11 de junio de 2006

SEMBLANZA
El guerrero de la pluma

Edwin Ernesto Ayala nació el 21 de julio de 1966 y vive en Santa Ana. Es abogado, filósofo y escritor. Estudió filosofía y economía política en La Habana, Cuba. Entre sus obras se encuentran “El tope y más allá”, “El murmullo de la ceiba enana”, “Ángel para un final”, “Las copas del castigo” y “La bitácora de Caín”.

Milady Cruz
Fotos: Jorge Colindres

Hablemos



“El tope y más allá’ es el primer libro que escribí. Fue como el momento en el que no había plan ni decisiones para dedicarme a la literatura, sino que espontáneamente comencé a memoriar los eventos de la guerra civil de El Salvador. Quizá esa fue la primera introducción al mundo de las letras”.

Con estas palabras inició la conversación el escritor salvadoreño Edwin Ernesto Ayala, cuya pasión por las letras va más allá de un simple instrumento que sirve para sobrevivir.

El escritor salvadoreño Carlos Velis lo ha nombrado “El guerrero de la pluma”.
Berne Ayalá —el seudónimo que utiliza el escritor— reconoce que el gusto por escribir surgió de la nada; sin embargo a través de sus experiencias vividas en los días de guerra intenta trasladar al lector las historias y fantasías puras que habitan en su mente.

Es un escritor que no desprende de su ser aquella memoria histórica que muchos han borrado de sí, un pasado que continúa vivo en sus libros, en sus cuentos, en sus mismas pasiones desenfrenadas, en sus propios sueños y esperanzas.

Berne Ayalá confesó que desde niño le atrajeron las cosas “misteriosas”. “Me gustó jugar a las guerras”, por las calles empedradas de Quezaltepeque, el pueblo que lo vio nacer, pero también jugó “a las chibolas, los trompos y los carritos. En la casa donde viví con mis abuelos siempre jugué solo. Nosotros fuimos una generación de niños que jugamos a la guerra”.

De acuerdo con el escritor, una de las obras que más le costó escribir fue “El murmullo de la ceiba enana”, una colección de 15 cuentos. Cuando escribió este libro, recuerda que pasaba por la peor época de su vida.

Económicamente estaba golpeado. “Es un libro que lo empezaba, lo dejaba rompiendo con el testimonio. Sólo hay un cuento en este libro que lo escribí una noche y entonces noté que sí podría ser escritor. Es un cuento dedicado a un hombre que murió en la guerra y nunca fueron encontraron sus restos”.

“Las copas del castigo” es uno de los más queridos por Berne. “Es mi novela más compleja en los tiempos y hay personas que se han regresado de las primeras páginas. Es uno de los libros más gustados por los extranjeros. Por ahora está en planes de ser traducido al idioma francés. La comunidad española lo ha leído. A amigos mexicanos y colombianos también les ha gustado el argumento”, relató.

Con un humor imaginativo, este escritor, apegado a las imágenes grabadas en su mente que se consiguen cincelando palabras, afirma que “Las copas del castigo” es la primera novela, ganadora del segundo lugar del premio Alfaguara, donde hay una recreación de ficción total, aunque el tema sea político.

“La bitácora de Caín” —explica— es la segunda novela que se trata “sobre el asesinato de monseñor Romero. Con esta obra cumplo esa meta y me doy cuenta de que mi temática fuerte es la conspiración, las tramas del suspenso y el tema político de El Salvador. Es lo fuerte de mi narrativa y en mis dos novelas está presente”.

Berne Ayalá subraya que escribir una obra literaria es un reto que al contenido ideológico le toca las puertas y le traslada un contenido más literario.

“La disciplina es la mejor arma del escritor”

¿Concibe la escritura un instrumento para sobrevivir en nuestro país, o es mucho más que eso?
A García Márquez le preguntaron hace más de 30 años y dijo que estaba seguro de que “estaba convencido que la literatura no sirve para nada”. Para los que escribimos, más que un instrumento para vivir.

Es como una necesidad, porque el acto de escribir es un vicio loable, interesante, de locos y de frustraciones. Con dolores de cabeza he logrado estar con los libros a tiempo completo, pero no es algo fácil, porque se debe tener una gran disciplina, ser necio, tener una gran ambición por trasladar lo que uno quiere.

Yo fui fiscal por cinco años y me di cuenta que ese mundo no me llenaba. Viví la injusticia y la he tocado desde todos los puntos.

Hay libros que siempre recordamos a lo largo de la vida. ¿Cuál es el suyo?

Hay dos libros que a mí me tocan muy fuerte: “Veinte mil leguas de viaje submarino”, novela de Julio Verne; me tocó de niño y me tocó porque era un libro grande e ilustrado. Sin entender la magia de esos libros lo leí y nunca la abandoné. Tengo un libro de relatos donde el tema de Verne está presente.

Otro libro es “Cien años en América Latina: la guerra del fin del mundo”, de Mario Vargas Llosa. Para mí creo que es la mejor novela que se ha escrito. Es un tema complicado porque es una novela épica. Hay toda una vida y escribir la vida de una persona en la guerra es difícil. Es un libro que siempre leo.

¿Qué representa para usted Don Quijote?

Representa el sueño, la visión más grande que puede tener un ser... Es un libro tan difícil de leer, pero que lo veíamos como la máxima literaria del ser humano. Ese binomio de personalidades expresa las ideas, las ambiciones del ser humano...

¿Se considera un quijote?

Yo creo que todos los escritores que comenzamos a batallar en este mundo de las grandes editoriales de alguna medida somos quijotes. Estamos tratando de vender y construir una idea y en este tiempo cuesta porque el concepto de mercado es más complicado...

¿En este momento de su vida, qué espera de la vida como escritor, como padre, esposo, como ser humano?

Quiero vivir la vida con la pasión que me produce el acto de escribir, a pesar de los conflictos normales que hay. Y espero de la vida que no dejemos de discutir con mi mujer, porque el día que deje de pelear voy a dejar de escribir... Dedicarme a mis hijos... Como ser humano quiero gozar de la libertad de pensamiento...

La respuesta más honesta

¿Qué piensa de Dios?
Un sueño.
Su familia: Lo es todo.
Sus padres: Lejos.
Tipo de música: El bolero, la música de calle, de la nueva trova.
El Salvador: Locura.
La mujer: Una diabla enamorada.
Literatura: Una ambición.
Don Quijote: La utopía.
Comida favorita: Los frijoles.
La vida: Pura vida.
El café: Una bebida refrescante.
García Márquez:
Decepcionado.

 

 


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