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TIERRAMÉRICA
9
de julio de
2005
Vuelve Al Gore vestido de verde
El ex vicepresidente de Estados Unidos se reinventa como un
adalid ecologista. Capacitará a mil activistas a favor
del control del cambio climático.
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Seis años después
de fracasar en su intento por ocupar la Casa Blanca, el ex
vicepresidente estadounidense Al Gore volvió al centro
de la escena nacional, pero ahora como adalid de la corriente
ecologista.
Gore, un ambientalista de toda la vida y vicepresidente entre
1993 y 2001, intenta ahora construir un movimiento en todo
Estados Unidos para obligar a los políticos de Washington
a repensar sus políticas sobre el cambio climático.
Desde junio pasado, cuando divulgó su documental Una
verdad inconveniente, que advierte sobre los peligros
del recalentamiento planetario, el nombre de Gore resuena
otra vez en todos los medios estadounidenses.
Estimulado por la exitosa presentación de la película,
que ya fue vista por millones de personas, Gore ahora prevé
lanzar una campaña nacional para movilizar a la opinión
pública sobre el problema del cambio climático.
En la campaña, cuyo inicio está previsto para
fines de este verano boreal, participarán al menos
mil activistas que serán capacitados por el propio
Gore y organizarán actividades en todo el país
para concientizar a la población.
El ex vicepresidente parece estar convencido de que la presión
de los congresistas puede transformar la política oficial
estadounidense sobre el cambio climático.
Bajo el Protocolo de Kyoto, de 1997, 34 países industrializados
están obligados a reducir para 2012 sus emisiones de
gas invernadero 5,2 por ciento con respecto a
los niveles de 1990. Esos gases son los causantes del recalentamiento
planetario, según la mayoría de los científicos.
Pero el presidente George W. Bush no sólo retiró
la firma que había estampado en el acuerdo su predecesor,
Bill Clinton (1993-2001), arguyendo que afectaría la
economía de su país, sino que además
pone en duda las proyecciones de la comunidad científica
sobre el cambio climático.
Gore, que jugó un papel clave en los esfuerzos mundiales
para la firma del tratado, rechazó los argumentos de
Bush y señaló que Estados Unidos es uno de los
mayores responsables del recalentamiento planetario.
No podemos dejar pasar este momento. He escuchado y
visto varias veces antes que la preocupación sobre
la crisis climática llega a la cúspide, y meses
después se evapora. Creo que esta vez es diferente,
señaló.
La campaña de Gore, del ahora opositor Partido Demócrata,
incluye también la creación de lo que llama
Alianza para la Protección del Clima, integrada
por preeminentes líderes empresariales, sindicales
y religiosos, y con la misión de recaudar decenas de
millones de dólares.
Esto ha llevado a algunos a decir que Gore podría aprovechar
este apoyo para presentarse en las elecciones presidenciales
de 2008, pero él calificó de absurdas
las especulaciones.
Creo profundamente que la crisis climática debe
ser definida como un tema moral, y no político,
dijo Gore a la revista Grist.
Aunque el ex vicepresidente recibe una gran oposición,
fundamentalmente del gobernante Partido Republicano, cuenta
con un gran apoyo de la izquierda.
Es difícil no ser partidario de su iniciativa,
dijo a Tierramérica Ralph Nader, competidor de Gore
en las elecciones de 2000 por el Partido Verde y quien es
visto como uno de los principales responsables de su derrota
ante Bush.
No creo que esté compitiendo para convertirse
en presidente, sostuvo Nader, defensor de los consumidores
y pionero del movimiento ambientalista en Estados Unidos.
Nader podría estar en lo cierto. A pesar de ser el
principal impulsor de la Alianza, Gore decidió no integrar
su junta directiva, conformada por líderes demócratas
y republicanos. Parece determinado a atraer a personalidades
de todos los sectores, cualquiera sea su inclinación
política.
Pero pese a los esfuerzos bipartidistas para concentrar la
discusión en el cambio climático, crecen los
ataques contra Gore de parte de institutos y medios de prensa
considerados partidarios de la industria energética.
En los últimos días, el Competitive Enterprise
Institute, con sede en Washington, financiado en parte por
la compañía petrolera Exxon Mobile, lanzó
una serie de avisos publicitarios televisivos sobre la supuesta
crisis del recalentamiento planetario.
Por su parte, Gore y sus partidarios realizan esfuerzos para
atraer filántropos millonarios como George Soros, Ted
Turner, Steve Jobs, simpatizantes de la campaña ambientalista.
Aunque el financiamiento podría demorar varias semanas,
parece que a Gore no le falta respaldo de los grupos de la
sociedad civil, que ya llevan adelante sus respectivas campañas
a pequeña escala.
Gore se reinventó a sí mismo en la mejor
forma posible: presionando por soluciones de sentido común
a uno de los problemas más graves de nuestro tiempo,
dijo a Tierramérica el activista Scott Paul, de la
organización Citizens for Global Solution (Ciudadanos
por una Solución Global), con sede en Washington.
Corresponsal de Inter Press Service (IPS)
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