12 de marzo de
2005

Transnacionales del agua en retirada


Desciende la inversión privada en el manejo hídrico en América Latina, debido a los altos riesgos políticos y financieros, advierten expertos.

iDiego Cevallos
MÉXICO

Hablemos


Niña se surte de agua en Belice, país que como la mayoría de los latinoamericanos sufre la problemática del agua. Photo Stock .

Los activistas sostienen que las transnacionales hunden cada vez más sus colmillos en los servicios de agua en América Latina, pero estudios de la ONU y expertos los desmienten: esas empresas van en retirada y quizá no regresen.

Reclamos de gobiernos y movilizaciones sociales como las registradas en los últimos años en Argentina y Bolivia, la imposibilidad de cobrar por sus servicios en algunos países y el surgimiento de normas que vetaron su participación en Uruguay terminaron por desanimar a las multinacionales.

Ahora se alejan o reducen la envergadura de sus negocios, pues perciben elevados riesgos políticos y financieros, señala el último informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, presentado previo al IV Foro Mundial por el Agua que se celebrará en la capital mexicana del 16 al 22 de marzo.

En los años 90, las transnacionales invirtieron unos 25 mil millones de dólares en países en desarrollo en asuntos relativos con el manejo del agua, sobre todo en América Latina y Asia, apunta el documento. Pero en los últimos años la inversiones van en descenso.

“Es difícil para compañías privadas de agua hacer dinero cuando las personas no pueden pagar (el recurso)”, dijo a Tierramérica Gordon Young, coordinador del programa de la ONU, que produjo el reporte.

Observadores consultados por Tierramérica dijeron que la retirada de las firmas extranjeras de América Latina, adonde llegaron animados por las reformas privatizadoras emprendidas por los gobiernos en los años 80 y 90, podría ser definitiva.

“No creo que regresen. Están en medio de una reorganización corporativa y volcando sus recursos al mucho más lucrativo sector de la energía”, dijo Sara Grusky, investigadora del no gubernamental Food and Water Watch, con sede en Washington.

Poderosas firmas como las francesas Suez Lyonnaise des Eaux y Veolia Environnement (antes Vivendi), la británica Thames Water y la española Aguas de Barcelona han incursionado en el mercado del agua en el mundo en desarrollo.

Para Ralph Daley, director de la Red Internacional sobre Agua, Ambiente y Salud de la Universidad de ONU, con sede en Canadá, “las empresas privadas están saliendo de América del Sur y otras regiones porque los riesgos son demasiado altos”.

Pero diversos grupos de activistas insisten en que ola privatizadora del agua es imparable y preparan una batería de acciones paralelas al Foro Mundial del Agua, que apuntan a cuestionar la participación de multinacionales en el manejo hídrico.

El agua es un bien público y un derecho básico que no debe estar sujeto “a la lógica del costo-beneficio”, por lo que debe mantenerse bajo manejo del Estado y con participación social, dijo a Tierramérica el director del no gubernamental Tribunal Latinoamericano del Agua, Javier Bogantes.

En la región, donde hay ingentes recursos hídricos, son los gobiernos, municipios y autoridades locales los que han manejado el agua. Sin embargo, no lograron que llegue a todos.

Diversos estudios indican que 77 millones de habitantes de América Latina y el Caribe carecen de acceso adecuado al agua potable y que sólo uno de cada seis cuenta con redes adecuadas de saneamiento.

El Foro de México es el cuarto después de los de Marruecos (1997), Holanda (2000) y Japón (2003). Su principal propósito es definir caminos adecuados para asegurar la distribución universal y sustentable del recurso, afirman sus organizadores.

Algunos activistas aseguran que el principal interés del Foro es impulsar la privatización del agua.
Miguel Solanes, asesor regional en legislación de aguas y servicios públicos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), dijo a Tierramérica que es el momento de reconocer que en la región hay “cierta prudencia respecto a las privatizaciones” de los servicios hídricos.

Esa actitud de cautela no sólo se observa en los gobiernos, sino también en las transnacionales, “que no han disfrutado mucho la situación que se les produjo en Argentina o en Bolivia”, según Solanes.

En el primer país, la empresa Aguas Argentinas, controlada por la francesa Suez, se enfrascó desde 2002 en una disputa con el gobierno, al que demandó ante el tribunal del Banco Mundial por no permitirle ajustar al alza las tarifas del servicio de agua potable.

Aunque esa firma —acusada de duplicar en los años 90 sus tarifas sin mejorar ni ampliar la cobertura de los servicios de saneamiento y agua potable— ya retiró la demanda, mantiene firme su decisión de abandonar Argentina.

En Bolivia, Suez también enfrentó problemas en 2005. El gobierno le rescindió el contrato de prestación de servicios luego de que la transnacional enfrentó protestas de pobladores que reclamaban por tarifas altas y mal servicio.

Corresponsal de Inter Press Service (IPS). Con aportes de Stephen Leahy (Canadá), María Cecilia Espinosa (Chile) y José Luis Alcázar (Bolivia).

 

 


1995 - 2006. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.

elsalvador.com