12 de febrero de 2005

CELEBRACIONES
“Ama y haz lo que quieras”


A los 48 años de casados, Rodolfo le dejó a Elsy una nota antes de salir de la casa: “Mi bella durmiente, tuve que irme al trabajo y no quise despertarte”. ¿Amor de toda la vida? Juzgue usted.

Morena Rivera
Fotos: Sandro Stivella

Hablemos El Diario de Hoy

Elsy y Rodolfo consideran que perdonar es un secreto fabuloso en el matrimonio.


El secreto de ellos no ha sido amar bastante, sino cada día que pasa quererse un poco más, porque el amor aumenta todos los días, o como dice la canción: “hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana”.

Sentados en un amplio sofá, en una de las salas de su casa, en la capital, Rodolfo Arrué, vestido con pulcritud, con sus zapatos relucientes, con su voz serena, y Digna Elsy de Arrué, de piel blanca como la porcelana, de cabellera poblada de canas y con sus recuerdos a flor de piel.

Están allí juntos, después de 50 años de casados, hablando de sus cinco hijos, de los obstáculos que debe sortear un matrimonio, de sus bodas de oro. Y cada vez que un recuerdo intenso los embarga se cruzan las miradas y se acercan con complicidad para unir sus hombros.

Es simple, irrumpe Rodolfo, de 77 años, “San Agustín dice: ama y haz lo que quieras”. Además, “si las parejas se enojan en la mañana hay que contentarse antes de que se ponga el sol, porque no hay que dormir con el enemigo”, refiere entre carcajadas, en alusión al perdón que no debe faltar.

Se conocen casi desde siempre. Rodolfo tenía 17 y Elsy 16 cuando se encontraron la primera vez, cuando él llegó a vivir al barrio donde vivía ella. Sus madres salían para charlar durante las noches, y en uno de esos encuentros familiares ellos se conquistaron con las miradas.

“Qué bonita está esta muchachita, la chelita”, pensó Rodolfo. Y ya cuando comenzaron a platicar, a Elsy le gustó de él su clase, su cortesía, su forma de ser, su físico. “Todo eso me gusta todavía”, comenta ella, a sus 76 años.

Después se iban juntos al colegio y fueron sólo amigos durante dos años. Pero un 21 de julio (recuerda las fechas con detalle), él la invitó al cine con la intención de declararse. Se hicieron novios, y por más de cinco años vieron películas y anduvieron de fiesta en fiesta, porque ella sí que era bailarina.

Elsy y Rodolfo
Digna Elsy de Arrué nació en San Salvador hace 76 años. Creció en el seno de un hogar conservador junto a sus padres y dos hermanos. Durante 47 años trabajó como secretaria en una compañía.
Su esposo, Rodolfo Arrué, también nació en la capital, en 1929. Él es sobrino del escritor salvadoreño Salvador Salazar Arrué. Es ingeniero civil, y en 1949 fue parte del equipo que trabajó en la urbanización de la colonia Escalón.

Aunque en todas las salidas que organizaban, como era la costumbre de la época, siempre los acompañaba la madre o el hermano de Elsy. Aún así ellos hablaban de las películas, de las revistas y de las novelas que habían visto. “Casi siempre nuestras pláticas eran serias”, rememora ella.

Él mostró que era un hombre detallista desde el noviazgo. Una vez, ella se fue de vacaciones a Guatemala, y Rodolfo le mandó una carta diaria en los días que estuvo en ese país.

Cuando volvió le tenía una libreta donde había anotado cada cosa que había hecho en su ausencia.

El 4 de diciembre de 1955, ella de 25 y él de 26, se juraron amor ante el altar. Rodolfo trabajaba como ingeniero civil, aunque aún no había concluido sus estudios universitarios, y Digna se desempeñaba como secretaria de una compañía.

Cada día más


En enero de 2006, un mes después de la fecha exacta, celebraron las bodas de oro junto a sus cinco hijos Rodolfo Antonio, Elsy, Alejandro, Roxana María y Rafael Emilio y sus siete nietos.

Tuvieron una fiesta romántica, en la que bailaron música española y los boleros que décadas pasadas habían acompañado su fiesta de bodas.

Pero en 50 años no siempre ha sido todo color de rosa. Como cualquier pareja han tenido desavenencias, aunque han sabido superarlas.

En el tiempo que Rodolfo fue presidente de la Federación de Softbol salía mucho al extranjero y Elsy se molestaba porque siempre iba acompañado de mujeres.

—¿Era celosa?

—Ja, todavía —comenta Rodolfo con tono jocoso.
—Ah, bueno, es que mi carácter de mujer, y a veces la imaginación vuela y es muy creativa.
O como el día que Rodolfo recibió el pago de un proyecto y se fue con sus amigos a parrandear hasta perder la noción del tiempo, y para contentar a su esposa decidió llevarle serenata. De nada sirvieron los esfuerzos de los mariachis; Elsy lo increpó con enojo sobre su escapada.

Pero nunca perdieron el romance. Sobre todo Rodolfo que siempre le escribe cartas en los aniversarios, le deja tarjetitas, mensajes, le lleva flores, le dice piropos. “Los detalles no deben perderse, porque como parejas vamos viviendo los mismos días”, cree Elsy.

Su hija Elsy los recuerda siempre juntos y nunca supo de un problema entre ellos. “Si los tuvieron supieron cubrirlos muy bien”, señala. Por eso ella creció con la idea del matrimonio ideal. “Siempre quise encontrar un hombre que fuera como mi padre”, agrega.

¿Cuál ha sido la clave para durar tantos años? Rodolfo vuelve a tomarle la palabra a San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”, dice. “Uno ama cada día más, por ejemplo nosotros tenemos más de 50 años de querernos. El amor es constante, no tiene límites de aquí para allá”.

Frases de dos

—“Yo digo que uno ama cada día más. Yo por ejemplo tengo 50 años de querer a Elsy; mañana serán 50 años más un día”.
—“De él me gustó su clase, su manera de ser muy cortés. También su estilo, muy guapo, me gusta todavía”.
—“Uno tiene que estar contento antes de que se ponga el sol. Si uno se enoja en la mañana, en la tarde hay que buscar cómo contentarse, porque no hay que dormir con el enemigo”.
—“Rodolfo me escribe en las aniversarios, me envía tarjetas, cartas, flores, me dice piropos; nos damos besos, abrazos. Esas son las cosas que me han enamorado más de él”.
—“Yo soy menos expresiva con mis palabras, pero sí lo amo y me preocupo mucho por él”.
—“Nosotros no podemos creer que a los meses las parejas ya no se quieran. Son matrimonios que nacen al calor de la pasión y no del amor”.
—“Siento que el día que las parejas lleguen a tener nuestros sentimientos, aun después de pasar la juventud, entonces el mundo será distinto”.

Su amor inspiró incluso a los compositores de canciones. A la derecha, junto a hijos y nietos en la celebración de las bodas de oro, en enero pasado.

 

 



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