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TIERRAMÉRICA
13
de agosto de
2005
Científicos
investigan el deshielo en el Ártico
La expedición patrocinada por el PNUMA tiene el
propósito de identificar los efectos del cambio climático
y prever con más precisión sus efectos.
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Recientes
estudios revelan que el Ártico ha sufrido un
deshielo de entre ocho y 10 por ciento durante el verano
en las últimas tres décadas.
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Durante los próximos
dos años, un equipo de científicos a bordo de
la goleta francesa Tara navegarán a través de
los hielos del océano Ártico para estudiar las
consecuencias del cambio climático en los hielos polares.
El Tara zarpó el 11 de julio del nororiental puerto
francés de Lorient hacia el mar del Norte. Tras escalas
en Oslo y en la septentrional terminal rusa de Murmansk, el
navío hizo su última parada continental en el
puerto siberiano de Tiksi, a unos 1,600 kilómetros
del polo Norte.
Su tripulación está compuesta por 15 expertos
en ecología, fauna y flora ártica, marinos y
personal médico.
Nuestro propósito es identificar lo más
precisamente posible los cambios climáticos que ocurren
en los glaciares, la atmósfera y el océano en
el polo Norte, como consecuencia del calentamiento de la atmósfera,
para mejorar la capacidad científica de simular los
cambios futuros, dijo a Tierramérica Etienne
Burgeois, propietario del navío Tara y codirector de
la expedición en marcha.
Creemos que nuestras investigaciones permitirán
evaluar exactamente los diferentes impactos que el deshielo
en el océano Ártico tendrá sobre el ambiente
del polo y, como consecuencia de ello, en todo el hemisferio
norte, añadió Burgeois.
La expedición, oficialmente llamada Arctic-Damocles,
forma parte del cuarto Año Polar Internacional, que,
bajo el patrocinio del Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente (PNUMA), desde marzo de 2007 coordinará
estudios internacionales multidisciplinarios en oceanografía
polar, sociología, economía y ecología.
La odisea del Tara hacia el océano Ártico también
forma parte del programa europeo de investigación polar
Damocles, centrado en la investigación del deshielo
en el Polo Norte.
Burgeois dijo que la observación vía satélite
del polo Norte ha permitido establecer un deshielo del Ártico
de entre ocho y 10 por ciento durante el verano en los últimos
30 años.
Observaciones hechas por submarinos estadounidenses a fines
de la década pasada, sugieren una disminución
de hasta 40 por ciento del espesor de los glaciares en el
mismo periodo, añadió.
Estos cambios en el océano Ártico proporcionan
una indicación precoz de las futuras consecuencias
climáticas y sociales del efecto invernadero,
afirmó Burgeois.
Si el deshielo del océano Ártico continúa
a este ritmo, en algunas décadas sus glaciares desaparecerán
durante el verano, provocando graves desórdenes climáticos
y ambientales, incluyendo un ascenso dramático del
nivel del mar y la probable desaparición de miles de
especies.
Para estudiar estos fenómenos, el Tara está
dotado del equipo electrónico más moderno, que
permitirá recolectar y analizar pruebas de hielo, aire
y agua durante los dos próximos años.
El navío, con una enorme plancha de vela hecha de aluminio,
dispone también de turbinas de viento para generar
energía limpia y puede almacenar hasta 200 toneladas
de equipo, material médico y alimentos.
Pese al deshielo del polo Norte, durante el invierno el océano
Ártico se congela. Esto hará que el Tara quede
atrapado por el hielo, debiendo seguir, por varios meses,
las corrientes naturales de la región.
Durante los dos inviernos a pasar en el hielo, el navío
se convertirá en una plataforma de observación
y de investigación sobre las degradaciones del ambiente
Ártico. Será visitado regularmente por científicos
y equipo médico, y estará en contacto regular
con los centros de coordinación del PNUMA, Damocles
y otros programas científicos europeos.
Para Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA, la
expedición del Tara permitirá comprender los
cambios climáticos que ocurren en la región
ártica y diseminar el mensaje de que tales fenómenos
en las regiones polares interesan a toda la raza humana.
En 2003, un apasionado marino de 45 años, adquirió
el Tara para utilizarlo en expediciones científicas.
Esta vez, a Burgeois lo acompañan, entre otros, el
marino y activista francés Bernard Buigues, de 51 años
que organizó numerosas expediciones al polo Norte
y Siberia en casi dos décadas y Christian de
Marliave, de 53 años, autor de varios libros sobre
la ecología del océano Ártico y de la
Antártida y considerado uno de los más importantes
especialistas en las regiones polares.
El jefe de la expedición es el neozelandés Grant
Redvers, doctor en ciencias ambientales de 33 años,
quien posee una larga experiencia en exploraciones marinas
científicas, tanto en su país de origen como
en la Antártida, en la Patagonia y en Georgia del Sur.
Otros miembros de la tripulación científica
son los ambientalistas marinos Hervé Le Goff, de Damocles;
Sergey Pisarev, del Instituto Ruso de Oceanología,
y la periodista rusa Svetlana Murashkina.
Corresponsal de Inter Press Service (IPS)
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