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9
de julio de 2006
FOTORREPORTAJE
Historia de fe y coraje
Conozca
la historia de un campeón de pesas: Manolo, quien ha
representado a El Salvador en competencias en el extranjero.
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| Manolo
se ha vuelto un joven multifacético, pues además
de haber representado a nuestro país en competencias
internacionales se dedica a ayudar a su madre para el
sostenimiento de su hogar, vendiendo artículos
que ellos mismos confeccionan. |
La primera vez que vi a Manolo Cornejo fue en el Palacio de
los Deportes, en un día de entreno para él.
Inmediatamente nos ganó a todos con ese carisma propio
de él.
Dejó las pesas a un lado, se puso en pie, saludó
de beso a la redactora que me acompañaba y firmemente
me extendió la mano y me dijo Manolo de Jesús
Cornejo, mucho gusto.
Manolo es todo un personaje. Él dice: Yo antes
era especial, hoy ya no... Trabajo, soy acólito en
mi iglesia, he viajado.... Y es que acercarse a él
es darse cuenta de como se ha superado a pesar de las limitantes
que le ha puesto la vida.
Siempre lo acompaña su madre a los entrenos, quien
más que una mamá es su ángel de la guarda.
Ella se preocupa cada vez que sale a alguna competencia fuera
del país.
Cuando fue a competir a Irlanda ella se deprimió mucho
pensando en que si le estaría yendo bien y esperando
que regresara pronto.
Al volver del viaje, todos sus familiares le prepararon una
fiesta sorpresa (que él había solicitado anticipadamente),
y como él deseaba que fuera de noche tuvieron que llevarlo
a dar una vuelta para esperar que oscureciera.
Al final los sorprendidos fueron los que estaban en casa,
ya que Manolo entró por la puerta de atrás y
sorprendió a todos en la oscuridad.
Así es este campeón que ha puesto el nombre
de El Salvador en alto, ya que ha ganado medallas a nivel
internacional, y en los últimos juegos de olimpíadas
especiales realizadas en nuestro país obtuvo dos medallas
de oro y dos de plata en su categoría.
Actualmente Manolo trabaja junto a su mamá haciendo
trapeadores, fundas para almohadas, bolsas de papel, etc.,
y las venden los domingos cerca del mercadito de verduras
que se ubica en la colonia Ticsa de San Bartolo, Ilopango.
Todos los domingos, después de ir a la iglesia, no
falta la voz de este ángel gritando trapeadores,
almohadas, bolsas..... Es una voz que ayuda a su madre
a ganarse el pan de cada día y que cada día
va rebasando los obstáculos que esta vida le ha puesto
en el camino, convirtiéndolos en una sonrisa que le
roba el corazón a todos los que se le acercan.
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Yo
antes era una persona especial; ahora ya no... trabajo,
soy acólito, he viajado....
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Con
la dulzura que lo caracteriza, el joven ayuda en los
cuidados de su hogar.
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Manolo
tiene una dulce mirada que cautiva a quienes lo conocen.
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Dos
medallas de oro y dos de plata se ha agenciado en competencias
en el país.
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Su
madre es su ángel guardián, que lo guía,
lo cuida, lo ayuda en todo momento.
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Como
todo joven tiene sus crisis, pero siempre sabe salir
adelante.
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