se reparten el Estado
y las transnacionales y Venezuela anunció incrementos
a los impuestos que cobra a esas firmas.
Es un camino inverso al seguido en los años 90, cuando
extraer y vender crudo era mucho menos rentable.
Aunque los altos precios petroleros hacen más
atractiva una nacionalización..., pero eso no se traducirá
necesariamente en un mejor desempeño de las empresas
estatales del rubro, dijo a Tierramérica Mauro
Guillén, experto en temas de energía de la Escuela
de Negocios de Wharton, en la estadounidense Universidad de
Pennsylvania.
Guillén duda que la estatal Yacimientos Petrolíferos
Fiscales Bolivianos (YPFB) pueda operar con éxito tras
la nacionalización, puesto que carece de la tecnología
y la capacidad de comercialización.
Según el secretario ejecutivo de la Organización
Latinoamericana de Energía (Olade), Álvaro Ríos,
YPFB es ahora una empresa muy limitada, pero espera
que el gobierno del presidente Evo Morales la guíe
hacia la modernización para poder competir de igual
a igual con privados.
Lo peor que puede pasar es que se politice y que el Estado
le dé ventajas particulares, apuntó
Ríos en entrevista con Tierramérica.
Pero Manuel Morales, uno de los principales asesores de YPFB,
asegura que, a contrapelo de lo que muchos piensan, la nacionalización
abre la posibilidad de grandes inversiones, tanto
de sectores nacionales como foráneos, pues se definieron
reglas seguras y estables.
De aquí a dos o tres años YPFB va ser
fuerte y competitiva, y Bolivia atraerá inversiones
de empresas que quieren rentabilidad, pero respetan las decisiones
y el control del Estado boliviano, dijo Morales a Tierramérica.
YPFB fue desmantelada en los últimos años
y hasta hace poco sus 600 empleados hacían sólo
tareas administrativas, señaló.
Pero ya tomamos el control accionario de las empresas
extranjeras y desde allí vamos a operar, al menos por
ahora, para aprovechar la tecnología y el personal
técnico hasta que nuestra empresa estatal esté
lista, agregó.
Según el director de Olade, en la actual ola de nacionalismo
la región no debería descuidar su relación
con las transnacionales. Ningún país quiere
prescindir de las empresas privadas, pues se necesita esa
inversión y tecnología, explicó.
La petrolera estatal de México, Pemex, que desde 1938
limita al extremo su relación con firmas extranjeras,
enfrenta graves rezagos tecnológicos y deudas que superan
el valor de sus activos.
La producción de crudo de este país, cuyas reservas
van en declive y por ahora sólo aseguran 13 años
más de extracción, llegó en 2005 a 3,3
millones de barriles por día, ligeramente menos que
en 2004.
Aunque México es ahora el país latinoamericano
que produce más petróleo, los observadores
creen que su futuro es poco halagüeño, de seguir
el divorcio entre Pemex y las empresas foráneas.
Una situación muy diferente enfrenta Petrobras, la
petrolera estatal de Brasil, cuyo prestigio va en alza. A
diferencia de Pemex, cotiza en las principales bolsas de valores
del mundo y tiene acuerdos con varias transnacionales.
Otra de las grandes de la región es PDVSA, la petrolera
estatal de Venezuela. En ese país, que en los años
90 abrió el sector energético a las transnacionales,
ahora se aplican impuestos y otros esquemas que acotan las
ganancias de los privados en beneficio del Estado.
Como todas las naciones petroleras, en los últimos
años Venezuela vio dispararse sus ingresos por ventas
de crudo, lo que el gobierno del izquierdista Hugo Chávez
reforzó cobrando mayores regalías a las firmas
privadas.
Pero analistas advierten que PDVSA descuida nuevas inversiones
en el área, lo que explicaría que su producción
se mantenga prácticamente igual desde fines de los
años 90.
Otro país con afán nacionalista es Ecuador,
donde el petróleo representa 40% de las exportaciones
y financia similar proporción del presupuesto fiscal.
Allí entraron en vigencia en abril normas que obligan
a 15 transnacionales a entregar al Estado 50 por ciento de
sus ganancias y no 20, como antes.
Ríos sostiene que la firma ecuatoriana, y otras estatales
en la región requieren reformas estructurales para
ser competitivas.
Lo que empuja a hacerse un poco más nacionalistas
son los altos precios de los hidrocarburos. Ahora los Estados
se sienten más valientes para cambiar las reglas
del juego con las transnacionales. Pero eso no es suficiente,
advirtió.
Corresponsal de Inter Press Service (IPS)
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