14 de mayo de 2005

SEMBLANZA
Nómada del baile


El costarricense Francisco Centeno, nuevo director artístico de la Escuela Nacional de Danza “Morena Celarié”, nos habla de su trayectoria artística y de su visión de lo que es la nueva forma de expresión en la danza.

Orsy Campos
Fotos: César Avilés

Hablemos El Diario de Hoy


Con la filosofía de que el artista debe cambiar de cultura, o sea de lugar o país constantemente, para enriquecer sus conocimientos y experiencia, desde hace ocho meses, Francisco Centeno Rodríguez reside en El Salvador procedente de España.

Llegó al país con la intención de mostrar su arte, pero desde hace 13 días es el nuevo director artístico de la Escuela Nacional de Danza “Morena Celarié”, relevando a la bailarina Sonia Franco.

¿Desde cuándo comenzó a interesarse en la danza?
Me interesó desde niño, eso lo llevo en la sangre, pero las condiciones centroamericanas, latinoamericanas (de pobreza) me coartaban mucho a poder estudiar arte. Me hubiese gustado estudiar en un conservatorio en Costa Rica, ya que tiene una formación académica y a la vez artística, pero no tuve la oportunidad. Estando como estudiante de Relaciones Internacionales decidí estudiar danza.

¿Qué edad tenía?
Dieciocho años. Es muy representativa la edad, porque es cuando puedes decidir lo que quieres. Mi vocación, desde niño, era la danza. Yo me crié gran parte de mi adolescencia en la provincia de Limón, en el Caribe. Entonces por el ritmo de los tambores, desde niño tenía la intención de estar en la comparsa, en un carnaval, pero mis padres preferían otra formación.

¿Cuál fue la reacción de su familia, lo apoyaron o no?
El hombre en sí está estigmatizado, se cree que la sexualidad no debe ir acorde con el arte, pero desde adolescente siempre tuve la claridad de mi vocación, y siempre he tenido la idea de que el trabajo es el que marca la credibilidad de una persona, y en mi familia vieron que despuntaba a nivel nacional, con reconocimientos como mejor coreógrafo, premio nacional de danza; mejor director, premio nacional de danza, entonces eso hace que mi trabajo sea reconocido.

Proyecciones del nuevo director
Por este período del año le interesa hacer un estudio genético de la pedagogía de la escuela.
Implantar un nuevo método de enseñanza en la danza contemporánea, para que quede como una base o un semillero.
Que la escuela se proyecte a formar estudiantes que puedan integrarse a una compañía nacional de danza o compañía de cámara.
Incorporar una acreditación o constancia académica para los estudiantes que se formen en la escuela.

¿Terminó la carrera de Relaciones Internacionales?
No. Yo soy bachiller en danza de la Universidad Nacional de Costa Rica. Ésta tiene una escuela nacional de danza, pero tiene una formación diferente, ya que a ella se integra la persona cuando ya termina la secundaria.
Tuve la dicha de que la Escuela Nacional de Danza en Costa Rica tiene una compañía de cámara, que es una agrupación pequeña. Cuando los estudiantes van teniendo un nivel para incorporarse me incorporé en segundo año de carrera. Son cuatro años de bachillerato. A partir de ahí he bailado con todas las compañías estatales del país.

¿Qué otra preparación tiene en danza?
Cuando ya me gradué de la universidad necesitaba una formación como coreógrafo, entonces tuve la oportunidad de tener una beca en Julliard, en el Lincoln Center, en Manhattan.
Me daban clases de composición, análisis coreográfico, análisis musical, filosofía del arte, entonces ahí saqué un diplomado.

Después de esto, cuando regreso (a Costa Rica) me incorporé a la Compañía Nacional de Danza, que es una compañía contemporánea propiamente. Ahí tengo mi mayor carrera como coreógrafo. Empecé como coreógrafo invitado, luego huésped, coreógrafo residente, asistente de dirección y después director general y artístico de la Compañía Nacional.

Después de dirigir la Compañía Nacional me voy para España, dos años a vivir (2004-2005), donde reafirmo la danza postmoderna. También no me quedo encapsulado sólo en eso, tomo muchas clases de ballet, porque la tendencia y la línea lo requiere, entonces eso hace que mi panorama se abra más, porque como estudiante de danza siempre tuve que hacer ballet, que es como la matriz, la madre de la danza.
En España aprendí a tener una visión más abierta de lo que es la danza clásica, y saber de que un contemporáneo, puede hacer como creador obras neoclásicas, que es entre el clásico y el contemporáneo mezclado.

Dentro de la danza, ¿cuál es la corriente que prefiere?
La contemporánea.

El fuerte de la Escuela Nacional de Danza es la ballet, pero su formación es contemporánea. ¿Podría haber un choque en cuanto a nivel artístico?
Cuando el artista está visionado y ha tenido la posibilidad de estudiar con nuevas generaciones, de la nueva danza, hace de que el concepto un poco arcaico, o bastante o totalmente arcaico de que la danza contemporánea no puede ir con el ballet, es que un bailarín no se puede parar al escenario si no tiene ballet de formación; entonces es un reto lo que me entusiasma, sabiendo que en la Escuela el fuerte es el ballet clásico, reforzar más bien el área de contemporáneo y de folclor que son lo más débil... No quiero encasillar a la escuela como escuela nacional de ballet, en este caso dice Escuela Nacional de Danza, por lo tanto tiene que estar abierta a un panorama de danza.

¿Cómo es que viene a El Salvador?
Apliqué y me comuniqué con Concultura, y me doy cuenta que el medio más directo y factible de entrar es la cuarta muestra nacional de danza, coordinada por Eunice Payés. Entonces por medio de España, con la embajada, hago un contacto en Concultura y hablo con Eunice Payés, y me entero de que sí tengo posiblidades de montar una muestra acá en El Salvador.
Estoy trabajando con siete bailarines, y me interesaba hacer una agrupación de diferentes compañías, y empiezo dando un taller de danza de mi propio estilo como bailarín contemporáneo. A partir de ahí empecé a crear una obra que se llama “Si cierro los ojos te veo mejor”.
Las obras mías tienen una carga sicológica donde yo planteo mucho las vivencias; parto de un interior de una vivencia dada, y no de lo abstracto por lo general.

¿Cuál fue su papel en la comisión de evaluación de la escuela de danza?
En Concultura saben que yo estoy trabajando para la muestra nacional de danza, me piden mi currículo y me llaman y me dicen que les interesa conversar conmigo, que la escuela está en una transición, y me piden que les haga un análisis óptico, técnico, de lo que yo veo artísticamente, porque la comisión era compuesta por una administradora, una del jurídico y yo.
Creo que fue un buen apunte de Concultura, porque entré con objetividad; no conozco a nadie como bailarines y coreógrafos. Yo apuntaba por semana reportes donde decía el nivel o la situación real en la que se encontraba la escuela, artísticamente.
Después de entregar los reportes, me dicen que si a mí me interesaría ser un candidato a la Escuela Nacional de Danza, que ellos tienen otros currículos también, pero no sé cuáles fueron. Y que estudiando mi currículo y haciendo, pues, las averiguaciones pertinentes, que si me interesaba dirigir la escuela. Al principio me la pensé un poco.

¿Le sorprendió que lo eligieran como director?
Me sorprendió... Bueno, yo no creo en lo foráneo, sí creo en la capacidad como artista, y creo en mi trabajo.

 

 



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