14 de mayo de 2005

FOTORREPORTAJE
Panchimalco
Tradición en la sangre

Pocas poblaciones de San Salvador mantienen las costumbres, la espiritualidad y las celebraciones como Panchimalco, donde aún se ve, se respira y se disfruta esa religiosadad que nació del politeísmo y el cristianismo, dos actos de fe que perduran en sus creencias.

Texto: Orsy Campos
Fotos: Juan Carlos Quintero

Hablemos@elsalvador.com

Santiago Colocho esculpe la vara que fue entregada al ex alcalde Carlos Rivas Zamora.

Traducido del nahuat, Panchimalco puede significar “Lugar de escudos y banderas”, pero es más conocido como el pueblo donde celebran la “Feria de las flores y las palmas”, una actividad que ya lleva 26 años de realizarse.

En esta fiesta que atrae a cientos de turistas, tanto nacionales como extranjeros, se experimenta la devoción, la fe en su más alta expresión, con actividades religiosas como la procesión de la Virgen María, a quien le ofrecen palmas decoradas con flores coloridas, así como cohetes bravos que resuenan en todo el municipio, para luego participar en la solemne misa, celebrada en la parroquia Santa Cruz de Roma, un monumento nacional cuya construcción comenzó en 1665 y fue terminada en 1730. Toda una joya del barroco.

Aunque también es el momento de demostrar la otra alegría, la menos religiosa, con los bailes populares: “Los chapetones”, “Los historiantes”, cuyos ejecuntantes, algunos, alegran sus almas con el agua espirituosa, de aquella que quema cuando baja al estómago, para luego danzar al ritmo del pito y el tambor.

Las ruedas mecánicas se posan cerca de la iglesia, y el bullicio de los vendedores de dulces y el murmullo de los feligreses y los no tan fieles alegra el ambiente. Panchimalco es así, es un lugar de fiesta donde juegan un papel importante las cofradías. Ahí existen casi 20.

Cofradía (en latín “cum fratre”) significa (con el hermano) y es un legado español desde la colonia. Según el Derecho Eclesiástico, la cofradía es una reunión de fieles que, con aprobación del ordinario, se erigen en las iglesias para auxiliar al clero en su sostenimiento y contribuir a la suntuosidad del culto.

Herencia. Jóvenes que residen en Panchimalco se involucran en las celebraciones para mantener viva la tradición.

En el caso de la fiesta de “Las palmas” esta asociación está organizada con un mayordomo y una capitana, quienes guardan las imágenes en pequeño de María y se encargan de proporcionar la música de la banda, los cohetes y los bocadillos típicos de las festividades, como tamales, marquesote, quesadillas, chocolate y horchata.

Aunque esta población tiene orígenes pipiles, en la actualidad no hay hablantes de nahuat, y los únicos vestigios de su pasado indígena son sus rasgos, los trajes de algunas mujeres con refajo, y más oculto, quizás sin saberlo, el sincretismo de las creencias religiosas prehispánicas con la traída por los españoles.

Es la Casa de la Cultura de la localidad la que trabaja para rescatar las tradiciones de Panchimalco; de hecho, la celebración de las palmas es un proyecto que esta institución retomó del Instituto Salvadoreño de Turismo hace 26 años.

Este municipio se encuentra ubicado en la zona sur del departamento de San Salvador. Está dividido en 13 cantones y 34 caseríos.

La población es de casi 60,000 habitantes. Sus ríos principales son El muerto, Tihuapa y Huiza y sus cerros Chulo, El candelero, Guayama y Copispicio.

Además de las celebraciones de las palmas, entre las atracciones turísticas están Los Planes de Renderos, la Puerta del Diablo, la cascada de Cuitapa y la iglesia colonial.

Sus fiestas patronales se celebran en honor del Señor de la Santa Cruz de Roma el 13 y 14 de septiembre, otra fecha donde el “Lugar de escudos y banderas” se llena del fervor religioso que tanto caracteriza a esta población de origen pipil precolombino.

 

Tradición. Feligrés prepara el incensario antes de que salga la procesión de la cruz a recorrer las calles. Parte del grupo que acompaña a la procesión toma un descanso en casa de un vecino.


Como parte de las celebraciones se incluye la instalación de juegos mecánicos para diversión de todos. Pan dulce y café se ofrece a los vecinos.


Parte de la celebración es la quema de pólvora. Luego de la procesión se ofrece una misa a las vírgenes en la catedral de Panchimalco.

 



1995 - 2006. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.

elsalvador.com